07 de agosto de 2022

El que fuera presidente del Grupo PRISA y del Grupo Santillana, Jesús Polanco, en uan entrega de premios en 2005

El que fuera presidente del Grupo PRISA y del Grupo Santillana, Jesús Polanco, en una entrega de premios en 2005EFE

Polanco y su editorial Santillana: la manipulación de la Historia en los textos escolares

La exministra socialista sanchista Celaá ha dicho «qué mal está la enseñanza de la Historia en España. Veo los libros que hay y me sorprendo lo que leo en ellos». Increíble pero cierto

La clase política actualmente en el poder está intentando manipular los conocimientos de historia de los españoles. Una de las palancas para manipular el pasado son la editoriales a través de los libros de texto. Entre las empresas editoriales y de comunicación entregadas al poder de la izquierda destaca, por méritos propios, Santillana, una editorial que ha cambiado varias veces de dueños, pero que nunca ha dejado de plegarse, seguramente más por motivos monetarios que puramente ideológicos, a los designios de los poderes políticos y culturales que se auto atribuyen el título de progresistas.
Santillana fue fundada en 1959, a los comienzos de desarrollismo franquista, por Jesús de Polanco y Francisco Pérez González. La editorial terminaría siendo parte del macro imperio de comunicación de Polanco, el Grupo Prisa. Para el público general la imagen más carismática de la editorial Santillana eran sus librerías Crisol.
Jesús Polanco (Madrid, 7 de noviembre de 1929, 21 de julio de 2007), hijo de una familia de militares franquistas, estuvo en los campamentos del Frente de Juventudes formando parte de la Centuria García Morato, lo que al parecer no le dejó lacras ni enseñanza alguna. Antonio Izquierdo, el que fue director del periódico ultrafranquista El Alcázar recuerda: «Yo conocí a Polanco de jovencito, en el Frente de Juventudes [...]. Allí le vi muchas veces, en la época en que todos éramos niños del Frente de Juventudes, años cincuenta, pleno fragor del franquismo».
Después de estudiar derecho Polanco trabajó en la Editorial Escelicer, vinculada a la Secretaría General del Movimiento, para luego fundar la Editorial Santillana. Durante los primeros diecisiete años de existencia su editorial se limitó a la distribución de cuadernos de caligrafía y cartillas de alfabetización sin obtener grandes beneficios. Sigue recordando Izquierdo: «Me pareció un señor emprendedor y muy trabajador, no muy comunicativo, que ganaba su dinero con su pequeño negocio».
Con la reforma educativa del ministro Villar Palasí, la Ley General de Educación de 1970, gracias a una filtración del Ministerio, Santillana fue la única editorial que tuvo listos, con arreglo a la nueva ley, los libros de texto del nuevo curso escolar, lo que supuso su despegue económico en pleno franquismo, siendo uno de sus libros más vendidos el de Formación del Espíritu Nacional, la única asignatura que, teóricamente, tenía que servir para adoctrinar a los jóvenes en los valores del franquismo, la dictadura y del Estado del 18 de julio.
Con el dinero ganado en el tardo franquismo, Polanco se convirtió en uno de los empresarios más exitosos y sagaces de la Transición. El año 2005 era uno de los tres hombres más ricos de España y, según las revistas Forbes, ocupaba el puesto 210 entre los hombres más ricos del mundo, aunque en los años siguientes iría perdiendo posiciones en ambos rankings de millonarios.
El dinero ganando con Santillana, antes de la muerte de Franco, permitió el nacimiento del Grupo Prisa. Con la llegada de PSOE al poder, el cada vez más poderoso Polanco redirigió sus amistades hacia los socialistas, lo que llevó a ser considerado «el brazo mediático del PSOE». Prisa se convirtió en un «monopolio» mediático forjado gracias a los «favores recibidos del PSOE».
Con el siglo XXI, con la consolidación de la democracia, a Prisa y a Santillana las cosas empezaron a no marcharle tan bien. En 2010 tuvo que vender el 25 % de las acciones de Santillana al fondo de capital privado Victoria Capital Partners. En 2014, la editorial vendió la totalidad de las acciones a la multinacional Penguin Random House, del grupo alemán Bertelsmann, por 72 millones de euros. El acuerdo afecta a los sellos literarios Alfaguara, Taurus, Aguilar, Suma de Letras, Punto de Lectura, Altea, Fontanar, Objetiva y Foglio. Estos tres últimos pertenecían a Santillana en Brasil, por lo que a partir de ahora Penguin Random House no sólo dominará el espacio literario en español, sino también el portugués.
A pesar de cambiar de propietarios, Santillana va a seguir centrándose en el sector educativo, abandonando la edición de ficción y literatura, excepto en su segmento infantil y juvenil, sector donde sus amigos en los ministerios de Educación y Cultura le garantizan obtener beneficios gracias a los libros escolares. El cambio de propiedad no hace que la editorial cambie su línea editorial e ideológica. ¡Para qué, si desde el poder se le facilita el negocio!
Las malas compañías hicieron que el año 2019 Santillana recibiera una sanción de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por pactar precios y políticas de comercialización de libros de texto.
En octubre de 2020, la empresa finlandesa Sanoma adquirió la editora Santillana España por 465 millones de euros. El importe de la venta se pagó en efectivo, una vez descontada la deuda neta a fecha de 30 de junio. Según informó el grupo a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), se estimaba esa deuda en 53 millones de euros.
Sanoma Corporation es una empresa de comunicación y edición de Finlandia, la mayor empresa de medios de comunicación de los países nórdicos. Tiene intereses en una docena de países europeos. Posee editoras de revistas, emisoras y canales de radio y televisión, portales y páginas de Internet. La llegada de los finlandeses no ha cambiado nada en Santillana. El partido Vox se ha querellado contra la editorial por calumnias y faltar a la verdad y contra la directora del Departamento de Ediciones, Teresa Grence, y la directora del proyecto de elaboración de los libros de texto, Lourdes Etxebarria.
La pregunta es ¿qué lleva a verdaderos imperios editoriales a renunciar a la excelencia, el rigor y la ecuanimidad en sus libros de texto en favor de una burda manipulación ideológica? Seguramente las malas compañías y los beneficios fáciles.
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