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La batalla de Krasny Bor

La batalla de Krasny BorAugusto Ferrer-Dalmau

La batalla de Krasny Bor, la resistencia de la División Azul que frenó a 38.000 soldados soviéticos

Después del reciente Stalingrado, donde los contingentes aliados de los alemanes habían sido triturados por la ofensiva soviética, la defensa heroica de la División Azul puso en valor la capacidad del soldado español en combate

La batalla de Krasny Bor tuvo lugar del 10 al 13 de febrero de 1943 en el sector norte del frente oriental, perteneciente al sitio de la ciudad de Leningrado. La antigua capital rusa sufrió un sitio de 900 días, en el cual murió un millón de sus habitantes.

El sector de la localidad de Krasny Bor, a veinte kilómetros de la ciudad, tendrá una gran importancia al conseguir los soviéticos un pequeño corredor a través del lago Ladoga, congelado, a través del cual podían abastecer de suministros a la guarnición. El estado mayor soviético pensó en ampliar aquel corredor y hacerlo desarrollando la operación denominada Estrella Polar, que debía romper el frente militar y levantar el sitio a la ciudad.

El general Vladímir Sviridov, comandante del 55.º Ejército, fue el encargado de realizar la operación con las divisiones 45.ª y 63.ª de fusileros de la guardia, la 43.ª División de Fusileros y la 34.ª Brigada de Esquiadores en un primer asalto, arropados por los blindados del 31.º Regimiento Acorazado. Cuando se produjese la ruptura, la 35.ª Brigada de Esquiadores y la 122.ª Brigada Acorazada reforzarían en una segunda oleada a los de la primera. En total, la ofensiva era de 38.000 hombres y 90 tanques.

Enfrente tenían al L Cuerpo de Ejército alemán, compuesto por la División SS Polizei y la 250.ª División de Infantería de la Wehrmacht, conocida como División Azul, formada exclusivamente por voluntarios anticomunistas españoles, quienes «devolvían» la visita a las Brigadas Internacionales que la Komintern había enviado a nuestra desgraciada Guerra Civil.

Fotografía coloreada de soldados de la División Azul cerca de Krasny Bor en 1943

Fotografía coloreada de soldados de la División Azul cerca de Krasny Bor en 1943

Los detalles bélicos del frente oriental, el más significativo y decisivo de la Segunda Guerra Mundial, tienen numerosos autores, aunque en este caso destacaría al experto historiador militar estadounidense David M. Glantz, al historiador militar ruso Alexey Valerievich Isayev y al español Carlos Caballero Jurado, quienes son de los principales investigadores de la gran conflagración derivada de la Operación Barbarroja.

El sector español estaba ocupado, en primera línea, por el batallón de Reserva Móvil 250 y el 1.º y 2.º Batallones del Regimiento 262; el batallón de morteros y el de zapadores. Detrás de sus posiciones se situaban el 263.º Regimiento, después el 269.º Regimiento y finalmente el puesto de mando de la División 'El Bastión', del general Esteban-Infantes, quien había sustituido al carismático Agustín Muñoz Grandes.

El día 10, a las 06.45 h de la mañana, la artillería rusa y las baterías lanzacohetes Katiusha saturaron el frente con sus disparos, acompañados de ataques aéreos para reblandecer todo el frente. El asalto de la infantería soviética acompañada de sus blindados fue a continuación y la sorpresa fue que el frente no se rompió.

Los españoles, 4.500 y otros 500 que lograron llegar a tiempo de otras unidades, lograron mantener el frente a cambio de 2.127 muertos, 1.035 heridos y 300 prisioneros; casi tres cuartas partes de los participantes fueron bajas, aunque causaron unas 11.000 al enemigo. Después del reciente Stalingrado, donde los contingentes aliados de los alemanes habían sido triturados por la ofensiva soviética, la defensa heroica de los españoles puso en valor la capacidad del soldado español en combate.

Alemanes y estadounidenses, estos últimos establecidos en el norte de África, prefirieron respetar la neutralidad española, aunque algunos altos mandos recomendasen la ocupación total o parcial del suelo español por su situación estratégica.

Aunque la batalla de Krasny Bor fue una victoria táctica defensiva, restableciéndose el frente con voluntarios estonios, noruegos y flamencos anticomunistas además de un par de divisiones de infantería alemana, los soviéticos a la larga, por su enorme sacrificio humano y la ayuda logística estadounidense, desequilibrarán a su favor el frente oriental. El Gobierno español retirará del frente a la división, sustituida por una legión de tamaño regimental, que finalmente también será repatriada. La guerra aún tendría un largo recorrido, pero el final estaba claro quién iba a ganarlo.

Entretanto varios centenares de españoles partieron a los lejanos gulags de Asia Central, en Karaganda. Dos de los oficiales que mantuvieron la moral de sus hombres ante los intentos de deserción provocados por militantes del PCE, colaboradores de los soviéticos, fueron Palacio y Oroquieta. El primero, con ayuda de Torcuato Luca de Tena, nos dejó su testimonio en Embajador en el infierno. Memorias del capitán Palacios (once años de cautiverio en Rusia), y el segundo, en De Leningrado a Odesa: Cautivos de la División Azul en los campos de Stalin.

Tras la muerte de Stalin en 1953, tres años después, en el buque Semiramis, los últimos combatientes de Krasny Bor volvieron a la patria, junto a los cadetes de aviación republicana y marineros que, por no aceptar la ciudadanía soviética, fueron ingresados en los mismos gulags. La guerra y la división ideológica habían terminado.

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