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La empresa 'fantasma' de Àngels Barceló: sin actividad pero al día con Hacienda

El adiós de Àngels Barceló a las mañanas de la SER desvelará los planes de futuro de la comunicadora, quien cuenta desde 2005 con una empresa propia en Cabrera de Mar

Àngels Barceló termina su etapa en la Cadena SER el próximo 31 de agosto, cerrando más de veinte años en la emisora y siete al frente de Hoy por Hoy. Tras confirmarse la noticia, la periodista catalana se ha dirigido a su audiencia para agradecer el apoyo recibido tras el anuncio de que no continuará la próxima temporada. «Yo solo decir gracias. A todos los compañeros y a los oyentes, porque las muestras de cariño de este fin de semana me han abrumado», ha expresado emocionada este lunes en directo ante millones de seguidores. Tras despedirse, las miradas se han puesto inevitablemente en su actividad económica fuera de los micrófonos de la radio.

La comunicadora es administradora única de una empresa llamada Lunic Audiovisuals SL, dedicada sobre el papel a la postproducción cinematográfica, de vídeo y servicios de televisión. Barceló constituyó esta sociedad justo en el año 2005, un momento clave en su trayectoria personal y profesional. En aquella fecha, la periodista decidió volver a Barcelona después de una intensa temporada trabajando en Madrid, con el objetivo de ponerse al frente del programa A vivir que son dos días en la SER, espacio que lideraría antes de dar el salto definitivo a Hora 25.

Para fijar el centro de operaciones de esta nueva empresa, eligió como domicilio social en Cabrera de Mar. Se trata de un precioso pueblo de playa en la comarca del Maresme, situado estratégicamente entre Vilassar de Mar y Mataró; un entorno idílico en la costa catalana alejado del bullicio de las grandes capitales que la periodista eligió también como su lugar de residencia y donde vive actualmente.

En esta sociedad limitada, su marido, Josep Morell Feixas, figura como apoderado. Esto, en términos jurídicos sencillos, significa simplemente que tiene el poder legal firmado para firmar papeles, contratos y tomar decisiones ejecutivas en nombre de la empresa si fuera necesario.

Lo curioso del caso, es que la sociedad sigue totalmente activa en este año 2024 y presenta rigurosamente sus cuentas anuales ante el registro como obliga la ley, pero carece por completo de actividad comercial visible. No tiene ningún empleado contratado, no dispone de página web corporativa, no utiliza redes sociales y no se le conoce ningún proyecto técnico o cliente actual en el sector audiovisual. Por esa razón, se le suele etiquetar de forma coloquial como una empresa 'fantasma': existe formalmente sobre el papel y ante la administración general, pero no opera en el mercado real de cara al público.

Que no tenga una actividad comercial abierta al público no significa en absoluto que se esté cometiendo una ilegalidad; al contrario, es una herramienta de gestión muy común y extendida entre profesionales independientes con ingresos altos. Lo más probable es que funcione como una sociedad patrimonial o como una estructura de facturación propia. Esto quiere decir que no se creó para competir con grandes productoras de cine ni para lanzar películas comerciales a las salas, sino para canalizar de forma más cómoda los derechos de imagen de la periodista, sus contratos de colaboración o los ahorros generados por su carrera. Al cobrar determinados trabajos a través de una sociedad limitada en lugar de hacerlo como persona física, se consigue organizar y proteger el dinero de una manera mucho más eficiente y ordenada. Aunque para el registro mercantil aparezca en situación prácticamente «inactiva» debido a su falta de operaciones comerciales externas, sigue perfectamente viva de cara a la administración fiscal.

La otra gran razón para mantener esta empresa en una especie de letargo o hibernación responde puramente a la utilidad logística y a la previsión de cara al futuro. Crear una sociedad mercantil desde cero requiere tiempo, papeleo, costes de constitución y una farragosa burocracia. Por eso, muchos comunicadores y profesionales de los medios prefieren conservar sus marcas e instrumentos jurídicos activos y con las cuentas al día, asumiendo los gastos mínimos de mantenimiento, por lo que pueda pasar en el futuro. En un momento de cambios profesionales tan drásticos como el que afronta ahora Àngels, disponer de una SL completamente limpia y sin deudas pendientes es una ventaja estratégica enorme. Si en los próximos meses la periodista decidiera emprender nuevos proyectos independientes, producir su propio formato de televisión, lanzar un podcast nativo o gestionar de forma autónoma sus nuevas colaboraciones en prensa o radio, Lunic Audiovisuals SL ya está lista para operar de inmediato. Lo que hoy parece una estructura invisible a ojos del mundo, mañana podría convertirse en el cuartel general de su nueva e ilusionante etapa profesional.