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Sara Carbonero, junto a dos de sus apoyos fundamentales, Isabel Jiménez y Jota CabreraGTRES

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El círculo íntimo en el que se apoya Sara Carbonero tras la pérdida de su madre

Goyi Arévalo fallecía el pasado domingo tras una larga lucha contra una enfermedad

Sara Carbonero vive uno de sus peores momentos tras el fallecimiento de su madre Goyi Arévalo el pasado domingo en Corral de Almaguer tras una larga lucha contra una enfermedad. Era precisamente en este pueblo toledano en el que la periodista se crio donde la familia al completo ha querido dar el último adiós a uno de sus miembros más importantes.

A primera hora del lunes, podíamos ver a la presentadora de televisión acudir al tanatorio y, pocas horas más tarde, encabezar junto a su hermana Irene el cortejo fúnebre que seguía al coche repleto de flores. Es precisamente ella, Irene, quien mejor entenderá lo que su hermana Sara está sintiendo. Compañeras de dolor, siempre han estado muy unidas a pesar de la diferencia de edad que las separa.

Su vínculo, incluso, se hizo aún más fuerte con la batalla judicial que vivió su padre en 2014, cuando fue condenado por un delito de estafa continuada vinculado a su actividad profesional en una empresa de seguros, con casi un millón de euros desaparecidos. Con la confianza de sus vecinos de Corral de Almaguer, decidió vender una veintena de productos de inversión que en realidad no existían, con los que consiguió casi un millón de euros que después dilapidó en apuestas online, a las que era adicto.

Además de en su hermana, Carbonero ha encontrado refugio en un reducido pero sólido círculo de personas que se han convertido en su principal apoyo emocional. En este contexto, su pareja, Jota Cabrera, ha desempeñado un papel clave.

Discreto y alejado del foco mediático, Cabrera ha estado a su lado en todo momento, acompañándola tanto en público como en la intimidad. Su presencia constante refleja una relación consolidada, basada en la complicidad y el respeto por los tiempos personales que requiere una situación tan delicada.

Sara e Irene Carbonero, junto al coche fúnebre en el que descansa su madreGTRES

Fue él también quien no se movió de su lado cuando el pasado mes de enero tuvo que ser intervenida de urgencia durante unas vacaciones en La Graciosa (Lanzarote). Precisamente, la pareja se conoció en las Islas Canarias en 2021, aunque su relación de amistad no evolucionó a una sentimental hasta tres años más tarde, cuando ella anunció su ruptura con el cantante Nacho Taboada.

En el ámbito de la amistad, Isabel Jiménez continúa siendo una figura imprescindible. Amigas desde que compartían plató y camerino en los pasillos de Telecinco, donde ambas presentaban los informativos, han mantenido su relación con el paso de los años.

Además de incondicionales, son socias en proyectos profesionales como Slow Love, por lo que su conexión trasciende lo laboral. Jiménez ha demostrado una vez más su lealtad y cercanía, acompañando a Carbonero con naturalidad y ofreciéndole un espacio de confianza donde poder expresarse sin filtros cuando más lo necesitaba, en especial, mientras batallaba contra el cáncer de ovarios que la mantuvo alejada de la vida pública un tiempo. «He perdido la cuenta de los años, pero para mí es toda una vida. Eres casa y generosidad. Siempre me sorprendes. Qué bonito es disfrutarte», expresó Carbonero sobre Jiménez en redes sociales.

Su pareja Jota Cabrera no se separó de ella en ningún momentoGTRES

A este círculo íntimo se suma también Raquel Perera, conocida por su relación pasada con Alejandro Sanz, pero que en los últimos tiempos ha estrechado lazos con la periodista. Su presencia en este grupo evidencia una amistad basada en experiencias compartidas y en una sensibilidad común ante las adversidades personales, además de tener hijos en edades similares que se han convertido en compañeros de juegos.

No hay que olvidar tampoco a la famosa maquilladora Vicky Marcos, con la que Sara suele trabajar en proyectos de publicidad, y a Elena Hernández, conocida por su agencia de RRPP y comunicación. Todos, en definitiva, no dudaban en apoyar a su amiga en un trance tan duro como este y se personaban en Corral de Almaguer para despedir a Goyi Arévalo con el cariño que se merecía.