Gran Camafeo de Francia, que representa a los emperadores Augusto, Tiberio, Claudio y Nerón
El año en que Roma tuvo cuatro emperadores: la guerra civil que siguió a la muerte de Nerón
Los primeros años de la Pax Romana no estuvieron exentos de conflictos internos por la sucesión del poder, unas disputas que desembocaron en el año de los cuatro emperadores y el primer cambio de dinastía
En el año 27 a. C., Cayo Julio César Octaviano, hijo adoptivo de Julio César, se convirtió en el primer emperador romano tras recibir del Senado los títulos correspondientes, entre ellos el de Augustus. Con este nombramiento se puso fin a varias décadas de conflictos civiles y se inició una época de esplendor comúnmente conocida como Pax Romana o Pax Augusta.
Durante este largo periodo, que duró cerca de doscientos años, el Imperio romano alcanzó su máxima expansión territorial y su mayor desarrollo económico. Octavio Augusto instauró la primera de las dinastías que tendría el Imperio, la dinastía Julio-Claudia.
Octavio Augusto gozó de un prolongado reinado que finalizó con su muerte en el 14 d. C., tras el cual fue sucedido por su hijo adoptivo Tiberio, quien había nacido del matrimonio anterior de su esposa Livia. Además, para reforzar la unión, Tiberio había contraído matrimonio con la única hija de Augusto, Julia la Mayor.
Busto del emperador Tiberio
Asimismo, a instancias de Augusto, Tiberio había tomado como hijo adoptivo y sucesor a su sobrino Germánico. No obstante, su muerte prematura provocó que al fallecimiento de Tiberio el tercer emperador romano pasase a ser Calígula, hijo del difunto Germánico, quien anuló el testamento que le designaba como coemperador junto a Tiberio Gemelo, nieto de Tiberio.
El poder de Calígula terminó con su asesinato y el de su familia directa en el año 41, tras el cual el trono pasó al candidato varón más cercano de su familia, su tío Claudio (hermano de Germánico), gracias al apoyo de la Guardia Pretoriana (que pensó que sería un emperador fácil de manipular).
Asesinato del emperador Calígula, de Lazzaro Baldi
Contra todo pronóstico, Claudio demostró ser un emperador sumamente capaz, lo que lo hizo muy querido por el pueblo romano. Bajo su gobierno, el Imperio aumentó sus fronteras y experimentó un crecimiento económico. A su muerte en el año 54, que hoy en día se sigue debatiendo si fue una conspiración por parte de su última esposa y sobrina Agripina (hermana de Calígula), Nerón accedió al poder.
Como Nerón era hijo de un matrimonio anterior de Agripina e hijo adoptivo de Claudio, se ha sospechado que Agripina envenenó a su esposo antes de que este nombrara heredero a su propio hijo, Británico, que sería asesinado un año después que su padre posiblemente por su hermanastro y entonces emperador.
El gobierno de Nerón (quinto emperador del Imperio) supuso el fin de la dinastía Julio-Claudia tras su suicidio forzado el 9 de junio del año 68. Se iniciaba así el denominado año de los cuatro emperadores.
El año de los cuatro emperadores
El día antes del suicidio de Nerón el Senado nombró emperador a Galba, gobernador de la provincia Hispania Tarraconensis. Aunque el cambio de régimen y la muerte de Nerón fueron celebrados, el apoyo a Galba no tardó en disminuir (en especial entre las tropas de Germania). Ante el descontento que se extendía entre los soldados y la propia ciudadanía, Galba se apresuró a nombrar a Lucio Calpurnio Pisón como sucesor y demostrar así que tenía la situación ciertamente bajo control.
Sin embargo, Salvio Otón, quien había sido un importante apoyo de Galba cuando este accedió al poder y que esperaba convertirse en su sucesor, planeó su asesinato tras ver que el emperador le dejaba de lado. Su conjura, que fue un éxito, consistió en sobornar a la Guardia Pretoriana para que asesinara al emperador en el Foro Romano. Ascendía así al poder Otón, que fue nombrado emperador ese mismo día.
Poco antes de estos acontecimientos, el gobernador de Germania Inferior, Vitelio, se había sublevado y había sido aclamado por sus legiones como emperador, iniciando una marcha hacia la capital del Imperio para hacerse con el poder. Por su parte, Otón trató de llegar a un acuerdo al ofrecerle convertirse en su hijo adoptivo y así ser su sucesor.
A pesar de sus esfuerzos, el conflicto era inevitable (Vitelio dirigía a las legiones con más experiencia y mejor entrenadas), y Otón optó por suicidarse antes de su llegada tras haberse sucedido algunas batallas en la península itálica. Ante la muerte del emperador, el Senado nombró emperador a Vitelio.
Busto del emperador Vitelio
El nuevo emperador se desempeñó como un mal gobernante que no tardó en dejar la tesorería en bancarrota. Además, se quiso afianzar en el poder acabando con cualquier posible candidato a sustituirle.
Ante este escenario, las legiones situadas en Egipto proclamaron emperador al experimentado militar Vespasiano en la ciudad de Alejandría, organizando entonces su marcha sobre Roma. Antes de llegar a la península, más legiones de las provincias próximas al Danubio se adelantaron hacia la capital como apoyo de Vespasiano.
Triunfo de Tito y Vespasiano, de Giulio Romano
Rodeado y sin apoyos, Vitelio trató de mantenerse en el poder con la intención de alcanzar un acuerdo con sus enemigos. Finalmente, fue brutalmente ejecutado en las escaleras Gemonías por partidarios del general sublevado. Al día siguiente, Tito Flavio Vespasiano fue nombrado emperador por el Senado, iniciando así una nueva dinastía, la dinastía Flavia.
Esta dinastía, que sería la más breve, ostentaría el poder entre los años 69 y 96. A la muerte de Vespasiano, le sucedió en el trono su hijo Tito. Esta fue la primera ocasión en la que el hijo biológico de un emperador sucedía a su padre.