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El cantante Raphael en IbizaGTRES

El pueblo turquesa que enamoró a Raphael y acabó comprándose una casa allí

A sus 83 años y tras superar su grave problema de salud, el cantante está inmerso en una nueva gira

Tras superar un complicado bache de salud meses atrás, Raphael vuelve a ser el mismo de siempre. A sus 83 años, está pletórico y en plena gira con su Raphaelísimo Tour 2026, devorando los escenarios de todo el país. Pero cuando toca descansar y huir del asfalto, su destino inmediato no es Los Martos (su querida casa madrileña de los años 70 con un inmenso jardín de 2.400 metros cuadrados donde reúne a sus hijos y nietos), sino la isla de Ibiza. Un rincón paradisíaco al que llegó hace ya muchos años junto a su esposa, Natalia Figueroa, buscando dejar atrás el ajetreo de la gran ciudad para regalarle a los suyos un espacio de absoluta desconexión.

El gran secreto del descanso de Raphael se encuentra al suroeste de la isla pitiusa, concretamente en una exclusiva urbanización privada situada en el encantador pueblo de Sant Josep de sa Talaia, una de las zonas más cotizadas, caras y deseadas de todo el Mediterráneo. Allí, el matrimonio posee una vivienda de 230 metros cuadrados repartida en dos plantas, construida sobre una inmensa parcela que regala una privacidad absoluta, algo que se paga a precio de oro y que resulta vital para una estrella de su calibre.

En su interiorismo manda un estilo mediterráneo y ecléctico donde la comodidad y la funcionalidad priman sobre la opulencia. Con una paleta de colores frescos y veraniegos, la casa destaca por sus muebles de madera, una escalera rústica y encantadores detalles locales, como figuras de lagartos colgadas en las paredes o una lámpara de sobremesa blanca con motivos vegetales que hace un claro guiño a la moda Adlib. Aquí, el diseño se rinde ante la naturaleza, convirtiendo las impresionantes vistas al mar en la verdadera obra de arte de la casa.

El cantante Raphael, Natalia Figueroa con Jacobo Martos y Pedro Piqueras en IbizaGTRES

El exterior de la vivienda es un auténtico espectáculo para los sentidos, diseñado especialmente para exprimir al máximo la vida al aire libre. Cuenta con una fantástica piscina privada de 35 metros cuadrados para refrescarse en la intimidad del hogar y un frondoso jardín de unos 500 metros rebosante de vegetación autóctona.

Es el escenario perfecto donde hemos visto al artista a lo largo de los años en su faceta más relajada y terrenal: paseando con ropa ligera de verano, luciendo sombreros para protegerse del sol, descansando en las tumbonas o disfrutando de los tradicionales chiringuitos de la zona.

Por si fuera poco, el entorno que rodea este escondite es sencillamente privilegiado. A pocos minutos de su residencia se extiende una paradisíaca playa de unos 600 metros de longitud, famosa por su arena fina, clara y suave, muy alejada del bullicio de los arenales más turísticos y masificados. En este tramo de costa, el mar regala un festival de tonalidades que oscilan entre el azul intenso y el verde esmeralda, todo gracias a unos fondos arenosos limpios y a la extraordinaria claridad de sus aguas transparentes, flanqueadas por frondosos pinares que llegan casi hasta la orilla. Además, la ubicación es estratégica para perderse por los rincones más icónicos de Ibiza. Muy cerca se encuentran joyas playeras como Cala Bassa, idílica con su arena blanca y aguas poco profundas; Cala Tarida, una bellísima y extensa balsa de colores marítimos intensos; y la archifotografiada Cala Comte. Todo ello con la mística silueta de Es Vedrà emergiendo en el horizonte, el imponente islote rocoso que corona el paisaje más mágico de la isla y que seguro servirá de inspiración para que Raphael regrese a los escenarios con el magnetismo indomable de siempre.