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Lamine Yamal, en una imagen de archivo

Lamine Yamal, en una imagen de archivo

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La dura infancia de Lamine Yamal en uno de los barrios más pobres de Barcelona: «Una situación precaria»

El futbolista cumple 19 cumpleaños a tan solo unas horas de disputar la semifinal del mundial contra Francia

Lamine Yamal celebra este 13 de julio su 19º cumpleaños en plena concentración con la selección española, a solo un día de disputar la semifinal del Mundial frente a Francia. El delantero del FC Barcelona afronta una de las citas más importantes de su carrera con el objetivo de liderar a España hacia la final del torneo.

A diferencia de la multitudinaria celebración con la que festejó el pasado año su mayoría de edad en una finca de las afueras de Barcelona, en esta ocasión el futbolista optará por un cumpleaños más discreto. Lo hará junto a sus compañeros de selección y acompañado por algunos de sus familiares más cercanos, entre ellos su madre, Sheila Ebana, y su hermano pequeño, Keyne, habitual protagonista en la grada por la efusividad con la que vive los encuentros de la selección dirigida por Luis de la Fuente.

Junto a ellos también se encuentra su pareja, la influencer Inés García. La relación, sobre la que comenzaron a surgir los primeros rumores a finales de abril, se ha consolidado en los últimos meses y la joven ha acompañado al futbolista durante el campeonato, asistiendo a todos los partidos disputados por España.

El cumpleaños llega en un momento especialmente significativo para Yamal, que tiene al alcance la posibilidad de conquistar su primer Mundial. Para ello, España deberá superar primero a Francia en semifinales y, en caso de clasificarse, imponerse al vencedor del duelo entre Argentina e Inglaterra en la final.

Aunque nació en Esplugues de Llobregat, terminó mudándose con tan solo tres años al barrio de Rocafonda, un barrio de Mataró, a más de 30 kilómetros de Barcelona. Uno de los más humildes y conflictivos de la zona donde, según el documental Denominación de origen –serie documental que repasa la historia de la selección española de fútbol–, la mitad de la población está en riesgo de pobreza y carece de trabajo. «Se mudaron aquí en una situación precaria, sin trabajo ni nada, y empezaron a vivir con la abuela», reconoce el dueño de un bar de la zona.

«Él siempre estaba con un balón y jugando con gente mayor que él», explica. Sus padres, trabajaban gran parte del día –ella en un restaurante de comida rápida–, lo que dificultaba que estuvieran presentes. «Yo no estaba apuntado al futbol porque económicamente mis padres no podían. Solo jugaba en el parque con niños que me encontraba», apunta el futbolista en su documental.

Su cambio de rumbo llegó gracias al director de la Torreta. «Les dijo a mis padres que podía jugar gratis. Probé y tuve suerte». Fue allí cuando se dieron cuenta de sus posibilidades con el balón y le mandaron directamente a que hiciese las pruebas del F.C. Barcelona y El Espanyol.

Fue entonces cuando tomaron la decisión de que el pequeño Lamine se instalara en La Masía, la residencia donde el club acompaña la formación académica y personal de los jóvenes que forman parte de su cantera. En su caso, consideraron que era el entorno más adecuado para su desarrollo, ya que, como explicaron: «Criarse en Rocafonda es muy complicado; las compañías no son buenas. A veces, en ese momento tenía un entorno de riesgo. Pensamos que para su evolución era mucho mejor tenerle en La Masía».

Rocafonda, en las afueras de Barcelona

Rocafonda, en las afueras de Barcelona

«Ser de barrio significa haberte criado en la realidad, la realidad que la mayoría de la gente vivimos, y que no es la realidad que yo vivo ahora», explicó en una conversación con El Mundo. «No tiene nada que ver con la delincuencia ni con lo que muchos que nunca han pisado un barrio se piensan», apuntaba en defensa del lugar en el que se crio.

«Ser de barrio significa salir con tus amigos al parque, jugar en el parque, luego volver a tu casa, intentar ver el fútbol en cualquier bar, salir a tomar algo con tu madre, ir a un restaurante una vez al mes. Eso significa ser de barrio, no liarla». De hecho, suele celebrar sus goles con el gesto 304, el código postal de Rocafonda.

«Mi madre me tuvo con 16 años, que eso sí que es presión de verdad. Luego mi padre tuvo que ir a buscarse la vida, ir a coger cosas a la calle para poder traer comida a casa. Eso sí que es presión. Yo lo único que tengo que hacer es jugar y que los españoles estén contentos», explicó en otra entrevista con Manu Carreño, en El Larguero.

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