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Samantha Vallejo-Nagera el pasado mes de noviembre

Samantha Vallejo-Nagera el pasado mes de noviembreGTRES

Los verdaderos motivos de Samantha Vallejo-Nágera para dejar Masterchef

Tras 13 años, la chef confiesa: «Era necesario un cambio»

Después de más de una década formando parte del jurado de MasterChef, Samantha Vallejo-Nágera afronta un nuevo capítulo profesional. RTVE ha confirmado que abandonará el talent gastronómico a partir de 2026, tras 13 años y 38 ediciones que la han convertido en uno de los rostros más reconocibles del formato. Su marcha no supone una retirada de la televisión: seguirá ligada a nuevos proyectos audiovisuales, además de continuar con sus negocios de hostelería y su faceta vinculada al estilo de vida. Su puesto lo ocupará la creadora de contenido Marta Sanahuja, conocida como Delicious Martha.

Desde el primer momento, Samantha ha querido dejar claro el motivo de su decisión. No hay conflictos, ni desgaste, ni problemas internos. Se trata, simplemente, de una etapa que siente cerrada. Ella misma lo explica sin rodeos: «MasterChef ha sido una etapa superenriquecedora. Trece años que se dicen pronto, en los que me lo he pasado como una enana. Pero era necesario un cambio para mí y para el programa». Un adiós tranquilo y meditado que marca el final natural de un ciclo muy importante en su carrera.

Pero si hay algo que realmente ha definido su forma de vivir y de trabajar, eso llegó mucho antes de la televisión. Hace 18 años, una mañana de enero, nació su hijo Patrick -al que todos llaman Roscón-, que llegó al mundo con síndrome de Down. Un acontecimiento que, sin ella saberlo entonces, iba a transformar por completo sus prioridades. «Fueron quince días muy malos, los quince de asimilación», recuerda en una entrevista concedida a ¡Hola!, al hablar del impacto inicial del diagnóstico. Aun así, siempre ha insistido en que nunca sintió miedo: «El mayor golpe es cuando te lo dicen, pero yo lo asumí muy pronto».

Con el paso de los días, la preocupación dio paso a otra mirada. La empresaria ha contado en numerosas ocasiones que pronto entendió que tenía delante a «un niño normal, que come normal, que está normal y que es monísimo». A partir de ahí apareció un instinto de protección más consciente y una manera distinta de vivir la maternidad. «Te das cuenta de que es un regalo poco a poco», ha reconocido, convencida de que su hijo le enseñó a frenar y a mirar la vida con más calma.

Para la hermana de Colate, exmarido de Paulina Rubio, la fe es importante, pero sin rigideces: en su casa no se vive desde una religiosidad estricta, sino desde la idea de ser buena persona y tener un buen corazón. Esa forma de entender la vida es la que ha marcado también la crianza de sus hijos. Roscón creció rodeado de sus hermanos -Cloe, de 22 años; Pedro, de 21; y Diego, el pequeño de la casa, de 14-, fruto de su matrimonio con Pedro Aznar, en un entorno donde la diferencia nunca fue un problema ni un tema tabú. Desde muy pequeños entendieron que él necesitaba algo más de apoyo en determinados momentos y lo asumieron con total naturalidad. Esa convivencia, reconoce, ha hecho que todos sean más empáticos, más protectores y más conscientes de los demás. «Tener una persona especial en la familia hace que los niños miren el mundo de otra manera», suele decir, convencida de que esa experiencia ha unido aún más a todos.

Con los años, el pequeño se fue colando también en las redes sociales de su madre, no como una estrategia, sino como parte de su día a día. Esa naturalidad conectó con miles de familias que se vieron reflejadas en su historia. En su casa, el futuro está organizado, pero no le obsesiona. «Yo no soy nada de ocuparme del mañana, me dejo llevar por el presente», ha confesado. Para ella, lo importante es que su hijo sea feliz y tenga su sitio en el mundo. Y ese sitio también pasa por trabajar: Roscón colabora en el catering familiar, participa, aprende y se siente útil.

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