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Ferrol: la base naval española invicta que hoy acoge a la princesa Leonor

Cuando el «Elcano» entra en la ría de Ferrol, los guardiamarinas a bordo pueden recordar que nunca ningún navío enemigo ha conseguido forzar la entrada del que sigue siendo uno de los principales puertos de España

Act. 09 jul. 2025 - 10:47

El Buque Juan Sebastián de Elcano, con la princesa Leonor abordo fondea en la ría de Ferrol

El Buque Juan Sebastián de Elcano, con la princesa Leonor abordo fondea en la ría de FerrolEFE

Ayer el buque escuela «Juan Sebastián de Elcano» llegó a Ferrol, donde permanecerá hasta el 12 de julio. Se trata de la última escala de su periplo anual de formación, que este año ha realizado la Princesa de Asturias.

Esta escala no es casual, sino que honra la fuerte vinculación de Ferrol con la Armada a través de los siglos. Por su estratégica ubicación en una ría profunda y protegida, la villa gallega fue desde muy pronto considerada uno de los principales puertos del Cantábrico.

En 1550 el licenciado Bartolomé Molina ya decía, quizá con algo de hipérbole, que el puerto de Ferrol «se tiene por uno de los más excelentes y seguros de los del mundo».

Casi un siglo después, en 1639, el geógrafo Bernardo Gómez indica: «Cosa notoria ha sido siempre que este insigne puerto del Ferrol es el mejor que se conoce en toda Europa, por su capacidad, y comodidad, de poder invernar en él una muy gruesa Armada, y tener en su comarca lo necesario para su provisión».

Aunque Ferrol era ya desde tiempo medieval una villa rica dedicada a la pesca y al comercio, fue Felipe II el primero en reparar en su importancia estratégica como base naval.

Tras el fracaso de la Gran Armada, era necesario contar con puertos seguros en el Cantábrico desde los que combatir a Inglaterra. La contraarmada inglesa que atacó La Coruña en 1589, aunque fracasase estrepitosamente, convenció a Felipe II de que era urgente fortificar la costa gallega.

Ferrol fue elegido por sus condiciones geográficas y desde la última década del siglo XVI no paró de crecer. La ría se fortificó con la construcción del castillo de San Felipe y los baluartes de La Palma y San Martín, y la ciudad se convirtió en un astillero del que partieron muchas de las grandes flotas españolas.

El gran ascenso de Ferrol, sin embargo, se da en el siglo XVIII, bajo la nueva política reformista de los reyes Borbones. Bajo el reinado del primer rey de la nueva dinastía, Felipe V, se reorganizó por completo la muy decaída marina española, estableciendo tres Departamentos Navales con cabeceras en los nuevos arsenales de Cádiz, Cartagena y Ferrol.

Mientras que Cádiz sirvió como puerta de América y sede del lucrativo comercio transatlántico y Cartagena defendía el Mediterráneo de la amenaza de los piratas berberiscos, Ferrol quedó establecida como sede de todo el dispositivo naval del norte, con vistas directas a la amenaza inglesa. Como dice el capitán de fragata Hermenegildo Franco: «Resultó Ferrol la base más europea y más militar, más cien por cien militar, de todas nuestras bases».

El impulso al desarrollo del arsenal de Ferrol se dio sobre todo bajo el mando del Marqués de la Ensenada, incansable promotor de la marina española. La ciudad creció con grandes astilleros, diques y fortificaciones hasta convertirse en una de las instalaciones navales más modernas de Europa.

La pujanza del arsenal atrajo nuevas familias de militares, ingenieros, carpinteros y demás profesionales que conformaron una población estrechamente vinculada a la Armada.

Por supuesto, el crecimiento de Ferrol no podía ser visto con buenos ojos por los enemigos de España. Ya en el siglo XVI los ingleses intentaron algunos ataques pero se vieron desanimados por las defensas de la ría, que también rechazaron los intentos franceses en 1639. La amenaza más grave fue el ataque inglés de 1800, que se zanjó en la llamada Batalla de Brión.

En agosto de 1800, una flota británica compuesta por más de 100 barcos y unos 8.000 hombres, bajo el mando del almirante Sir John Borlase Warren y el general Sir James Pulteney, intentó tomar Ferrol. El objetivo era neutralizar el arsenal y capturar la flota española allí anclada, asestando un golpe mortal al poderío naval español.

Los británicos se aproximaron por sorpresa y desembarcaron una potente fuerza a las afueras de la ciudad.

Sin embargo, la rápida reacción de los mandos españoles, liderados por el marino Juan Joaquín Moreno de Mondragón y el mariscal de campo Conde de Donadío, permitió organizar las pocas tropas disponibles con algunos marinos de los buques y el refuerzo de voluntarios de la población ferrolana.

Los ingleses contaban con una enorme superioridad numérica, pero los defensores españoles plantaron una feroz resistencia y pudieron retener a los invasores en las alturas de la cercana localidad de Brión.

Los británicos no esperaban una oposición tan tenaz y confiaban en una victoria rápida y con pocas bajas. Al no ser capaces de romper las posiciones españolas, y asustados por la posibilidad de que llegasen más refuerzos, decidieron emprender la huida.

La heroicidad de los ferrolanos, pese a enfrentarse a una fuerza muy superior, permitió no solo rechazar a los invasores sino salvar contra todo pronóstico el estratégico arsenal y los buques que eran esenciales para la defensa del Imperio español.

Por eso, cuando el «Elcano» entre esta semana en la ría de Ferrol, los guardiamarinas a bordo podrán recordar que nunca ningún navío enemigo ha conseguido forzar la entrada del que sigue siendo uno de los principales puertos de España.

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