María Rey, en una foto de archivo
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El nuevo amor de la periodista María Rey tras su divorcio de Manuel Campo Vidal
La presentadora de Telemadrid disfruta de una buena racha personal y un periodo de éxito tras su divorcio con el conocido periodista
la periodista María Rey atraviesa un momento de plenitud y renovación personal. Dos años después de que se hiciera pública su separación de Manuel Campo Vidal, con quien compartió un matrimonio de 25 años y tres hijos en común, la actual presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid ha logrado reconstruir su vida sentimental con una discreción absoluta.
La presentadora del programa 120 Minutos, en Telemadrid, ha abandonado la soltería para embarcarse en una relación que ya se describe como «muy consolidada», aunque se desconoce la identidad de su nuevo amor. Fuentes cercanas a la periodista aseguran, tal y como ha adelantado Vanitatis, que se siente «muy tranquila y feliz» en esta nueva etapa. A pesar de que la ruptura de uno de los matrimonios más estables de la comunicación española sorprendió al entorno en su momento, el proceso se llevó a cabo con la elegancia y el respeto que siempre han caracterizado a la pareja. Tras ratificar el divorcio de manera amistosa, la periodista se centró en su trabajo y en sus hijos, sin buscar activamente una nueva pareja.
Manuel Campo Vidal y María Rey, en una imagen de archivo
Su nuevo acompañante está plenamente integrado en el círculo íntimo de la comunicadora. De hecho, la relación es tan sólida que ya conoce a los tres hijos de María, lo que demuestra la seriedad del compromiso. A diferencia de otras figuras públicas, la periodista ha optado por vivir este romance lejos de los focos, priorizando la estabilidad familiar y su bienestar emocional.
En el ámbito profesional, esta buena racha personal coincide con un periodo de éxito y reconocimiento. María Rey sigue siendo un referente en el periodismo madrileño, y esta nueva 'paz interior' parece ser el complemento perfecto para su intensa actividad laboral. En definitiva, la periodista gallega ha demostrado que, tras un largo capítulo de vida compartida, es posible cerrar etapas con madurez y abrirse a nuevas ilusiones con la misma serenidad que siempre ha proyectado frente a las cámaras.