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Pedri con su familia

Pedri con su familiaRedes Sociales

El sorprendente pasado familiar de Pedri que pocos conocen

Antes de brillar en los grandes estadios, Pedri pasaba las tardes en el bar familiar de Tegueste

Pedri González, con solo 23 años, ya es uno de los futbolistas más valiosos del Barça y de la selección española. Lo admiran por su inteligencia en el campo, su visión de juego y una resistencia física poco común, pero su historia empezó muy lejos de los grandes estadios, en Tegueste, un pequeño pueblo de Tenerife de unos 12.000 habitantes donde casi todo el mundo se conoce. Allí su familia llevó durante décadas un bar muy querido por los vecinos, la Tasca Fernando, situada en la carretera general a la entrada del municipio, un lugar que para muchos formaba parte de la rutina diaria igual que la plaza o la iglesia.

El local lo abrieron sus abuelos, Fernando y Candelaria, y con el tiempo se convirtió en un proyecto familiar en toda regla: el padre atendía la barra, la madre y la abuela cocinaban y otros parientes echaban una mano cuando hacía falta.

El ambiente era sencillo y cálido, con sillas de madera, manteles de papel y paredes llenas de fotos y recortes que contaban la historia del lugar. Más que un bar, era un punto de encuentro donde se hablaba de fútbol, se celebraban partidos y se compartía la vida diaria. Muchos clientes lo sentían como una segunda casa. Entre las reseñas más repetidas destacaban comentarios como: «Comida casera y servicio de 10, encantadores» o «Comida casera de calidad, buenísima atención y trato».

La cocina era, de hecho, uno de sus grandes atractivos. La tasca se hizo conocida por sus platos canarios de toda la vida, como papas rellenas, conejo frito, verduras locales o vino de la casa, además de clásicos muy solicitados como la ensaladilla y las croquetas.

Las fotos que publicaban en Facebook reflejaban bien ese estilo, con platos generosos y coloridos, desde ensaladas con atún, maíz, aguacate y tomate hasta pequeños entrantes presentados con mimo, sencillos pero cuidados. Pedri creció rodeado de esos sabores y aún hoy confiesa que le cuesta resistirse a las croquetas de jamón de su madre, aunque solo se las permite de vez en cuando después de los partidos porque sigue una alimentación muy controlada. «Mi dieta es hipercalórica y con mucho hidrato de carbono; soy muy estricto con lo que como», ha explicado, admitiendo que ese capricho casero es su debilidad.

Pedri

Pedri

De pequeño no solo miraba, también ayudaba. Ha contado que en las fiestas del pueblo fregaba vasos y platos durante horas, una experiencia que recuerda como dura, pero que le enseñó desde muy pronto el valor del esfuerzo y del trabajo constante. El bar, además, respiraba fútbol por todos lados. Las paredes estaban llenas de imágenes deportivas del joven.

Con el paso de los años, la popularidad del local creció al mismo tiempo que la carrera del futbolista. Sin embargo, el 1 de julio de 2025 la familia anunció con tristeza el cierre tras más de medio siglo abierto. Agradecieron a los clientes tantos años compartidos y dejaron claro que no era un adiós definitivo, sino un «hasta pronto».

Aun así, el vínculo de Pedri con Tegueste sigue intacto. Vuelve siempre que puede, mantiene amistades de toda la vida y ha invertido en la zona, donde compró por 2,5 millones un antiguo convento de 1943 de unos 9.500 metros cuadrados, una adquisición que refleja que, pese a la fama y los estadios llenos, sus raíces siguen estando en el mismo lugar donde empezó todo.

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