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Nueva Zelanda

Nueva Zelanda

¿Descubrió un español Nueva Zelanda un siglo antes que los británicos?

Frente a los que defienden que Fernández fue el descubridor de Nueva Zelanda, hay quienes lo niegan porque la duración del viaje no permitiría recorrer, con la nave de la que disponía, la distancia entre Chile y aquella. ¿Qué tierra descubrió entonces?

Las expediciones de Magallanes a Oriente, la de Mendaña a las Marquesas y Salomón, y la de Juan Fernández descubriendo el archipiélago que lleva su nombre, abrieron a los españoles la posibilidad de navegar hacia el oeste desde América y conquistar nuevas tierras.

Estos viajes aseguraron la creencia de que el Pacífico estaba lleno de islas sin dueño que esperaban la llegada de barcos occidentales. El afán mercantil y el deseo de notoriedad dirigieron a muchos aventureros. Es posible que los hispanos no tuvieran ya capacidad para abarcar más territorio ni gentes para poblarlos. Daba igual a los ojos de los adelantados. Una simple colonia costera, una pequeña base, era suficiente para negociar con los nativos y obtener los productos que se deseaban en Europa a cambio de utensilios básicos.

El Tratado de Zaragoza de 1529, que delimitó las zonas de influencia española y portuguesa en Asia, pondría fin a esta fiebre viajera hispana al dejar para Portugal las Molucas o Especiería, que era lo mismo que decir Asia menos Filipinas, Carolinas, Marianas y Guam. Hasta entonces hubo episodios interesantes.

Juan Fernández, el piloto que descubrió el archipiélago de su nombre y encontró la corriente favorable para la navegación entre Chile y Perú, fue el encargado de abrir una nueva vía. Se trataba de una idea comercial apasionante que cambiara la conquista y posesión de inmensos territorios por una nueva forma de hacer comercio. Nadie con más experiencia para ponerse en navegación con una sola nave que partió de Valdivia o de Concepción a fines de 1576.

Pero ¿quién estaba arriesgando el capital para la aventura? ¿Quién era el visionario capaz de arriesgar su dinero en una idea difusa? Un hidalgo llegado al Perú en 1539, para luego acompañar a Valdivia en la conquista de Chile, llamado Juan Jufré. Es necesario detenerse en este extraordinario personaje que pasó por las acciones habituales de los conquistadores hispanos.

En los nuevos territorios tuvo que batallar en varias ocasiones. Cuando alcanzó cierta paz, Valdivia lo hizo encomendero de mil quinientos indios en el valle del Mapocho y los promaucaes. Tuvo cargos como corregidor de Santiago y tuvo que volver varias veces a las armas. Fue de los primeros pobladores tanto de Santiago como de Concepción, y anduvo por las tierras de lo que hoy es Argentina, fundando la ciudad de San Juan de la Frontera (hoy San Juan) en 1562.

El mismo año refundó Mendoza con el nombre de Resurrección. Volvió a Chile, viajó por Castilla; era un hombre de no parar quieto. Combatió a Lautaro, que atacaba una de sus encomiendas, y auxilió a Villagra en Concepción. Era ya un hombre rico, posiblemente cansado de tantos viajes y batallas, cuando se decidió a dejar la guerra y dedicarse al comercio.

En 1574, otra vez en Concepción, empezó a concebir un viaje siguiendo los pasos de Fernández o Mendaña. Trataría de abrir la navegación hacia poniente, como explicaba al virrey Toledo, a quien visitó en Cuzco, donde estaba desterrado por una sentencia de la Inquisición. Allí coincidió con Sarmiento de Gamboa, que acompañaba al virrey buscando datos para escribir su Historia de los incas. Gamboa le habló de lo visto en su viaje con Mendaña. Le explicó sus experiencias personales con un notable optimismo acerca de lo que podría suceder si se aventuraban. Los españoles, a diferencia de ingleses, franceses u holandeses, tenían la ventaja de poseer territorios en el Pacífico americano.

Jufré montó una compañía con su yerno Diego de Guzmán y Galindo y obtuvo la provisión y confirmación real para la empresa. Y, como era natural, quiso contar con el experto en esos viajes, el piloto Juan Fernández, para un primer viaje exploratorio, y encomendar a Gamboa un segundo con más naves, que estuviera ya encargado de traer mercancías. La muerte de Jufré y la de su yerno Guzmán acabó con la empresa. Poco después, además, murió Fernández, haciendo imposible su regreso.

El misterio está, todavía hoy, en saber dónde llegó Fernández en ese viaje. Según J. Toribio Medina, llegaron a descubrir otras nuevas islas de las que no supieron dar noticias fiables, aunque bien pudiera ser Nueva Zelanda. Aquí comienza la leyenda. La única fuente casi contemporánea es el memorial presentado por el doctor don Juan Luis Arias al infante don Fernando, dándole cuenta de los descubrimientos verificados en el hemisferio austral y, entre ellos, el de Juan Fernández, a fin de que se interesase por la conquista espiritual de sus habitadores. Es de 1621, por lo que Arias solo tuvo conocimiento indirecto a través de la información que el general Pedro Cortés de Monroy hizo sobre el Reino de Chile al rey Felipe III.

Le informó que un piloto llamado Juan Fernández, navegando un mes hacia el oeste desde los 40° aproximadamente, había descubierto una tierra rica y fértil, en cuya costa desembocaban caudalosos ríos, poblada de gente blanca, bien vestida, «apacible y acariciadora». Alguna información secreta debió de guardar Fernández para posibles viajes posteriores. Frente a los que defienden que Fernández fue el descubridor de Nueva Zelanda, hay quienes lo niegan porque la duración del viaje no permitiría recorrer, con la nave de la que disponía, la distancia entre Chile y aquella. ¿Qué tierra descubrió entonces? ¿A qué geografía corresponde la descripción vista?

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