Marius Borg Hoiby
«Ya no soy Marius, soy un monstruo»: el hijo de la Princesa Mette-Marit se derrumba ante el juez
Termina la primera fase del juicio a Marius Borg, a quien se le imputan 38 cargos
Marius Borg se encuentra en prisión preventiva después de declararse culpable de 24 de los 38 cargos que le imputan. Ya ha terminado la primera fase del juicio al que se está enfrentando y ha hecho una nueva confesión ante el juez. Su abogado defensor, Petar Sekulic, tomó la palabra durante la última sesión para explicar que su cliente quería dar unas declaraciones. Fue entonces cuando el hijo de la Princesa Mette-Marit se dirigió al juez y dijo entre lágrimas: «La presión mediática a la que he sido sometido me ha borrado como persona. Ya no soy Marius. Soy un monstruo». Según dice, ha perdido su identidad y todo el mundo le ha señalado. Lamenta haberse convertido en «objeto del odio de toda Noruega» y asegura sentirse solo. «He perdido el 98 por ciento de mi red social y los pocos que me quedan no se atreven a salir a comer a un restaurante conmigo, ni quieren que los vean conmigo», ha comentado al respecto, tal y como recoge el diario noruego VG.
Marius Borg defiende que este proceso le está dejando muchas secuelas. Siguiendo sus declaraciones, los juicios le han provocado «bastante estrés» y ahora le están evaluando «para detectar un posible trastorno de estrés postraumático (TEPT)». No solo eso, también dice tener «ansiedad y depresión» porque sigue de cerca todo lo que se cuenta sobre él y las noticias, siempre aludiendo a su último alegato, le han situado en una posición complicada. «Salir en el periódico todos los días, durante todo el año, te afecta como persona. Porque ya no sabes quién eres. No me reconozco en lo que escriben sobre mí». También ha reconocido que está «obsesionado» con saber lo que se está contando sobre él. Sostiene que ha leído «todo» lo que se ha escrito sobre el caso, de ahí los problemas de ánimo que padece.
El hijo de Mette-Marit ha aprovechado que tenía la atención de la sala para señalar a la Policía. Afirma que le han quitado sus teléfonos y que se han «apoderado» de sus redes sociales, algo que no le parece bien porque podría haber usado esta herramienta para comunicarse con sus «contactos del extranjero». «Podía estar con amigos que no se ven afectados por la presión mediática desmedida aquí en Noruega», recalca.
Gran parte de este caso está basado en fotografías, vídeos y mensajes que la policía de Oslo encontró en el teléfono de Marius Borg. Ahora, el joven siente que no puede tener nada privado. No sabe cómo solucionar esta situación, así que se habría refugiado en la fe. «He rezado bastante de rodillas y he suplicado bastante», comenta al respecto. «Mi privacidad ha sido completamente aniquilada. Ya nada de lo que tengo es privado. Toda mi vida es de dominio público».
A pesar de haber admitido algunos delitos, sigue diciendo que no se reconoce en el relato que se ha hecho de él durante los últimos meses. «El monstruo Marius, en quien todos quieren que me convierta, no lo entiendo».
El juicio comenzó el pasado 3 de febrero y probablemente la sentencia no se conocerá hasta mayo. Mientras tanto, el juez considera que Borg no puede disfrutar de su libertad. Recordemos que se le acusa de delitos muy graves, entre los que se encuentran: violaciones, malos tratos, amenazas y grabaciones sin consentimiento. La justicia cree que hay «un alto riesgo de reincidencia» y de momento no le darán ningún permiso.