Felipe VI inaugurará una muestra de más de 200 piezas que conmemoran el centenario del nacimiento de la duquesa de Alba
Gente
Así es por dentro el Palacio de Las Dueñas que visita el Rey Felipe este miércoles
La Casa de Alba conmemora el centenario del nacimiento de Cayetana Fitz-James Stuart con una gran exposición
Desde su página web lo anuncian con claridad: «Con motivo del montaje de la exposición Cayetana: Grande de España, el Palacio de Las Dueñas ha permanecido cerrado del 24 de febrero al 4 de marzo, ambos inclusive». No es un aviso más. Es la antesala de uno de los grandes eventos culturales del año: la muestra con la que la Casa de Alba conmemora el centenario del nacimiento de Cayetana Fitz-James Stuart, XVIII duquesa de Alba. Este miércoles, el Rey Felipe VI será el encargado de inaugurar oficialmente una exposición que reúne casi 200 piezas y que convierte a Sevilla, una vez más, en escenario de su leyenda.
Comisariada por Eugenia Martínez de Irujo junto a Cristina Carrillo de Albornoz, la exposición se celebra en el Palacio de las Dueñas, la residencia sevillana que Cayetana llamaba su «niña querida». La elección no es casual. «Mamá siempre se sintió andaluza y era su pasión, la llevaba en el corazón», cuenta la duquesa de Montoro en Telva. Allí celebró su puesta de largo, allí se casó con Luis Martínez de Irujo y allí vivió algunos de sus momentos más felices.
El recorrido se divide en cinco grandes áreas: la duquesa coleccionista, la conservadora del patrimonio, la embajadora oficiosa de España, su faceta solidaria y su figura pública. Hay vestidos de alta costura, retratos, esculturas, fotografías familiares y objetos personales. La muestra se abre con los «Consejos» que su padre, el duque Jacobo, le dejó escritos: «Te dejaré, Tanuca, cuando me haya ido, una carga muy pesada, lo que yo llamo ‘el peso del nombre’». Una frase que resume la responsabilidad con la que asumió su legado.
Eugenia Martínez de Irujo recuerda el perfeccionismo casi obsesivo de su madre: «Si venía una cámara con trípode, mandaba poner mantas para que no rayaran el suelo. Tenía cada cuadro en su cabeza». A las siete de la mañana ya estaba organizándolo todo en Liria, Monterrey o Dueñas. De niños, no podían correr por los salones. «Cuando fue abuela y dejó a los nietos hacerlo, yo alucinaba», confiesa.
La muestra recopila la memoria viva de la difunta duquesa con recuerdos familiares
A partir de ahí comienza el verdadero recorrido por Las Dueñas, un palacio de más de 9.000 metros cuadrados. Empieza en los patios y jardines, el verdadero corazón del palacio. El patio principal, de estilo mudéjar, destaca por sus columnas de mármol y sus techos de madera del siglo XV. La luz ilumina las paredes blancas, las plantas llenan de color las galerías y el suelo de piedra recuerda que aquí han pasado siglos. Más íntimos son el patio del aceite y el patio del limonero, tranquilos y llenos de sombra, muy sevillanos.
Uno de los espacios más especiales es el Salón de la Gitana, donde se conserva uno de los tapices mejor preservados del mundo. La sala es sobria y elegante, y el tapiz es una pieza de enorme valor histórico. Muy diferente es el Salón de Carteles, donde la tradición andaluza llena cada pared. Carteles antiguos de la Feria de Abril y del mundo taurino narran la historia festiva de Sevilla bajo techos de vigas oscuras y lámparas en forma de estrella. En el centro, una gran mesa rodeada de muebles antiguos y porcelanas crea un ambiente que mezcla museo y hogar.
Los jardines son el verdadero corazón de la histórica propiedad sevillana
La capilla es uno de los lugares más íntimos del palacio. Con techo abovedado y paredes de azulejos andaluces, alberga imágenes religiosas vinculadas al Jesús del Gran Poder y a la Esperanza Macarena, símbolos fundamentales de la Semana Santa. El recorrido continúa por otros salones con cuadros, tapices, mobiliario antiguo y vitrinas llenas de recuerdos personales. En algunas salas aparecen fotografías familiares, medallas y referencias a su pasión por el Real Betis, mostrando a Cayetana no solo como duquesa, sino como mujer profundamente ligada a la ciudad.
El Palacio de Las Dueñas, construido entre los siglos XV y XVI, perteneció primero a la familia Pineda y desde el siglo XVII es propiedad de la Casa de Alba. En el siglo XIX fue dividido en viviendas y aquí nació Antonio Machado en 1875. En el siglo XX lo visitaron figuras como Jacqueline Kennedy o Grace Kelly. Cada estancia guarda parte de esa historia.