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Los maderos de roble del barco quedaron expuestos en las arenas de Sanday tras una tormenta en febrero del año pasado

Los maderos de roble del barco quedaron expuestos en las arenas de Sanday tras una tormenta en febrero del año pasadoPaul Sharman / Orkney Islands Council

Reaparece un barco de guerra del siglo XVIII que luchó en América y cazó ballenas en el Ártico

Una tormenta en una playa de Escocia reveló los restos de un barco que llevaba oculto bajo la arena 236 años

Una tormenta sacudió la costa de Sanday en 2024 dejando al descubierto un hallazgo asombroso. Durante siglos, el viento y el mar habían sepultado en las arenas de una remota playa en las islas Orkney, al norte de Escocia el esqueleto de una nave de guerra británica del siglo XVIII.

Ahora, tras una minuciosa investigación histórica y científica, se ha confirmado su identidad: los restos encontrados corresponden al HMS Hind, más tarde rebautizado como Earl of Chatham, un barco que participó en dos guerras clave para la expansión del Imperio británico antes de ser transformado en ballenero.

Un buque de guerra

El HMS Hind se construyó en 1749 en el puerto de Chichester, al sur de Inglaterra. Fue uno de los muchos buques que integraron la maquinaria militar durante el apogeo del Imperio británico. Tuvo como primera misión participar en la guerra contra Francia por el control de Canadá. En aquel contexto, el barco sirvió frente a las costas de Jamaica en la década de 1750 y según los registros navales combatió en dos de los asedios de Louisbourg (1758) y Quebec (1759).

El 'HMS Hind' participó en el asedio de Quebec, que las fuerzas británicas tomaron el 13 de septiembre de 1759

El 'HMS Hind' participó en el asedio de Quebec, que las fuerzas británicas tomaron el 13 de septiembre de 1759Museo Nacional del Ejército británico

Formó parte de la flota británica en la guerra revolucionaria estadounidense de la década de 1770 y luego sirvió durante una década como buque escuela en el mar de Irlanda, antes de ser retirado del servicio y vendido para convertirse en un ballenero de 500 toneladas en el Ártico.

A pesar de su accidentado final, el Hind fue «un barco asombrosamente longevo y afortunado», según Ben Saunders, arqueólogo marino senior de Wessex Archaeology, que dirigió el proyecto junto con Historic Environment Scotland (HES) para recuperar e identificar los restos del navío.

Una segunda vida como ballenero

Ya bajo el nombre de Earl of Chatham cazó ballenas en el mar de Groenlandia durante cuatro temporadas. La caza de ballenas era una industria crucial en el siglo XVIII que abastecía a Europa de aceite para lámparas, lubricantes industriales y materias primas textiles.

Sin embargo, 39 años después de guerras y aventuras, el barco naufragó en una tormenta en marzo de 1788 mientras se dirigía hacia el Ártico. El temporal desvió su rumbo y empujó al barco hacia las costas de Sanday. A pesar del naufragio, las 56 personas que iban a bordo sobrevivieron, según informó el Aberdeen Journal.

Un pueblo vinculado al mar

Allí permanecería oculto bajo la arena hasta que el año pasado un niño que corría por una de las playas de las islas Orkney, se topó con los restos de un naufragio que habían quedado al descubierto tras una tormenta. Fue la población local quien intuyó que el barco podría tener una historia intrigante al estar familiarizados con este tipo de descubrimientos.

Para sorpresa de los arqueólogos actuales: la sección del casco, de 10 por 5 metros, se había conservado bien bajo la arena, lo que permitió enviar varias muestras de madera para su análisis dendrocronológico. Tras el análisis, los investigadores descubrieron que la madera procedía del sur y sureste de Inglaterra, y que la muestra más antigua databa claramente de la primavera de 1748.

El análisis dendrocronológico demostró que la madera procedía del sur y el suroeste de Inglaterra, y que la primera muestra se taló en la primavera de 1748

El análisis dendrocronológico demostró que la madera procedía del sur y el suroeste de Inglaterra, y que la primera muestra se taló en la primavera de 1748Fionn McArthur / Orkney Islands Council

Saunders y sus colegas colaboraron estrechamente con la comunidad de Sanday, la cual ha aprovechado la madera de los naufragios durante siglos. La isla carece en gran medida de árboles y «algunos de los habitantes con los que hemos trabajado tienen la mitad de sus tejados sostenidos con mástiles y vigas de cubierta», afirma.

Con la ayuda de la población, un grupo de 20 investigadores voluntarios examinó minuciosamente archivos marítimos, registros gubernamentales de embarcaciones y hojas de noticias para localizar el barco correcto entre los 270 que se sabe que naufragaron en Sanday.

«Los isleños también aportaron su propia experiencia», afirma Saunders. «En las Orcadas hay mucha gente vinculada al mar. Eso significaba que podíamos cotejar esta enorme cantidad de datos y empezar a decir: 'Bien, ese barco es demasiado pequeño, ese barco se construyó en Holanda, no, ese barco no'».

Con el tiempo, los registros condujeron a los investigadores hasta el Hind y su segunda vida como ballenero, cuando los inicios de la Revolución Industrial británica dependían en mayor medida de los productos de la caza de ballenas.

«Los isleños también aportaron su propia experiencia», afirma Saunders. «En las islas Orkney hay mucha gente vinculada al mar. Eso significaba que podíamos cotejar esta enorme cantidad de datos y empezar a decir: 'Bien, ese barco es demasiado pequeño, ese barco se construyó en Holanda, no, ese barco no'».

Ben Saunders supervisa los maderos del pecio mientras se colocan en un tanque de agua dulce para conservarlos

Ben Saunders supervisa los maderos del pecio mientras se colocan en un tanque de agua dulce para conservarlosFionn McArthur / Orkney Islands Council

Con el tiempo, los registros condujeron a los investigadores hasta el Hind y su segunda vida como ballenero, cuando los inicios de la Revolución Industrial británica dependían en mayor medida de los productos de la caza de ballenas.

«Las comunidades tienen las claves de su patrimonio»

Los maderos rescatados de la costa se conservan ahora bajo el agua en el centro del patrimonio de Sanday, mientras se estudia la posibilidad de darles un hogar a largo plazo.

Alison Turnbull, directora de relaciones externas y asociaciones de HES, afirma que la «rara y fascinante historia» de la identificación del barco «demuestra que las comunidades tienen las claves de su propio patrimonio. Nuestro trabajo es capacitarlas para que hagan estos descubrimientos».

Saunders afirma que lo que más le ha gustado del estudio de este pecio ha sido «que hemos tenido que hacer este trabajo detectivesco», combinando el análisis científico altamente técnico con el escrutinio de una gran cantidad de material de archivo. «Tenemos mucha suerte de contar con tanto material de archivo, por la época y por el lugar de las islas Orkney donde naufragó. Ha sido muy satisfactorio».

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