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El Revenge, buque insignia de Drake en 1589, en el momento de su captura por parte de la Armada Española

La Contraarmada: el gran fracaso inglés de 1589 que el Reino Unido prefiere olvidar

Con una guarnición muy reducida de entre 500 o 600 hombres La Coruña era un «blanco fácil», o al menos eso pensaron los ingleses, pero su objetivo se vería entorpecido por la valerosa acción de esta mujer

Era el año 1589 cuando Isabel I de Inglaterra, aprovechando la debilidad de España tras el fracaso de la Grande y Felicísima Armada de Felipe II, decidió enviar la Contraarmada para atacar y hostigar las costas españolas: más de 150 buques con 23.000 hombres bajo las órdenes del corsario inglés Francis Drake navegaron hasta La Coruña para asediar la ciudad y acabar con los restos de la maltrecha Armada española que arribaron en su puerto.

A pesar de la importancia de la ciudad, de unos cuatro mil habitantes, tenía una defensa débil. Con unas murallas medievales bastante desgastadas, un castillo defensivo sin terminar y una guarnición muy reducida de entre 500 o 600 hombres era un «blanco fácil», o al menos eso pensaron los ingleses, pero su objetivo se vería entorpecido por María Pita, que con su acción consiguió avivar la moral de las tropas gallegas y expulsar a los británicos en lo que pasaría a la historia como una de sus mayores derrotas.

La tenaz defensa de la ciudad

La flota inglesa llegó a principios de mayo. Por orden de Juan Pacheco, capitán general de Galicia y II marqués de Cerralbo, se enviaron dos galeras españolas, la Diana y la Princesa, para averiguar las intenciones de aquella «visita». «La respuesta: una bomba con carga» que «no deja lugar a dudas», relata Isabel Valcárcel en su obra Mujeres de armas tomar.

Desembarcaron alrededor de diez mil hombres en la playa de Santa María de Oza en 14 lanchones. Al carecer de defensa, el barrio de la Pescadería, situado a las afueras de los muros de la ciudad, fue arrasado. Mientras tanto, en la Ciudad Vieja, los coruñeses rápidamente se prepararon para intentar repeler el ataque de los ingleses. Junto a la guarnición española, el pueblo entero, incluidas las mujeres, se apresuraron a ayudar en la defensa contra los invasores.

El capitán general de la región lideró la defensa con la ayuda de las compañías de Betanzos; sin embargo los ingleses ganaban terreno. Tras ser capturada la artillería del galeón San Bernardo y tras dos días de asedio e intensos ataques, los invasores solicitaron a los 1.500 defensores restantes que se rindieran, pero éstos se negaron y respondieron con una salva de cañón.

A pesar de la tenaz resistencia de la guarnición española, los soldados bajo la dirección del corsario Drake hicieron explotar una mina en las murallas de la ciudad, consiguiendo abrir una brecha y comenzar la lucha cuerpo a cuerpo. «Durante ese tiempo todos los hombres disponibles participaron en las labores de defensa mientras las mujeres colaboraban proporcionándoles piedras y reparando armas», explica la doctora María del Carmen Saavedra Vázquez en su obra sobre María Pita y la defensa de La Coruña en 1589.

«Cuando la entrada del enemigo parecía inminente, serán las mismas mujeres las que se lancen a la lucha», prosigue la doctora en Historia. Sería la intervención de una de ellas, Mayor Fernández de la Cámara y Pita, conocida como María Pita, lo que conseguiría derrotar a los piratas de Drake.

«Quien tenga honra, que me siga»

Las mujeres fueron muy activas en la defensa de la ciudad. En un primer momento, su labor fue la de retirar a los heridos, llevar comida y agua a los hombres o ayudar en la reparación de las murallas. Más tarde pasaron a intervenir de forma más directa recargando armas o arrojando piedras desde lo alto de los muros: algunas fuentes muestran a algunas mujeres combatiendo de «forma varonil».

María Pita cargando contra los ingleses. Arturo Fernández Cersa

Se dice que cuando los ingleses abrieron la brecha en la muralla y comenzar el ataque definitivo a la Ciudad Vieja, el segundo marido de nuestra heroína, Gregorio de Rocamonde, cayó en combate. Esto hizo que María Pita derribase a un alférez –según algunos era el hermano de Drake– que pretendía clavar la bandera de su regimiento en lo alto de la muralla y atravesándole con una lanza (otras fuentes sugieren que le atacó con una piedra o con una espada), le dio muerte. Tras acabar con él, tomó la bandera del invasor y arengó a los defensores diciendo: «Quien tenga honra, que me siga».

Este acto «enardeció» a los españoles, que intensificaron la resistencia y lograron expulsar a los ingleses. Otras fuentes dicen que por temor real, Drake decidió elevar anclas y huir antes de perder a toda su Armada. Este sería el inicio del ocaso del «invencible» pirata inglés.