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José Luis Rodríguez Zapatero, en una imagen de archivo

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La marca de zapatillas con la que Zapatero sale a correr por El Pardo: «No iba en mocasines»

Con gafas graduadas de pasta oscura, aparentemente nuevas, y un reloj deportivo en la muñeca, José Luis Rodríguez Zapatero compareció en el Senado dejando un detalle de imagen poco habitual en él. El expresidente rara vez utiliza gafas en actos públicos, lo que hizo que su elección llamara la atención entre quienes siguen su estética política.

La montura, de estilo sobrio y forma rectangular, recuerda al aire retro que también generó comentarios cuando Pedro Sánchez estrenó sus conocidas gafas de inspiración ochentera (atribuidas entonces a un modelo vintage de Dior), un tipo de accesorio que en el argot político y mediático algunos llaman con ironía «gafas de mentir», aludiendo al efecto de imagen que proyectan más que a su función visual.

Pero más allá de la estética, el dato más concreto que aportó durante su intervención no fue político, sino deportivo. En plena comisión de investigación sobre el caso Koldo, mientras se hablaba de rescates millonarios y responsabilidades institucionales, el exjefe del Ejecutivo sorprendió al introducir un detalle inesperado en su defensa: la marca de zapatillas con la que, según dijo, salió a correr el día cuestionado.

El compareciente, citado por el PP para explicar su relación con el rescate público a la aerolínea Plus Ultra, negó cualquier irregularidad y rechazó que hubiera existido un «chivatazo». «Se decía que estábamos clandestinamente corriendo… Es totalmente falso», afirmó. Para respaldar su versión, precisó que el 8 de diciembre salió a entrenar entre las nueve y las diez de la mañana, recorrió «8 kilómetros exactos, a un ritmo de 5,59», y mostró el registro de actividad.

Pero fue otra frase la que terminó llamando la atención. «No iba en mocasines sino con unas zapatillas Hoka». La puntualización no era menor: hablaba de una firma considerada de gama alta dentro del mercado deportivo, con modelos que oscilan entre los 130 y los 250 euros, dependiendo del uso y la tecnología.

La marca Hoka suele ser elegida por profesionales para media y larga distanciaHoka

Hoka nació en 2009 de la mano de los diseñadores franceses Nicolas Mermoud y Jean-Luc Diard con un objetivo claro: reducir el impacto al correr, especialmente en descensos de montaña. Su propuesta rompió con la tendencia minimalista que dominaba entonces el mercado. Frente a las suelas finas, apostaron por una entresuela gruesa y muy acolchada, dando lugar a un diseño maximalista fácilmente reconocible por su volumen. Con el tiempo, la marca pasó a formar parte del grupo estadounidense Deckers Brands, propietario también de UGG y Teva, lo que impulsó su expansión global y consolidó su posicionamiento como referencia premium.

Desde el punto de vista técnico, estas zapatillas destacan por tres características principales: una amortiguación generosa que reduce el impacto en rodillas y tobillos, una base ancha que aporta mayor estabilidad y un diseño curvado conocido como «rocker», pensado para facilitar la transición de la pisada y aportar sensación de impulso. Por ello son habituales entre corredores de media y larga distancia, maratonianos, ultrafondistas y personas que buscan proteger las articulaciones durante el entrenamiento.

David Cameron y Zapatero, en una imagen de archivo

El precio refleja ese posicionamiento alto. En trail running, modelos como Speedgoat suelen situarse entre los 160 y 190 euros; en asfalto, gamas como Clifton rondan los 130 y 160 euros, mientras que versiones más acolchadas pueden acercarse a los 180. Las zapatillas orientadas a competición con tecnologías avanzadas superan con facilidad los 200 e incluso 250 euros.

No es la primera vez que el exdirigente socialista vincula su imagen pública al deporte. Durante su etapa en La Moncloa era habitual verle salir a entrenar y en 2007 se difundieron imágenes suyas corriendo por la playa de Sanlúcar de Barrameda. Años después, en 2010, también protagonizó una escena llamativa al trotar junto al entonces primer ministro británico David Cameron en Seúl.