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Tomás Moro, de Hans Holbein el Joven

Tomás Moro, de Hans Holbein el Joven

Picotazos de historia

Santo Tomás perdió la cabeza del todo

La ejecución del canciller inglés dio origen a un enigma histórico: el destino de la cabeza del mártir que desafió a Enrique VIII

En 1966 el director de cine Fred Zinneman dirigió la adaptación de una obra de teatro. El título de la obra y de la película fue A man for all seasons, cuya traducción sería «un hombre para toda ocasión (o momento)» y que en España se tradujo como «un hombre para la eternidad».

Se trata de una magnifica recreación histórica del enfrentamiento entre sir Thomas More ( Tomás Moro en español) y el rey de Inglaterra Enrique VIII y que terminaría con la ejecución en la Torre de Londres del primero por orden del segundo. El título está sacado de una mención a la persona de Thomas More que el filólogo y gramático de la lengua inglesa Robert Whittington escribió en su obra Vulgaria, publicada en 1520. Whittington, como muchas personas entonces, aprovechaba la publicación de una obra suya para hacer la pelota a toda persona poderosa, pues vivían del mecenazgo de ellos.

El personaje, del que tenemos un maravilloso retrato pintado por el maestro Hans Holbein el Joven y otro menos conocido del mismo artista donde nos lo muestra con toda su familia, fue un juez, abogado, estadista y filósofo que vivió de 1478 hasta 1535 (cincuenta y siete años en total), ocupando durante tres años el puesto de Lord Canciller de Inglaterra.

San Juan Fisher y santo Tomás Moro

San Juan Fisher y santo Tomás Moro

Thomas More apoyó la supremacía del sucesor de san Pedro, durante el conflicto que se desató entre Enrique VIII y el papado. El motivo fue el deseo de Enrique de divorciarse de su esposa —Catalina de Aragón— para contraer matrimonio con Ana Bolena. El canciller se negó a firmar el decreto de 1531 por el cual se reconocía al rey Enrique como cabeza de la iglesia del reino, lo que le llevaría a la dimisión de su cargo el 16 de mayo de 1532.

Aunque conservó, brevemente, la amistad y el afecto del siempre peligroso Enrique, en cambio se ganó la enemistad de Ana Bolena. La nueva reina y sus partidarios veían en el dimitido canciller un baluarte en torno al cual se agrupaban todos los descontentos con el divorcio del rey de Catalina de Aragón.

Invitado, se negó a asistir a la coronación oficial como reina de Ana Bolena, el 1 de junio de 1533. Lo que daría lugar a las primeras presiones para la publica aceptación de la nueva reina.

Boceto de Holbein de una mujer no identificada, que podría ser Ana Bolena

Boceto de Holbein de una mujer no identificada, que podría ser Ana BolenaRoyal Collection Trust

Fue llamado a comparecer frente a una comisión del parlamento que le exigió el juramento de la nueva ley de sucesión recién aprobada. Esta nueva ley declaraba como heredera al trono a la hija de Ana Bolena —Isabel Tudor— al tiempo que declaraba como ilegitima a María Tudor, hija de Catalina. Thomas More se negó y al hacerlo se enfrentó directamente contra la voluntad del rey y su destino quedó sellado.

En este punto es necesario señalar que el apoyo y afecto del pueblo inglés estaba completamente del lado de Catalina, quien supo mostrar una dignidad y firmeza en su defensa que se ganó la admiración de sus enemigos. William Shakespeare, magistral autor teatral y abyecto adulador de la casa de Tudor, representada en su tiempo por la reina Isabel I, con todo representó a Catalina de Aragón de la manera más ensalzada y digna («reina de todas las reinas y modelo de majestad») en su obra Enrique VIII, pues lo contrario no hubiera sido aceptado por el público.

Thomas More fue condenado a muerte utilizando la formula de sádico refinamiento que para estos casos reservaba la ley inglesa: arrastrado, ahorcado, rotos los miembros, desmembrado, eviscerado y decapitado. En estos casos la decapitación era un acto final que aceptaba agradecido el sangrante despojo en que se había convertido el condenado. Era un procedimiento calculado para privar de la mínima dosis de dignidad a la victima durante su suplicio, y el refinado público inglés adoraba estos espectáculos tan aleccionadores como didácticos.

Ana Bolena y Catalina de Aragón

Ana Bolena y Catalina de Aragón

Enrique VIII ejerció como rey su prerrogativa de gracia, ordenando que se suprimiera la tortura y se procediera a la decapitación inmediatamente. Esta se realizó sobre un patíbulo levantado en Tower Hill, cerca de la Torre de Londres, el día 5 de julio de 1535.

El cuerpo del mártir fue enterrado en una tumba, sin marca alguna, dentro de la capilla de san Pedro ad Vincula, en el interior de la Torre. Se perdió memoria del lugar exacto. Por algún motivo hoy pueden ustedes visitar la tumba donde reposa el cuerpo del santo. O por lo menos eso dicen.

La cabeza, como era costumbre en esos tiempos, fue escaldada y colocada en el puente de Londres para «que todos pudieran contemplar la cabeza de un traidor», como rezaba la formula utilizada entonces. Margaret, hija del ejecutado y casada con William Roper, sobornó a uno de los vigilantes de la llamada Puerta de Piedra o Stone Gateway de la orilla sur del puente, para que le entregara la cabeza de su padre.

Margaret guardó durante toda su vida la preciada reliquia. La conservó dentro de una caja bien cubierta con hierbas aromáticas, algo lógicamente bastante necesario durante los primeros años. Cuando Margaret murió dejó ordenado que la enterrasen dentro de la cripta que pertenece a la familia Roper y que se encuentra en el interior de la iglesia de san Constan, en la ciudad de Canterbury; y que con ella enterrasen la cabeza de su padre Thomas More.

Respecto al cráneo hay información variada y contradictoria. En 1824 hay noticia de que se abrió la tumba; otra información dice que tal cosa se hizo en 1837 o volvió a abrirse, y que el cráneo se puso dentro de un nicho protegido por una reja y dentro de la cripta. Existen supuestos grabados de época que lo representan. Se volvió a abrir la cripta en 1977 y no había nicho ni cráneo por ningún lado. En 1997 se hizo una exploración de la tumba de Margaret, por medio de una cámara de fibra óptica o endoscópica, y se apreciaron restos que podrían corresponder con un cráneo humano diferenciado del cadáver que contenía el ataúd. No tengo ni idea de cual es la situación actual de la santa reliquia del cráneo de santo Tomás Moro.

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