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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, interviene durante la clausura el Congreso Nacional de Industria, que acoge una mesa de debate en la que los principales directivos de compañías como Telefónica, Repsol y Siemens, entre otras, comparten su visión sobre los grandes retos y oportunidades de la industria española. EFE/Luis Tejido

Pedro Sánchez, en la clausura el Congreso Nacional de Industria, este juevesEFE

La llamativa corbata de Pedro Sánchez en su último acto

Mientras hablaba de ayudas y planes económicos, todas las miradas se desviaron hacia un detalle inesperado de su look

No es la primera vez (ni será la última) que Pedro Sánchez consigue que su imagen acapare más atención que sus palabras. Este jueves 5 de febrero, durante la clausura del VIII Congreso Nacional de Industria en Bilbao, donde anunció un plan de 40 millones de euros en ayudas para que pymes y autónomos adquieran vehículos eléctricos, el contenido económico del discurso quedó rápidamente eclipsado por un detalle mucho más visual: su corbata.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este jueves

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este juevesEFE

Porque, más allá de la dicción medida o de la oratoria ensayada, lo que realmente llamó la atención fue ese accesorio cuidadosamente elegido. Una corbata poco habitual en el panorama político español: de tejido texturizado, con rayas tejidas (no impresas), en una combinación de tonos beige, y azul marino, probablemente confeccionada en seda tipo jacquard o lana, con un acabado mate que absorbe la luz y huye deliberadamente del brillo ceremonial.

No estamos ante la clásica corbata roja, azul lisa o de microestampado que suele poblar los actos institucionales. Esta pieza evoca claramente los años 60 y 70, el universo intelectual, académico y diplomático. Una corbata que recuerda más al profesor universitario o al ensayista que al político tradicional. Y, por supuesto, nada es casual.

El presidente del Gobierno la combinó con un traje sastre clásico de dos botones, en azul marino muy oscuro, de corte limpio, estructurado y perfectamente entallado, sin estridencias. La base es impecable, casi neutra, y deja que todo el peso expresivo recaiga, una vez más, en el accesorio. No sería extraño: ya le hemos visto en otras ocasiones apostar por corbatas texturizadas en tonos verdosos, siempre dentro de esa misma línea de «intelectual moderno» que tanto le gusta proyectar.

Este gusto por destacar a través del vestuario no es nuevo. Desde su llegada a La Moncloa, ha hecho del look un elemento más de su comunicación política. Pantalones muy ajustados, camisas vaqueras y una cuidada selección de complementos forman parte de su manual de estilo. Imposible olvidar sus gafas Dior Monsieur Vintage (o Dior Messie) de los años 80, con montura de pasta carey, valoradas entre 250 y 290 euros. Un modelo retro, poco convencional, que en su día logró que se hablara más del look que del problema que había que resolver.

Según algunos expertos en comunicación, aquellas gafas no fueron una elección inocente. «Se las puso para parecer más riguroso», apuntaban entonces. Pura pose, decían algunos, especialmente porque las lució en uno de los días más delicados: una comparecencia vinculada al caso Koldo. «Han sido su herramienta de control, nada es al azar», se llegó a afirmar.

No sorprende, por tanto, que al volver a ver una corbata, las redes sociales reaccionaran de inmediato. «Sánchez ya sale con las rejas puestas, aunque sea en la corbata. Se va preparando», comentaban algunos usuarios en X.

Resulta curioso recordar que no hace tanto, en 2022, el propio Sánchez defendía públicamente prescindir de la corbata como gesto de ahorro energético. «No llevo corbata, eso significa que todos podemos ahorrar desde el punto de vista energético», explicaba entonces, reabriendo un debate que ya había protagonizado Miguel Sebastián en 2011 y que incluso provocó un reproche del entonces presidente del Congreso, José Bono, por la «disciplina del vestido».

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