Fundado en 1910
El acorazado Potemkin

El acorazado Potemkin

El motín del acorazado 'Potemkin': la carne podrida que encendió una revuelta en la Rusia zarista

La rebelión de sus marineros contra los oficiales del zar mostró hasta qué punto el malestar social había llegado también al corazón de la Armada imperial

Grandes cambios históricos comenzaron en la mar, donde la vida a bordo de los buques era compleja. Si a este factor se le suman aspectos políticos, la consecuencia puede ser una revolución como la que ocurrió en Rusia a principios del siglo XX.

A mediados de junio de 1905, lejos de Moscú y San Petersburgo, estalló un motín a bordo de uno de los buques de la Flota del Mar Negro, que se encontraba realizando unas maniobras cerca de la isla de Tendra, en la actual Ucrania. Por insignificante que pueda parecer al lector, la chispa que encendió el levantamiento fue que el suministro de carne estaba podrido y lleno de gusanos.

Así, el 14 de junio de 1905 —27 de junio en el calendario gregoriano—, los marineros del acorazado se negaron a comer, y un hecho aislado en el Mar Negro escaló de tal forma que el motín del Potemkin forma parte de la historia de la Revolución rusa.

La popa del acorazado en 1905, con su nombre Potemkin (en ruso, Потёмкин)

La popa del acorazado en 1905, con su nombre 'Potemkin' (en ruso, Потёмкин)

En Rusia, la situación no era mucho mejor, porque la Revolución no fue solo una lucha de clases. A principios del siglo XX, la Rusia de los zares enfrentaba serios problemas que acabarían derivando, por efecto dominó, en un cambio social sin precedentes para la región. A las malas cosechas les siguieron la hambruna, un grave desequilibrio en las rentas y una creciente tensión social provocada por un sistema político y económico obsoleto.

La clase obrera era minoritaria en comparación con el campesinado, las tierras estaban en manos de la nobleza, el zar poseía los terrenos más fértiles y la mayoría eran campesinos que vivían bajo condiciones que, en muchos casos, seguían recordando la servidumbre, aunque se había abolido en 1861.

En enero de 1905 se produjo en San Petersburgo el Domingo Sangriento. Nicolás II intentó calmar la situación a través del Manifiesto de Octubre, un documento que sentó las bases de la primera Constitución rusa, que se promulgó en 1906. También se creó la Duma Estatal, una especie de parlamento, aunque con poderes limitados, con cerca de 500 diputados electos.

A pesar de estos esfuerzos, la revolución era ya imparable. Es en este contexto en el que se produce el motín, en el que el comandante del buque ordenó, sin dudar, ejecutar a los marineros que se habían negado a comer. Por supuesto, detrás de este gesto había una intención subversiva, porque la mayoría de los instigadores eran revolucionarios. Entre ellos estaba el líder del motín, Grigori Vakulinchuk, que murió en los primeros instantes del alzamiento.

Carne podrida revolucionaria a bordo

La revuelta pudo haber terminado con los marineros fusilados, pero la situación a bordo se torció. El destacamento de marineros encargado de la ejecución se negó a disparar a sus compañeros; entonces, algunos oficiales del Potemkin abrieron fuego contra ellos y se produjo el levantamiento. Al final, la marinería tomó el control del acorazado y ejecutó a varios oficiales sin miramientos. La revolución en el mar había comenzado.

Afanasi Matushenko, líder de los amotinados, es el hombre de gorra blanca en esta fotografía tomada en Constanza, Rumanía

Afanasi Matushenko, líder de los amotinados, es el hombre de gorra blanca en esta fotografía tomada en Constanza, Rumanía

Aunque la excusa fue la carne, en la tripulación había socialistas, mencheviques, anarquistas y una minoría de bolcheviques. Sin saber muy bien qué hacer, pusieron rumbo al puerto de Odesa, que se encontraba inmerso en una huelga general. Fueron recibidos como héroes, pero la alegría no duró demasiado.

El zar Nicolás II ordenó que el resto de la escuadra del Mar Negro rindiera el navío amotinado. Siendo conscientes de la situación, los más de 600 marineros amotinados pusieron rumbo a Constanza, en Rumanía, para salvar la vida. Una vez en puerto, se entregaron a las autoridades rumanas y solicitaron asilo político.

Los marineros se dispersaron por toda Europa; algunos regresaron a Rusia, donde fueron juzgados y condenados. El Gobierno rumano devolvió el acorazado a los rusos lo antes que pudo para no crear tensiones en un momento convulso para ambas naciones.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas