Puerto Banús
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El futuro de Puerto Banús: la familia Vidiella busca ampliar el capital en el enclave del lujo español
Con ingresos millonarios y miles de visitantes al año, el puerto quiere dar el salto internacional con nuevos socios
Durante décadas, Puerto Banús ha sido uno de los grandes símbolos del lujo en Europa. En los años setenta y ochenta, este rincón de Marbella se convirtió en un punto de encuentro de famosos, aristócratas y grandes fortunas. Era una combinación única de glamour, buen clima y exclusividad. Fue la época dorada de la Costa del Sol, cuando el sur de España competía con destinos como Montecarlo o Saint Tropez.
Todo comenzó a finales de los años sesenta. José Banús, un empresario de origen humilde que había hecho fortuna construyendo barrios y grandes proyectos en Madrid, compró en 1962 unos terrenos junto al mar. En un primer momento quiso levantar un rascacielos, pero finalmente apostó por un concepto diferente: un pueblo andaluz con puerto deportivo, inspirado en la Riviera francesa. Para diseñarlo contó con expertos internacionales como Pierre Canto, vinculado al puerto de Cannes. La inauguración en agosto de 1970 fue todo un acontecimiento, con invitados como Grace Kelly, Rainiero de Mónaco o Julio Iglesias. Así nació uno de los grandes iconos del lujo en España.
Hoy, más de medio siglo después, este enclave vuelve a estar en el punto de mira de los inversores. Según adelantó en exclusiva el diario Expansión, la familia Vidiella, actual propietaria, ha iniciado conversaciones para dar entrada a nuevos socios en el negocio. La operación cuenta con el asesoramiento de la consultora EY y ya ha despertado el interés de fondos internacionales. Aunque todo está en una fase inicial, sería la primera vez que la familia abre la puerta a compartir la propiedad.
Los Vidiella son una familia empresarial vinculada al sector inmobiliario en la Costa del Sol desde hace décadas. Tomaron el control del puerto a comienzos de los años ochenta, cuando el proyecto original de Banús atravesaba dificultades, y consolidaron su posición en 1983. Desde entonces han desarrollado el negocio y lo han convertido en una marca reconocida a nivel internacional. Tras el fallecimiento de Alberto Vidiella en 2016, el negocio quedó en manos de su familia, ya en una tercera generación. Entre sus miembros, José y Rubén Vidiella ocupan actualmente cargos de vicepresidencia dentro de la sociedad.
El objetivo de este movimiento es crecer. La compañía no solo quiere mantener su actividad actual, sino expandirse a otros mercados. Para ello ha creado una nueva línea de negocio centrada en asesorar a otros puertos deportivos en todo el mundo. La entrada de inversores permitiría contar con más recursos para afrontar estos proyectos. Según la información publicada, la operación podría combinar la venta de una parte de la empresa con una ampliación de capital para financiar esa expansión.
Puerto Banús es una las zonas más exclusivas de Marbella
En cifras, el puerto cuenta con 915 amarres para embarcaciones de entre 8 y 50 metros de eslora, con precios que pueden alcanzar los 500.000 euros anuales por atraque. Recibe más de 700.000 visitantes cada año y factura alrededor de 20 millones de euros anuales. Su impacto económico total es mucho mayor y alcanza los 954 millones de euros, según PwC. Además, dispone de una concesión que le permite operar hasta el año 2066, lo que refuerza su atractivo como inversión a largo plazo.
Con el paso del tiempo, el perfil de sus visitantes también ha cambiado. Si antes predominaban europeos y celebridades occidentales, ahora destacan las grandes fortunas procedentes de Oriente Medio, Rusia o Europa del Este. Aun así, el lugar mantiene su esencia: lujo, exclusividad y una imagen reconocible en todo el mundo.