01 de diciembre de 2022

Mussolini junto a su familia

Mussolini, junto a su familia

Dinastías y poder

Los Mussolini: ¿qué ha sido de ellos cien años después de la Marcha sobre Roma?

Una de las nietas de Mussolini, cantante, fue Diputada del Parlamento Europeo por Forza Italia y otra, Rachelle, se ha convertido en uno de los rostros más visibles de los Fratelli d´Italia. ¿Estamos ante el regreso de la saga?

De un pequeño pueblo de La Romaña a convertirse en el Duce de la nueva Italia. Fue socialista y fundó el fascismo. Para unos, agitador. Para otros, periodista. Lo cierto es que su figura sigue sin dejar a nadie indiferente. De Felice trabajó su biografía y legado. Antonio Scurati, con El hijo del siglo, presentó una novela que atrapa hasta al más profano. Mussolini tuvo una vida marcada por la desmesura y la grandilocuencia. Su oratoria era la propia de aquel mundo de entreguerras, aunque todavía con mayor gestualidad. En él todo fue exagerado, desde su liberación por un comando paracaidista nazi en una estación de esquí hasta su vida personal: tuvo cinco hijos con donna Rachelle y hasta un yerno aristócrata al que condenó por traición. Una saga en la que encontramos directores de orquesta, pianistas de jazz y críticos de cine que entroncan con la mismísima Sofía Loren. Una de las nietas de Mussolini, cantante, fue Diputada del Parlamento Europeo por Forza Italia y otra, Rachelle –como su abuela– se ha convertido en uno de los rostros más visibles de los Fratelli d´Italia. ¿Estamos ante el regreso de la saga?
Era el año 1883 cuando nacía en Predappio, Benito Mussolini. Hijo de un herrero líder local socialista y de una maestra, lo cual no fue obstáculo para que el chaval se educase con los padres salesianos, aunque con nefastos resultados. Era bronco, peleón y no muy brillante. Se acercó a las ideas proletarias de su progenitor, pero terminó en Suiza dilatando su ingreso en el servicio militar y como cabecilla de altercados que le llevaron a un juvenil expediente delictivo. En esos primeros años del siglo XX todavía se estilaba aquello del «socialismo revolucionario» y sus colaboraciones en prensa se fueron haciendo habituales. Mantuvo, por entonces, un choque periodístico con el joven Alcide de Gasperi, que ya dirigía el diario católico Il Trentino. Los periódicos le sirvieron para caldear el ambiente contra el Imperio Austrohúngaro y llegar al cénit de su profesión con la dirección del milanés Avanti, órgano del Partido Socialista. Vino después su irredentismo, las posiciones contrarias a la neutralidad hasta su participación, como soldado en la Gran Guerra y la fundación de Il Popolo d´Italia. Aquello fue como una metamorfosis, una evolución hacia posicionamientos nacionalistas que devolviesen a Italia el orgullo de nación imperial. La democracia liberal que sustentaba la monarquía de Víctor Manuel III se descomponía por los cuatro costados y el resto, ya es historia…
Rachele con Benito Mussolini, 1923

Rachelle con Benito Mussolini, 1923

Benito Mussolini hizo de Milán el centro del poder y de su villa Carpena, en Forlì –hoy convertida en museo– el eje de una vida familiar que nunca resultó convencional. Rachelle Guidi siempre se mantuvo como la donna, la madre de familia sufridora, austera, «de pueblo» aun en los días de máximo poder. La que soportó los sonados amoríos, las amantes del palacio Venecia y alguna bastaría. «Tu mandarás en el Estado, pero en casa gobierno yo» dicen que le espetó. En 1910 había nacido la primera de sus hijas, Edda, la más popular, la que protagonizará en 1930 el fabuloso enlace con el aristócrata, muy fascista, conde Galeazzo Ciano. Aunque luego viniese la traición: él fue ministro de Exteriores, pero terminó en el paredón. Ella huyó de Italia vestida de campesina, aunque luego pudo vivir sin complicaciones en el país hasta su muerte en 1995. Tuvieron tres hijos, el mayor, Fabrizio, autor del descriptivo, Cuando el abuelo fusiló a papá. Edda consiguió salvar los Diarios del conde Ciano, un testimonio de primera para conocer parte de aquella historia.
Rachelle y Benito no se casaron hasta 1916, en una unión civil, cuando ya había tenido a Edda y a Vittorio, piloto de guerra, aventurero y posterior productor cinematográfico que pasó parte de su vida en Argentina para volver, después, muy involucrado con los estudios Cinecittá. Bruno Mussolini, el tercero, también fue aviador y murió en 1941, cuando estaba al mando de una escuadrilla durante la Segunda Guerra Mundial. Su padre, presidió los funerales. El siguiente fue Romano, que vino al mundo en 1927, en pleno apogeo del régimen de Mussolini. Fue, quizá, el más «artista» de la saga: cantante, trompetista y pianista en una banda de jazz. No mantuvo vínculos políticos y protagonizó en 1962 una boda de lo más mediática con Anna María Scicolone, más conocida por ser la hermana de Sofía Loren que era ya una estrella mundial con Oscar por su papel protagonista en la sensacional Dos mujeres, de Vittorio de Sica. De esta unión nació Alexandra Mussolini, con notable popularidad en la década de los noventa y vinculada al también polémico –y siempre actual– Silvio Berlusconi. Romano se separó y volvió a casarse con otra actriz con la que en 1975 tuvo a Rachelle Mussolini, que fue «miss» y ahora es concejala en el Ayuntamiento de Roma por el partido de Giorgia Meloni.
Edda Ciano en el centro de la imagen, a la derecha Zhang Xueliang

Edda Ciano en el centro de la imagen, a la derecha Zhang Xueliang

La menor de las hijas de Mussolini era Ana María, la única que se encontraba con su madre en el momento que fueron informadas del brutal asesinato del Duce por los partisanos, en abril de 1945. Estaban refugiadas cerca del lago Como. Fueron arrestadas y durante tres años confinadas en la isla de Isquia. También bohemia, se dedicó a las transmisiones musicales y se casó con el presentador de televisión Giuseppe Negri. Murió joven, en 1966 y tuvo dos hijas, una de ellas, Eda Negri Mussolin fue alcaldesa de Gemmano, en Rímini y ha escrito una estupenda biografía sobre su abuela, Donna Rachele, mia nonna. La vida de la mujer desdibujada en la historia pero que es un fragmento de la memoria de una Europa en guerra. Desconocemos sin la dinastía termina aquí, pero lo cierto es que las personalidades, diversas y un tanto estrafalarias, de los cachorros de la saga, prometen, todavía, alguna que otra sorpresa. Porque ahora resulta que un bisnieto –hijo de Alessandra– despunta como futbolista en un equipo que no podía ser otro que…el Lazio.
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