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Cristiano Ronaldo en su última visita a su club privado

Cristiano Ronaldo en MadridGtres

Cristiano Ronaldo visita su nuevo club privado tras el polémico comentario de su socio, Íñigo Onieva

El delantero portugués, socio capitalista de Vega Club, acudió al local madrileño en medio del debate generado por las recientes palabras del empresario sobre los latinos

Cristiano Ronaldo ha reaparecido en Madrid, en un Rolls-Royce Cullinan de unos 300mil euros, y, como suele ocurrir con cada uno de sus movimientos, su presencia no ha pasado desapercibida. El futbolista portugués, estrella del Al-Nassr, fue visto esta semana en el nuevo club privado que impulsa Íñigo Onieva en la capital. Y lo hace, además, en un momento especialmente delicado para el empresario madrileño, después de la polémica que generaron sus recientes declaraciones sobre el perfil de socios que busca para su exclusivo espacio.

Íñigo Onieva con su socio Manuel Gualler en el estreno del Club Vega en Madrid

Íñigo Onieva con su socio Manuel C. Guallar, en el estreno del Club Vega en MadridGTRES

La visita del delantero, sin embargo, no fue casual. El jugador del Al-Nassr forma parte de la iniciativa como socio capitalista, es decir, como inversor que aporta capital y participa en la propiedad del negocio junto a Onieva y el inversor Manuel Campos Guallar. En este tipo de sociedades, los socios capitalistas no solo contribuyen económicamente para poner en marcha la iniciativa, sino que también participan en su desarrollo y comparten los beneficios si el negocio funciona.

Para entender el contexto hay que retroceder unos días. Todo comenzó cuando el marido de Tamara Falcó presentó ante varios periodistas Vega Members Club, un espacio privado pensado para el encuentro social, gastronómico y profesional de sus miembros. Al frente de la iniciativa se sitúa el propio empresario madrileño, que ejerce como socio ejecutivo y Managing Partner de Vega, una figura encargada de dirigir y supervisar los distintos aspectos del negocio.

Metedura de pata

Durante esa visita con periodistas explicó cómo funcionaría el sistema de membresía y habló de la idea de mantener un equilibrio entre socios locales e internacionales. Sin embargo, una frase concreta terminó generando una intensa conversación en redes sociales. El impulsor de la iniciativa comentó que no querían que el local se convirtiera «en el club de los latinoamericanos», unas palabras que muchos interpretaron como excluyentes y que provocaron numerosas críticas.

A partir de ese momento, las reacciones no tardaron en multiplicarse. En medio de la polémica, la aparición de Cristiano Ronaldo en el establecimiento ha sido interpretada por algunos como un gesto que, de alguna manera, ayuda a rebajar la tensión mediática que rodeaba al empresario.

Durante su aparición en el local, el cinco veces Balón de Oro vestía una camisa de seda de la firma Loewe. Un detalle que tampoco pasó desapercibido. Curiosamente, ese modelo concreto puede encontrarse actualmente en tiendas de segunda mano por alrededor de 600 euros.

En esta ocasión lo hizo sin la compañía de Georgina Rodríguez, que estos días se encuentra en Roma asistiendo al desfile de Valentino. Con el móvil en la mano y rodeado de su equipo de seguridad, el delantero portugués entró en el local para conocer de cerca los últimos detalles del negocio del que también forma parte.

Mientras tanto, el yerno de Isabel Preysler ha querido aclarar públicamente sus palabras tras la polémica. Según explicó posteriormente, en ningún momento pretendía excluir a ninguna comunidad, sino explicar que el club busca una mezcla equilibrada de perfiles en una ciudad tan internacional como Madrid. De hecho, insistió en que la comunidad internacional (incluida la latinoamericana (aporta un gran valor a la vida social y económica de la capital y que un espacio como este solo puede funcionar en un entorno cosmopolita.

El club privado

En cuanto al funcionamiento del club, Vega se basa en un sistema de membresía bastante exclusivo. El espacio está ubicado en el número 88 de la calle Lagasca, en pleno barrio de Salamanca, y ocupa unos 1.000 metros cuadrados. El interiorismo ha sido diseñado por el reconocido estudio de Lázaro Rosa-Violán, con un estilo contemporáneo distribuido en cuatro zonas diferenciadas: El Bistró, Main Room, Studio Room y Lounge.

Sin embargo, acceder al club no es tan sencillo como pagar una cuota. Para entrar es necesario ser recomendado por otros socios y superar un proceso de admisión en el que se evalúa el perfil del candidato. Además, el número total de miembros estará limitado a solo 500 socios.

La membresía más exclusiva, conocida como Founder Member, implica un pago único de 15.000 euros y garantiza acceso de por vida al club. Aun así, existen otras opciones anuales que rondan los 2.400 euros, con tarifas reducidas para menores de 35 años. En cualquier caso, la edad mínima para formar parte del club es de 25 años.

Otro de los rasgos que definen el concepto es la privacidad. De hecho, en muchas zonas del club el uso del teléfono móvil está restringido para preservar la discreción de los socios. La norma es clara: nada de fotos y nada de redes sociales. Lo que ocurre dentro de Vega, se queda en Vega.

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