12 de agosto de 2022

Fotografía de referencia de la CIA del misil balístico soviético de medio alcance en la Plaza Roja de Moscú

Fotografía de referencia de la CIA del misil balístico soviético de medio alcance en la Plaza Roja de Moscú

Able Ancher 83, la maniobra militar de la OTAN que casi provoca una guerra nuclear

En 1983, la simulación de una guerra nuclear estuvo a punto de convertirse en realidad cuando los soviéticos pensaron que la OTAN les amenazaba

Las tensiones, la desconfianza y las paranoias propias de los años de la Guerra Fría son el telón de este incidente que estuvo a punto de provocar una guerra nuclear entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Lo que pretendía ser un ejercicio militar preventivo de la OTAN terminó abriendo más la grieta de la desconfianza y estar a punto de provocar un confrontamiento nuclear.

Una simulación muy real

A principios de noviembre de 1983 la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) coordinó los ejercicios militares Able Archer, que se basaban en el escenario hipotético de una invasión soviética sobre Europa occidental que desencadenaría un conflicto que terminaría por provocar un ataque nuclear de la OTAN sobre las fuerzas de la URSS y del Pacto de Varsovia (bloque comunista). Aunque la Unión Soviética era consciente de que esta maniobra anual iba a tener lugar, la de aquel año se diferenció en muchos aspectos de los ejercicios anteriores.
En primer lugar, hubo grandes periodos de silencio radiofónico, así como mensajes encriptados entre las fuerzas de la OTAN. En segundo lugar, fueron movilizados alrededor de 19.000 soldados estadounidenses a Europa. Por último, se involucró a altos funcionarios como la primera ministra Margaret Thatcher y el canciller alemán Helmut Kolh e incluso se programó la participación del propio presidente Ronald Reagan.
Sin embargo, la realidad con la que se llevó a cabo la ejecución de esta simulación aumentó el sentimiento paranoico de los soviéticos ante la posibilidad de un ataque nuclear estadounidense.

Provocación y desconfianza

Ronald Reagan fue elegido presidente de Estados Unidos en 1981. Pronto mostraría una retórica agresiva hacia la URSS. El resultado de esta amenaza y del miedo a un ataque nuclear fue la creación de la Operación RYAN–«Raketno-Yadernoe Napadenie», traducido como «Ataque con misiles nucleares»– por el KGB. «La comunidad de inteligencia soviética seguía traumatizada por su fracaso a la hora de anticipar el ataque alemán en 1941 y estaba decidida a no ser tomada por sorpresa de nuevo», escribió el coronel Robert E Hamilton en su artículo Able Archer At 35: Lessons from the 1983 War Scare.
De esta manera se recopilaron datos que pudiesen probar indicios de que la administración Reagan iba a lanzar un ataque nuclear contra la Unión Soviética.
En marzo de 1983, a pocos meses del incidente, el presidente norteamericano presentaba su propuesta para elaborar un programa antimisiles basado en la Guerra de las Galaxias: un sistema defensivo con armas especiales capaz de prevenir cualquier ataque nuclear sobre territorio norteamericano. Siguiendo esta línea, el 40º presidente de los Estados Unidos desplegaría misiles nucleares Peshing II en sus bases de Alemania Occidental capaces de alcanzar un objetivo soviético en menos de 10 minutos. Como si el tira y afloja de la crisis de los misiles en Cuba de 1962 no hubiese provocado suficiente temor a una nueva guerra mundial.
Misiles Pershing II de EE.UU

Misiles Pershing II de EE.UU

Para echar más leña al fuego, con el recelo y las sospechas reinantes, un avión de combate soviético derribó un avión civil coreano, el vuelo KAL 007 después de que este se desviara de su rumbo unas 350 millas y acabara cruzando el espacio aéreo soviético sobre una zona militar sensible. Murieron 269 personas entre las que se encontraba un congresista estadounidense. El historiador Taylor Downing describió el año 1983 como «un año sumamente peligroso en el que una serie de acontecimientos elevaron seriamente la temperatura entre Oriente y Occidente». Este ataque no quedó indiferente para Reagan que llamó a la Unión Soviética «un estado terrorista» que no mostraba ninguna consideración por la vida humana.

Able Archer 83

Es en este momento cuando la OTAN decide poner en marcha sus maniobras anuales, pero de forma más realista hasta tal punto que para algunos espías soviéticos esas pruebas eran las preparaciones para un ataque inminente. La Operación RYAN encontró en Able Archer 83 los indicios suficientes para creer o afirmar lo que tanto temían.
Able Archer comenzó el 7 de noviembre. Un primer telegrama informaba del plan de ataque occidental seguido por un segundo que rogaba la intervención de las autoridades soviéticas «o la URSS podía quedar desarmada en cuestión de 10 días». Pero el incidente quedó en un susto: Oleg Gordievsky, agente doble que trabajaba para la inteligencia secreta británica informó a las autoridades norteamericanas de las alarmas que había entre sus homólogos soviéticos. Además, el general Leonard H. Perroots fue quien decidió hacer caso omiso de esta paranoia reinante y no elevar el nivel de amenaza.
El presidente estadounidense Ronald Reagan y el agente doble soviético Oleg Gordievski

El presidente estadounidense Ronald Reagan y el agente doble soviético Oleg Gordievski

El miedo fundado se fue enfriando. Las maniobras militares de la OTAN llegaron a su fin y la situación volvió a la normalidad. El riesgo que corría el mundo de vivir una guerra nuclear se fue diluyendo con el tiempo. No en vano, el general Perroots se preguntaba en el informe detallado que elaboró en 1989 sobre el incidente «¿Qué hubiera pasado aquel día en noviembre de 1983 si hubiéramos comenzado un movimiento preventivo de fuerzas en lugar de esperar más información?». Abel Archer 83 fue una prueba más de cómo la desconfianza y las tensiones durante la Guerra Fría volvieron a poner en peligro al mundo.
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