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Payasos en el Griffith Stadium

Payasos en el Griffith StadiumArchivo de Rucker

Picotazos de historia

Los disturbios de Toronto de 1855 entre payasos y bomberos

La trifulca no tardó en explotar entre los dos grupos y los payasos demostraron ser más duros que los bomberos echando a estos a patadas

Aquel año de 1855 la ciudad canadiense de Toronto se empezaba a consolidar como una ciudad «adelantada», pero aun lejos de la pacífica y civilizada urbe que es hoy en día. Ese mismo año alcanzó la cifra de cincuenta mil habitantes, el número de tabernas ascendió hasta las 152, de las cuales 68 se concentraban en la alegre calle Yonge. Había 203 licorerías y burdeles, muchos burdeles en Toronto.

El 11 de julio de 1855 llegó a la ciudad el circo S.B. Howes Star Troupe & Circus Clowns. Rápidamente montaron carpas y levantaron campamento e instalaciones en un prado que había en donde hoy encontramos el edificio del Toronto Sun. El día 12 desfilaron por la ciudad, anunciando la primera actuación para esa misma tarde. Los fascinados habitantes de Toronto contemplaban el desfilar de tigres, elefantes, leones, trapecistas, acróbatas y payasos en coloridas vestimentas y, con ojos curiosos, se prepararon para ir al espectáculo que se anunciaba.

Fue un día de duro trabajo para los miembros del circo, por lo que esa misma noche decidieron darse una alegría. Un grupo de payasos del Circus Clowns se acogió a la hospitalidad y profesionalidad del conocido burdel, regentado por la señora Mary Ann Armstrong, sito entre las calles Kings y Jarvis. Los payasos –gente ruda más alegre y simpática, además de representar una novedad frente a los habituales parroquianos– prácticamente acapararon las atenciones de las chicas del local. Esto no sentó nada bien a los miembros de la compañía de bomberos voluntarios «Gancho y Escalera», que habían hecho del local su sede oficiosa. Estos grupos de voluntarios eran la única estructura contra incendios con que contaba la ciudad y sus integrantes no eran lo más selecto de la sociedad. Volviendo a la noche del jueves 12, la trifulca no tardó en explotar entre los dos grupos y los payasos demostraron ser más duros que los bomberos. De hecho los echaron a patadas.

Al día siguiente, al mediodía, un grupo de gente se fue congregando frente al campamento del circo. El grupo, cada vez más numeroso, lo formaban amigos de los bomberos y alborotadores profesionales. En un principio, los propios feriantes fueron capaces de contenerlos, mientras aguardaban la llegada de la policía, que había sido avisada de los sucesos. Al poco, fueron llegando diferentes compañías de bomberos y, ante la pasividad de la policía, asaltaron el campamento. Apalizaron a los integrantes del circo, destrozaron carpas, volcaron carromatos; solo se salvaron las jaulas de las fieras (lo único que protegieron los miembros de la policía). El tumulto terminó con la llegada del alcalde de Toronto al mando de la milicia local. El propio alcalde salvó la vida a un miembro de la Troupe de ser asesinado a hachazos por un bombero.

Lo que les cuento es un incidente menor pero que tuvo consecuencias importantes para la ciudad. Gracias a lo que se llamó el Toronto Riot de 1855, se destituyó al jefe de la policía local y se cambió el sistema de elección del mismo, además de vincularlo más al ayuntamiento. Este sería el paso previo a la creación del actual cuerpo de policía de la ciudad. Desaparecieron las compañías voluntarias de bomberos, nido y cubil de delincuentes, creándose un cuerpo de bomberos dependiente directamente del Ayuntamiento y financiado por este. La paliza a los bomberos y la venganza de estos se celebran como el origen de la moderna ciudad de Toronto de hoy en día.

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