Fundado en 1910
Fachada de la Biblioteca Nacional

Fachada de la Biblioteca NacionalBiblioteca Nacional de España

Así nació la Biblioteca Nacional, el legado de Felipe V en plena Guerra de Sucesión

La institución fue fundada por Felipe V en 1712 como Real Librería pública: un legado directo de la monarquía borbónica

Uno de los edificios más reconocibles de Madrid es el monumental palacio neoclásico que preside la Plaza de Colón, entre las calles de Recoletos y Serrano, y que alberga la Biblioteca Nacional de España. El visitante que se aproxima a la escalinata de entrada se encontrará recibiéndole la estatua de Alfonso X el Sabio, que, junto a San Isidoro de Sevilla, vigila el acceso. Aunque el monarca castellano, epítome de sabiduría, murió cientos de años antes de que se concibiese el edificio, la Biblioteca Nacional, como muchas otras instituciones españolas, no podría haber existido sin la fundación y patrocinio de la Corona.

Los reyes de España desde tiempos medievales habían protegido e impulsado la creación de archivos y bibliotecas que atesorasen el patrimonio cultural español. Uno de los ejemplos más destacados es la Real Biblioteca del Monasterio de El Escorial, en la que Felipe II reunió miles de tomos.

Real Biblioteca del Monasterio de El Escorial

Real Biblioteca del Monasterio de El EscorialPatrimonio Nacional

Sin embargo, el origen de la actual Biblioteca Nacional se debe a Felipe V, el primer rey de la Casa de Borbón. El 29 de diciembre de 1711, con España sumida en plena Guerra de Sucesión entre los partidarios de Felipe V y los partidarios del archiduque Carlos de Austria, el rey aprobó el proyecto para la creación de una Real Librería abierta al público.

La iniciativa fue del confesor del rey, el jesuita francés padre Robinet y el proceso de puso en marcha de inmediato pese a las dificultades de la guerra, aprovechando la incautación de bibliotecas de nobles austracistas para ampliar los fondos. Para financiar el proyecto se utilizaron rentas sobre los impuestos al tabaco y los juegos de naipes.

La Biblioteca Real se inauguró el 12 de marzo de 1712 y su primera ubicación fue un pasadizo que conectaba el antiguo Alcázar de Madrid, hoy Palacio Real, con el Monasterio de la Encarnación, y que se abrió al público para fomentar la investigación y el acceso a la cultura entre los súbditos. El Real Decreto del 26 de julio de 1716 fijó que todos los libros que se imprimiesen en España debían entregar un ejemplar a la Biblioteca Real, estableciendo así el Depósito Legal que todavía hoy opera.

La creación de la Biblioteca Real, según el historiador Henry Kamen, fue «uno de los grandes logros culturales del reinado de Felipe V», dentro del impulso de reformas ilustradas que la nueva dinastía trajo a España, y que también vio nacer las Reales Academias, como la RAE o la Real Academia de la Historia.

La Biblioteca Real funcionó durante todo el siglo XVIII, consolidándose como una institución clave de la cultura española. La destructiva Guerra de la Independencia no dejó escapar a institución, que sufrió traslados y reveses. Bajo la ocupación francesa de Madrid, José Bonaparte emprendió un plan de reforma de la Plaza de Oriente que obligó a llevar la biblioteca al ahora desaparecido convento de los Trinitarios de la calle Atocha, previa expulsión de los frailes.

Con el fin de la guerra y el retorno de los frailes, la biblioteca tuvo que moverse de nuevo primero al Palacio del Almirantazgo y luego a una casa del Marqués de Alcañices en la calle Arrieta esquina con la calle de la Bola.

Con Isabel II la Corona perdió el patrocinio sobre la Biblioteca Real. En 1836, bajo el gobierno liberal de Mendizábal, fue desgajada de la Casa Real y pasó a depender del gobierno, que la renombró como Biblioteca Nacional. La reina, no obstante, no dejó de favorecer la institución y en 1866 colocó la primera piedra de la que sería su sede definitiva, el Palacio de Museos, Archivo y Biblioteca Nacionales que actualmente la acoge.

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