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Carmen Martínez-Bordiú, en una imagen de archivoGTRES

La vida de Carmen Martínez Bordiú, escondida en Portugal, a los 75 años

Su última aparición pública fue en 2023, en la boda de Blanca Martínez Carrillo de Albornoz en septiembre de 2023

«Me casé por salir de casa». Con esa frase tan cruda como reveladora resumió Carmen Martínez-Bordiú uno de los enlaces más espectaculares del siglo XX, su boda en 1972 con Alfonso de Borbón y Dampierre, un acontecimiento casi de Estado al que asistieron mandatarios internacionales mientras el novio soñaba con ser Rey de España.

Carmen Martínez Bordiú y Alfonso de BorbónGTRES

Ella, sin embargo, confesó años después que apenas recuerda aquel día, que solo tiene en la memoria haber bajado una escalera y haber visto a un amigo francés, y que el resto lo conoce por las fotografías. Ese contraste entre el espectáculo público y su indiferencia privada define bien a la mujer que este 26 de febrero cumple 75 años instalada en su retiro dorado de Sintra, Portugal, donde vive desde 2019 tras tomar una decisión que cambió su vida para siempre: marcharse de España no solo físicamente, sino también mediáticamente. Fue un año especialmente duro para ella, marcado por la muerte de su madre (Carmen Franco) y por la exhumación de su abuelo del Valle de los Caídos, un episodio que le provocó dolor e indignación y que terminó de convencerla de abandonar el país en el que había nacido y crecido para instalarse a unos 600 kilómetros de Madrid, donde asegura sentirse feliz, tranquila y lejos del ruido. Aun así, no desapareció del todo, porque sus viajes a la capital son frecuentes para ver a su familia y amigos, y también se deja ver en París, donde reside su hija Cynthia con su marido y sus hijos.

En Portugal

Su vida ha estado marcada por episodios tan intensos que parecen sacados de una novela. El más devastador ocurrió en febrero de 1984, cuando su hijo mayor, Francisco, murió en un accidente de tráfico. El coche lo conducía su marido, que se saltó un stop. La noticia se la comunicó el Rey Juan Carlos y ella solo pudo formular una pregunta: si su otro hijo (Luis) sobreviviría. Sabía que su esposo no lo haría. No lloró entonces ni después. Según explicó, el dolor fue tan fuerte que se le secaron las lágrimas. Esa reacción la persiguió durante años y alimentó la imagen de mujer imperturbable que muchos le atribuyeron, aunque quienes la conocen sostienen que simplemente tiene una forma distinta de procesar el sufrimiento.

Carmen Martínez Bordiu en 2019 en MadridGTRES

Su biografía sentimental tampoco ha pasado desapercibida. Se casó tres veces y protagonizó romances muy comentados. Tras separarse del duque de Cádiz en 1979, volvió a casarse con el anticuario francés Jean-Marie Rossi, padre de su hija Cynthia y a quien ella misma ha definido como el gran amor de su vida, aunque terminaron divorciándose en los noventa. Después mantuvo una relación de diez años con el arquitecto Roberto Federici y, ya cumplidos los 50, volvió a pasar por el altar con el empresario José Campos, matrimonio que terminó en 2013. En años recientes volvió a ocupar titulares por su relación con el australiano Timothy McKeague, profesor de yoga 34 años menor que ella, con quien inició una nueva etapa sentimental lejos del foco mediático y desde su refugio portugués. La historia terminó en 2023, pero ella decidió quedarse en la mansión que había comprado tiempo antes, una propiedad frente al Atlántico con 800 metros cuadrados construidos sobre dos hectáreas de terreno y una suite principal de 70 metros, adquirida en 2018 por alrededor de dos millones de euros. Hoy se declara soltera y satisfecha, sin interés en compromisos formales porque, según su entorno, el cariño de sus nietos y sus amigos íntimos le basta.

Carmen Martínez Bordiú y José Miguel Carrillo de Albornoz en la boda de su hija en SevillaGTRES

Ese círculo sigue siendo selecto y fiel, con amistades como Nuria González, Maribel Yébenes, Cari Lapique, Luis Miguel Rodríguez «el Chatarrero», la abogada Teresa Bueyes o la aristócrata Blanca Carrillo de Albornoz, en cuya boda en Sevilla, en septiembre de 2023, se tomaron las últimas imágenes públicas de Carmen, elegante y sonriente, demostrando que sabe aparecer en el momento justo y desaparecer después con la misma facilidad. Esa habilidad la acompaña desde sus años más mediáticos, cuando era una de las reinas del papel cuché y compartía noches inolvidables con su gran amiga de juventud Isabel Preysler. Vivían en el mismo edificio, sus maridos viajaban con frecuencia y ellas salían a divertirse, incluso en escapadas a Nueva York que dieron mucho que hablar, como aquella noche en que un diplomático español las vio bailando hasta el amanecer y el rumor terminó recorriendo los salones de Madrid, anécdota que años después confirmó el propio Jimmy Giménez-Arnau.