Carolina Lansing, Alice Wang, Araminta Spencer-Churchill, Eulalia Orleans-Borbón, Isabelle de Orleans y Bronwyn Vance
Las dos españolas que han participado en el Baile de Debutantes 2025 en París
Almudena Dailly de Orleans y Eulalia Orleans-Borbón han sido las representantes españolas, este año, en Le Bal
Un año más, París ha vuelto a ser la perfecta anfitriona para el esperado Baile de Debutantes. El evento anual reúne a varios jóvenes de entre 16 y 21 años y marca una etapa de sus vidas, ya que su participación en él simboliza su transición a la vida adulta. Una presentación en sociedad que este año ha vuelto a contar con representación española. Hasta el prestigioso hotel Shangri-La París, un antiguo palacio perteneciente a Roland Bonaparte con unas vistas inmejorables de la ciudad, se han trasladado Almudena Dailly de Orleans y Eulalia Orleans-Borbón, ambas ahijadas de Don Juan Carlos. Allí han protagonizado su particular 'puesta de largo'. Junto a ellas también ha disfrutado del día Carolina Lansing, la nieta de la diseñadora de moda Carolina Herrera, entre otras.
Gracias a las redes sociales y a imágenes que han trascendido del interior, hemos podido ver el secreto mejor guardado de algunas de las debutantes: el vestido. Como si de una boda se tratase, las jóvenes y sus familias preparan este día a la perfección y uno de los puntos más importantes a tener en cuenta a la hora de participar es el estilismo. De la misma manera, también ha quedado al descubierto la elegante decoración de los salones que han acogido el evento.
Almudena Dailly, Eulalia de Orleans-Borbón e Isabelle de Orleans
El vestido de Eulalia Orleans-Borbón
Eulalia Orleans-Borbón ha lucido un vestido de gala del prestigioso diseñador de alta costura libanés Tony Ward. Se trata de una apuesta de color plateado que está repleta de delicada pedrería. De escote vertiginoso hasta el ombligo y falda lápiz, el vestido contaba con una larga cola que partía desde la cintura y tenía un frunce en la zona de la cintura que estilizaba su figura. La imponente corona que ha defendido ha sido el complemento perfecto, una pieza que ha potenciado acompañándola de su melena suelta y peinada con tímidas ondas que aportaban volumen y sofisticación.
Eulalia de Orleans-Borbón y Albert Windsor
Almudena de Orleans: guiño a su abuela
Almudena, con su elección, ha querido hacer un guiño a su abuela, la princesa francesa Beatriz de Orleans. Para ello se ha decantado por un diseño de Dior, firma que fue dirigida por la mencionada en España durante más de dos décadas. Hablamos de un vestido de tafetán de seda en color marrón claro, de palabra de honor y con estratégicas tablas en la cintura. Una apuesta que combinó con un imponente collar de brillantes y esmeraldas.
Almudena Dailly lució un diseño de Dior marrón claro
Carolina Lansing defendió la firma familiar
La nieta de la histórica diseñadora ha lucido una pieza exclusiva ideada por el director creativo de Carolina Herrera, Wes Gordon. Se ha tratado de un vestido de palabra de honor confeccionado con tela de lunares negros sobre fondo blanco. La parte superior, que contaba con varios pliegues, estaba ceñida al cuerpo y, a partir de la mitad de la pierna, contaba con un gran volante que arrastraba y hacía de cola. Como toque final, Gordon y Herrera incluyeron un gran lazo de lunares blancos sobre fondo negro. Una alternancia cromática que generaban un gran contraste sin ensombrecer la armonía del look. Un gran broche sobre una cinta ancha de terciopelo, a modo de choker, adornaban su estilizado cuello.
La decoración del salón
En Le Bal está todo cuidado a la perfección y las instalaciones que albergaron el baile no han sido menos. Los candelabros que se situaban en los apliques de las paredes aportaban una luz cálida que hacía más acogedora la estancia. Los grandes ventanales estaban parcialmente cubiertos por largas cortinas en tonos azul y dorado, en perfecta sintonía con las cenefas y las molduras de techos y columnas. Las mesas estaban vestidas con delicados manteles y sobre ellas había vajilla de calidad y cristalería fina. Todo ello adornado con grandes centros creados con variedad de flores, entre las que destacaban las rosas rosas y las blancas.