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Pablo Motos, este jueves durante la tertulia de El Hormiguero

Pablo Motos, durante la tertulia de El HormigueroAntena 3

El problema de Pablo Motos con el inglés y el consejo que le dio la mejor traductora de España

Patricia Olangua es la intérprete que lleva 16 años acompañando al presentador cada vez que una estrella internacional visita El Hormiguero

Detrás de las luces, las hormigas y el frenético ritmo de El Hormiguero hay una voz que millones de espectadores escuchan cada semana sin saber a quién pertenece. Es la de Patricia Olangua, la intérprete que lleva 16 años acompañando a Pablo Motos cada vez que una estrella internacional visita el plató y una figura imprescindible para que las entrevistas en riguroso directo fluyan con total naturalidad.

Su labor volvió a ocupar un lugar protagonista durante la visita de Niña Pastori, que acudió al espacio de Antena 3 para presentar su nueva gira y su disco Color Fania. La conversación derivó en una divertida charla sobre los idiomas que terminó convirtiéndose en un sincero homenaje a la mujer que traduce a Hollywood. «Cuando tenemos un invitado internacional, lo primero que hacemos es llamar a Patricia para saber si tiene libre ese día. Es una más de la familia», aseguró el comunicador, dejando claro el papel esencial que desempeña dentro de su equipo.

A raíz de esta conversación sobre las barreras lingüísticas, Pablo Motos desveló el demoledor pero divertido veredicto que la propia intérprete le dio sobre sus nulas habilidades con el inglés. «Patricia me dice que si ahora me pusiera a aprender inglés, no lo aprendería en la vida. Yo hablo como Tarzán; eso se aprende de niño», bromeó el presentador.

Niña Pastori

Niña Pastori

La ocurrencia provocó las carcajadas del público y animó a Niña Pastori a compartir una espinita muy personal de su infancia. La cantante recordó que, cuando era una adolescente convencida de su vocación, plantó cara a su maestro en el colegio. «Le dije: 'Yo quiero ser cantaora, no necesito aprender inglés'. Y él me respondió: 'Algún día te hará falta'. Me he acordado mucho de él», explicó la de San Fernando. Con el paso de los años y el éxito internacional, comprendió que su profesor tenía toda la razón, especialmente cada vez que viajaba a Las Vegas para asistir a los Latin Grammy. Y, siguiendo la broma del presentador, remató con arte: «Pues yo no hablo ni como Tarzán».

Las dificultades de Pablo con el idioma de Shakespeare se han convertido, con el paso de los años, en una de las señas de identidad de su programa. Él mismo ha reconocido en numerosas ocasiones que su estrategia con los invitados internacionales consiste en hablar muy deprisa para intentar disimular la pronunciación, una técnica rudimentaria que ya ha dejado para la historia de la televisión expresiones tan míticas como «Harry Pottel» o «Feisbus».

Aunque para el gran público es inseparable del show de Antena 3, su trayectoria va mucho más allá de la televisión. Olangua es una auténtica número uno de la interpretación en España: lleva más de 22 años trabajando para el Grupo Santander y suma 32 años de experiencia en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación. De hecho, entre los momentos más destacados de su carrera figura la traducción simultánea durante la reunión bilateral de máxima seguridad que mantuvieron Pedro Sánchez y el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, en la cumbre de la OTAN celebrada en Madrid. Todo un logro para una mujer extraordinariamente discreta que prefiere mantener sus redes sociales completamente privadas, logrando que de ella solo se conozca su impecable y brillante vida profesional.

Esta intachable trayectoria le ha valido el reconocimiento absoluto de quienes trabajan mano a mano con ella. «Tiene algo mágico. No hay ninguna traductora como ella», afirmó con rotundidad Motos. Sin embargo, detrás de esa aparente facilidad se esconde una profesión de enorme exigencia física y mental, tal y como la propia Olangua explicó al aclarar que un intérprete nunca puede estar más de media hora trabajando seguida, ya que son muchos años de práctica y se requiere un nivel de concentración tan extremo y constante que resulta imposible prolongarlo durante más tiempo.

Curiosamente, la experta reconoció que lo más complicado de su trabajo en la tele no son los modismos extranjeros, sino los invitados que intentan expresarse en castellano sin dominarlo del todo. «Te distraes porque, de repente, te preguntan en directo cómo se dice una palabra y tienes que responder mientras sigues traduciendo todo lo demás. Ahí es cuando te pillan en Babia», comentó entre risas sobre los gajes del directo.

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