Luis Tosar y Luisa Mayol el pasado mes de agosto
Luis Tosar: del pueblo gallego que marcó su infancia a su historia de amor
El presentador de los premios Goya nació en Xustás, una pequeña aldea de Lugo, donde practicaba breakdance colándose en tejados y fábricas
A sus 54 años recién cumplidos, Luis Tosar sigue siendo un ejemplo de cómo la fama puede coexistir con la discreción absoluta. A diferencia de muchos actores de su generación, Tosar mantiene su vida privada lejos del escrutinio público, sin redes sociales y con un pudor que raya en lo admirable. Sin embargo, hay aspectos de su vida donde la nostalgia y la emoción fluyen con naturalidad: su infancia en la Galicia rural y su vida familiar actual, que refleja la continuidad de los valores que aprendió en Xustás.
Nacido el 13 de octubre de 1971 en Xustás, una pequeña aldea de la comarca de Cospeito, en la provincia de Lugo, Luis creció rodeado de praderas verdes, bosques y las aguas tranquilas del río Miño. Sus padres, un sastre y una ama de casa, le proporcionaron un hogar sencillo pero lleno de afecto y creatividad. La vida en Xustás, lejos del bullicio urbano, permitió al joven Tosar explorar su entorno con una libertad que hoy se percibe casi utópica: se vestía de aventurero para buscar oro río arriba, se bañaba en el río y bailaba en las verbenas locales, inmerso en la vida comunitaria y la naturaleza que lo rodeaba. Estas experiencias marcaron profundamente su carácter y su forma de comprender el mundo.
La infancia de Tosar no estuvo exenta de riesgos. A pesar de la apariencia tranquila del campo, los juegos que él y sus amigos emprendían podían ser peligrosos. Exploraban fábricas abandonadas, llenas de escombros y metales retorcidos, lugares donde cualquier accidente era posible. Más adelante, en su adolescencia, Tosar y sus amigos practicaban breakdance colándose en tejados y fábricas, hasta que un encuentro con la autoridad casi termina en un problema serio; con astucia lograron salir indemnes. Con el tiempo, descubrió que una de esas fábricas pertenecía al padre de Paloma San Basilio, un recuerdo que ahora le provoca sonrisas. Estas aventuras reflejan la mezcla de rebeldía y curiosidad que caracterizó su juventud y que moldeó su manera de ver la vida: atrevida, inquisitiva y siempre abierta a nuevas experiencias.
Ya en la adolescencia tardía, Tosar descubrió su verdadera vocación durante una representación de La lección, de Ionesco, en la que su profesora supo ver su talento. La actuación le ofreció un camino para canalizar su creatividad y dejar atrás la rebeldía de sus años de juventud.
Marta Etura
Su vida sentimental también ha estado ligada a su carrera. En 2003 conoció a la actriz Marta Etura durante el rodaje de La vida que te espera, dando inicio a una relación que duró nueve años y que les permitió compartir varias películas, entre ellas Celda 211 y Mientras duermes. Aunque su historia terminó en 2012, la pareja mantuvo discreción sobre la ruptura, y ambos siguieron caminos personales y profesionales independientes. Etura inició después su relación con Gonzalo de Santiago, mientras Tosar avanzaba hacia nuevos horizontes sentimentales.
Luis Tosar y María Luisa Mayol
Años después, Luis encontró el amor nuevamente con María Luisa Mayol, actriz chilena con la que comenzó su relación alrededor de 2014 y se hizo pública en 2015. Juntos han formado una familia sólida y equilibrada, siendo padres de León y Luana. La pareja compagina la crianza con su trabajo en el cine, compartiendo proyectos como Quien a hierro mata, Canallas, Fatum y Amanece en Samaná. Para Tosar, transmitir a sus hijos el amor por la naturaleza y sus raíces gallegas es una forma de compartir su infancia: «Es precioso ver cómo nuestros hijos adoran bañarse en el mismo río de mi niñez», ha declarado.
El vínculo de Tosar con Xustás sigue siendo profundo. Aunque ha vivido en Lugo y en otros entornos urbanos, considera la aldea de la Terra Chá como su verdadero hogar, donde conserva los recuerdos más felices de su infancia. Al recibir una placa conmemorativa en su pueblo natal, expresó con emoción: «Ahora que nos juntamos todos aquí, siento una energía cercana, porque estoy rodeado de mi familia. Es un orgullo que me reconozcan lo que hago y me resulta raro escuchar todo esto en mis orígenes, donde pasé los mejores momentos de mi vida».
Además de los paisajes, lo que definió su infancia fue la comunidad. Las fiestas de Santiago Apóstol, los bailes en las verbenas, los paseos por los senderos junto al río Miño y la Laguna de Cospeito, uno de los humedales más importantes de Galicia, ofrecieron a Luis la posibilidad de vivir plenamente la vida rural, de explorar, de aburrirse, de imaginar y de crecer en un entorno seguro pero desafiante. Hoy, esas mismas enseñanzas guían su vida familiar y su manera de criar a sus hijos, transmitiéndoles libertad, curiosidad y conexión con la naturaleza.