Fundado en 1910
Imagen del reloj de Pedro Sánchez en el vídeo de crítica al PP

Imagen del reloj de Pedro Sánchez en el vídeo de crítica al PP

El reloj suizo que delata a Sánchez: una pieza descatalogada de más de 1.000 euros

El tiempo, en política, no solo se mide en votaciones y discursos. A veces también se mide en detalles. Esta semana, mientras el Congreso debatía la derogación de la ley antidesahucios y la revalorización de las pensiones, las miradas se desviaron hacia algo mucho más pequeño, pero igual de comentado: la muñeca de Pedro Sánchez en un vídeo grabado desde la Moncloa, donde su reloj se convirtió en el protagonista inesperado del momento.

Sánchez lucía un Longines de la colección Présence, una pieza de estilo clásico que suele pasar desapercibida a primera vista, pero que gana interés cuando se conocen sus detalles. Caja de acero, esfera blanca con números romanos, cristal de zafiro y correa negra de piel de cocodrilo. Un diseño elegante, sobrio y sin estridencias, de esos que encajan tanto con un traje institucional como con una imagen más relajada, pero siempre cuidada.

Lo que más ha llamado la atención es que se trata de un modelo que la marca ya no comercializa de forma oficial. Es decir, Longines lo ha retirado de su catálogo, aunque todavía puede encontrarse en algunas tiendas multimarca y relojerías especializadas. En esos escaparates, su precio suele rondar los 1.000 euros, según la versión y el estado. No es un lujo inalcanzable, pero tampoco una compra habitual para la mayoría de los bolsillos, lo que lo sitúa en ese terreno intermedio entre el capricho y la pieza especial.

Pedro Sánchez con su reloj Longines

Pedro Sánchez con su reloj Longines

La marca también suma puntos al interés. Fundada en 1832 en Suiza, es una de las firmas históricas de la relojería europea y está asociada desde hace décadas al cronometraje deportivo y a la precisión. Elegir uno de sus modelos suele leerse como una apuesta por la tradición y por un estilo más clásico que moderno, más discreto que llamativo.

Lo curioso es que no es la primera vez que este reloj aparece en escena. Todo lo contrario. Sánchez lo lleva en muchos de sus momentos públicos: desde mensajes institucionales hasta visitas oficiales y actos políticos. Lo ha lucido, por ejemplo, en jornadas especialmente emotivas, como su visita a Adamuz para mostrar su apoyo a las víctimas y sus familias, o en días clave en la agenda del Gobierno, como la presentación del anteproyecto de la Ley Orgánica Reguladora del Derecho de Rectificación. El accesorio, en ese sentido, se ha convertido casi en una seña de identidad.

Y, como contraste, siempre aparece junto a otro complemento mucho más sencillo y personal: su conocida pulsera roja de hilo. Sin marcas, sin precio llamativo y visiblemente gastada por el uso, se ha convertido en uno de esos detalles que despiertan curiosidad y comentarios, una especie de sello personal que rompe con la formalidad del traje y del protocolo.

Al final, más allá de las cifras, las leyes o los discursos, la imagen también juega su papel. Y en esa escena, entre un reloj suizo que ya no figura en el catálogo de la marca y una pulsera de hilo que se repite en casi todas sus apariciones públicas, se cuela una historia de estilo, y pequeños detalles que, sin quererlo, acaban formando parte del relato político.

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