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Vlasov (izquierda) y el general Zhilenkov (centro) reunidos con Joseph Goebbels (febrero de 1945).Bundesarchiv / Wikimedia Commons

La historia del general Vlasov, el ruso que luchó contra Stalin junto a los nazis

La represión de Stalin llegó a ser tan aterradora que, cuando los alemanes entraron en la URSS, fueron recibidos como liberadores por bálticos y ucranianos

El determinismo biológico defendido por los nazis no dejaba lugar a la duda sobre su objetivo en las tierras de la Rusia europea, como un espacio de colonización germana. Sin embargo, la multiplicación de las bajas germanas y el éxito con que los británicos usaban a un general francés llamado De Gaulle movió a los servicios de inteligencia a buscar a su general ruso.

El 12 de julio de 1942, un espigado general de finos ademanes cayó prisionero de los alemanes: era el general Andréi Vlasov, al mando del 2.º Ejército de Choque, que había sido destruido en su intento de romper el cerco sobre Leningrado. La última carta de su mujer hablaba sobre la visita del NKVD a su domicilio. La represión de Stalin llegó a ser tan aterradora que, cuando los alemanes entraron en la URSS, fueron recibidos como liberadores por bálticos y ucranianos.

Andréi Vlasov

Las autoridades militares rápidamente levantaron unidades auxiliares de las minorías étnicas, pero incluso los propios rusos estaban dispuestos a colaborar contra el tirano, a pesar del racismo demostrado por muchos de los invasores.

El general Andréi Vlasov contó con la ayuda del capitán Wilfried Strik-Strikfeldt, un agente de la inteligencia de la Wehrmacht. El fruto sería el Ejército Ruso de Liberación (Russkaia Osvobodítelnaia Ármia, o ROA) y el Comité para la Liberación de los Pueblos de Rusia (KONR). La ideología del KONR sería próxima a la Unión Nacional de la Juventud Rusa (Narodno Troudovói Soiuz), más conocida como Unión de los Solidaristas Rusos.

Esta formación política estaba integrada por la segunda generación de rusos blancos exiliados en Occidente. Los solidaristas fueron internados en campos de concentración, luego liberados para colaborar con los alemanes y, posteriormente, lo harían con la CIA de los norteamericanos durante la Guerra Fría.

Vlasov con soldados de la ROABundesarchiv / Wikimedia Commons

Los colaboradores principales de Vlasov fueron el general de división Fiódor Trujin, antiguo subjefe del Estado Mayor del Frente Noroccidental y, después, jefe de Estado Mayor del ROA, y el también general de división Borís Richter, antiguo jefe de Estado Mayor del 6.º Cuerpo de Infantería, responsable de las operaciones especiales del ROA. El ROA —o POA en cirílico— estuvo formado por la 1.ª División de Infantería, bajo el mando del general Serguéi Buniáchenko, y una 2.ª División de Infantería, incompleta, al mando del general Mijaíl Meándrov.

Ambas unidades fueron conformadas por voluntarios anticomunistas y antiguos prisioneros de guerra, deseosos de salir de los campos de prisioneros. El llamamiento de Smolensk, publicado el 13 de enero de 1943 y firmado por el general Vlasov, fue difundido entre las filas soviéticas y atrajo a numerosos desertores.

El 11 de febrero de 1945, el ROA entró en combate con carencia de material, aunque dispuso de algunos T-34 capturados al enemigo. Sin embargo, la confianza en una alianza con los rusos anticomunistas en igualdad de condiciones había llegado tarde. La derrota estaba asegurada y los miembros del ROA tuvieron que buscar su supervivencia. La 1.ª División de Buniáchenko ayudó a la resistencia checa el 4 de mayo a liberarse de los alemanes. No obstante, los checos, en su mayoría comunistas, no los admitieron y los combatieron después. La 1.ª División huyó hacia el oeste para entregarse a los británicos, mientras que la 2.ª y el cuartel general lo hicieron ante los soviéticos.

Lo que los miembros del ROA no sabían era que, desde el 21 de febrero de 1945, los aliados habían firmado en los Acuerdos de Yalta la repatriación a la URSS de todos los soviéticos caídos en sus manos. Las garantías previstas por las Convenciones de La Haya de 1899 y 1907, o de Ginebra de 1929, relativas al derecho internacional humanitario, fueron conculcadas.

Vlasov algún tiempo después de su deserción

No fueron los únicos. El 21 de abril de 1943 se había creado la 1.ª División Cosaca, al mando del general Helmuth von Pannwitz. La nueva formación recibió el apoyo de muchos antiguos rusos blancos refugiados en Francia, Bélgica, Alemania y Serbia. La 1.ª División Cosaca estuvo compuesta por dos brigadas con tres regimientos cada una, de cosacos desertores del Ejército soviético. A finales de 1944, la 1.ª División Cosaca pasó a la jurisdicción de las Waffen SS, convirtiéndose en el 15.º Cuerpo de Caballería Cosaco, constituido por 18.000 hombres. El 11 de mayo de 1945 se rindieron al 5.º Cuerpo del 8.º Ejército británico, que les prometió garantizar su seguridad.

Sin embargo, el Foreign Office británico dio la orden de entregar a los prisioneros junto a sus familias. Se les gaseó para reducirlos; incluso se les durmió con narcóticos en la comida para poder entregarlos en vagones de tren a los soviéticos.

Finalmente, fueron entregados casi dos millones de soviéticos que habían servido en las fuerzas armadas alemanas o habían sido trabajadores forzados en las industrias de guerra alemanas. Gran parte de ellos, junto con los prisioneros soviéticos de los campos de concentración alemanes, fueron desterrados a los gulags hasta la muerte de Stalin. En cuanto a los soldados del ROA y del 15.º Cuerpo Cosaco de Caballería, junto con sus familias, la mayoría fue fusilada.

Algunos de ellos, en las cercanías de Austria y Yugoslavia, donde, en Eslovenia, existen 600 fosas comunes con decenas de miles de asesinados: croatas, eslovenos, italianos del Adriático y alemanes étnicos.

El 15 de mayo de 1945 tuvo lugar el juicio contra el general Andréi Vlasov y once de sus principales colaboradores en el KONR y el ROA. El 31 de julio, todos fueron condenados a muerte, y el 26 de agosto de 1946 se les ejecutó mediante la horca, siendo incinerados sus cadáveres. En la historiografía rusa se les juzga como traidores a su patria, de forma similar a nuestros afrancesados.