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Javier Santamarta del Pozo

Javier Santamarta del PozoCedida

Entrevista a Javier Santamarta, divulgador de Historia

«La prensa y las 'fake news' fueron fundamentales en la leyenda negra antiespañola del Desastre del 98»

San Lorenzo ha revivido el Desastre del 98 en las VII Jornadas de Leyenda Negra, el año que viene «estará dedicada a los Reyes Católicos», explica Javier Santamarta

Un año más, el histórico sitio de San Lorenzo de El Escorial ha albergado las VII Jornadas de Leyenda Negra, que este año se han dedicado a tratar el tema del Desastre de 1898, cuando España perdió las islas de Puerto Rico, Cuba y Filipinas. El Real Colegio Alfonso XII acogió, en su Paraninfo de 1570, a historiadores, divulgadores y periodistas que abordaron el desastre del 98 desde diferentes prismas.

Pero esto es solo una parte, a lo largo del fin de semana, se pudo disfrutar de un concierto de época en el Real Teatro Coliseo Carlos III, y en la plaza del ayuntamiento del Real Sitio se realizó la primera recreación histórica en toda España del Sitio de Baler (Filipinas).

Las jornadas han sido organizadas por la Peña San Lorenzo y el Ateneo Escurialense, y han contado con el apoyo del ayuntamiento de El Escorial, la Comunidad de Madrid y varias empresas. Hablamos con Javier Santamarta del Pozo, divulgador y uno de los organizadores e impulsores, para conocer cómo han trascurrido y cuál ha sido el balance de las jornadas.

San Lorenzo revive el Desastre del 98 en las VII Jornadas de Leyenda Negra

San Lorenzo revive el Desastre del 98 en las VII Jornadas de Leyenda NegraGonzalo Jiménez Tapia

–¿Por qué este año se han dedicado al desastre del 98?

–Cada año cambiamos, porque hay muchísimos temas que tienen relación con lo que se conoce como la leyenda negra antiespañola. Hemos de entender que España ha estado, al menos como imperio nominal, durante muchos siglos, y es cierto que hay un antes y un después de la guerra del Francés en 1808. Pero ahí quedaba una relación con Cuba, Puerto Rico, Filipinas, regiones incluso anteriores a otros reinos como, por ejemplo, Navarra. De pronto, cuando surge un nuevo imperio como es el norteamericano, hay un choque entre un imperio aparentemente anticuado y la realidad de estas nuevas potencias emergentes. Y yo creo que era fundamental dedicar unas jornadas a este tema, porque en la leyenda negra moderna fue fundamental la prensa, las fake news y toda esa auténtica campaña que hacen contra España los periódicos norteamericanos.

–¿Se podría decir que el Desastre del 98 es el mayor ejemplo de Leyenda Negra española?

–O al menos lo que llega es un llamado «noventa y ochismo», que entronca con una especie de pesimismo hispano acerca de lo que fue o dejó de ser. Incluso hay mucho desconocimiento sobre si verdaderamente tanto la Armada como las tropas de infantería tuvieron un papel relevante. También esas tramas ocultas sobre si había una política que ya marcaba unos intereses que no eran mantener unas islas donde, además, se había acabado un negocio muy lucrativo durante el XIX, que era la esclavitud. No podemos negar que, con la esclavitud negra, por ejemplo, la alta burguesía catalana se hizo de oro. Fue un antes y un después.

–La jornada ha contado con ponencias de grandes historiadores, divulgadores y periodistas…

–A lo largo de los años han venido grandes académicos y divulgadores como Ricardo García Cárcel, Geoffrey Parker, Javier Olivares, Martínez Ruiz, el director del Museo Naval o de la Cátedra de la Hispanidad, Manuel Lucena. También periodistas culturales o divulgadores como Carlos Canales. Yo creo que esa mezcla es muy interesante para hacer un debate. Si nos quedamos solamente en los aspectos muy académicos o academicistas, a lo mejor, para los años académicos, se dice que el tema de la leyenda negra es algo superado, pero en la calle no lo está. Lo vemos en los políticos, en otros países que lo utilizan como herramienta de populismo, enfrentamientos o justificaciones de las políticas que hacen.

Este sistema, yo creo que, además, atrae a gente que no es una gran experta en historia. El nivel es altísimo, pero, al mismo tiempo, despierta una gran curiosidad. Es algo novedoso. Con la mezcla que hacemos de cine, teatro, concierto, recreación histórica, es un éxito. Hacerlo, además, en un lugar como este es una maravilla. A veces tenemos que buscar excusas extrañas, como que vengan unos franceses, en Puy du Fou, para hacernos un parque de atracciones, pero tenemos la realidad para ver la historia viva. Estar como estamos en un teatro de 1570, donde la historia se masca, es muestra de ello.

–¿De todas las ponencias que hemos escuchado cuál te ha sorprendido más?

–A mí me ha gustado mucho la mesa sobre la Generación del 98 y los otros 98. Ha sido una mesa muy cultural. También hemos tratado los temas de gobierno, las tramas ocultas o la realidad de esas tres perlas que se perdieron, como eran Cuba, Puerto Rico y Filipinas. La verdad es que el que aprende siempre en estas jornadas soy yo.

–Has hablado de las ponencias, el teatro y las recreaciones, pero me ha llamado la atención la comida. Habéis preparado y comido el menú que tomaron los últimos de Filipinas.

–Efectivamente. Siempre intentamos que las comidas tengan una relación histórica. El año pasado, centrado en el siglo XVIII, la comida se hizo en el primer cuartel que construyó Felipe V en San Lorenzo de El Escorial, que estaba destinado a los guardias españoles. Es cierto que este año hemos tenido la gran suerte de contar con el menú con el que recibían en el casino de Manila a los últimos de Filipinas. Lo teníamos físicamente y se ha recreado. Cada año intentamos que tanto el lugar como la comida que se ofrece tengan relación con la época que se trata.

–¿Qué debemos esperar de las VIII jornadas del año próximo?

–Ya estamos trabajando en la siguiente edición, que se va a dedicar a los Reyes Católicos. Porque los Reyes Católicos son muy conocidos, pero, al mismo tiempo, están muy relacionados con aspectos que van desde la llegada a América y el presunto genocidio que se cometió, la relación con las altas noblezas, la creación de cuerpos como la Santa Hermandad o la Inquisición, hasta el aspecto de la unidad, que se va construyendo a lo largo de siglos.

–Para acabar ¿Cómo resumirías las jornadas de este año?

–Son una puerta a nuestra historia, una inmersión para conocer y despertar la curiosidad. De aquí no sale ningún paper académico o libro, pero yo creo que sí sale mucha curiosidad por conocer más. Cada año es diferente: el XVIII, Felipe II, la Inquisición o el Desastre del 98. Pero que sea algo que la gente diga: «¡Anda, no sabía yo esto! ¡Caramba, qué interesante, quiero conocer más». Es una puerta a la historia y, sobre todo, queremos fomentar la curiosidad por nuestra historia.

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