Carros de combate israelís en la Guerra de los Seis Días
La Guerra de los Seis Días de 1967: el ataque preventivo con el que Israel derrotó a tres países en seis días
En plena escalada entre Israel, Estados Unidos e Irán, la historia ofrece un precedente revelador. Hace casi sesenta años, en la Guerra de los Seis Días, Israel recurrió a un ataque preventivo que cambió para siempre el equilibrio de poder en Oriente Medio
No es la primera vez que Israel utiliza el ataque preventivo para «defender sus intereses» frente a los países árabes e islámicos que rodean su territorio. Uno de esos casos sucedió hace casi 60 años en la Guerra de los Seis Días, en un conflicto relámpago que cambió el tablero geopolítico de la región.
El 5 de junio de 1967, la Fuerza Aérea Israelí (IAF) atacó por sorpresa las bases aéreas y aeródromos de Egipto. La Operación Foco había comenzado. Unos 200 aviones, entre ellos los famosos cazas Mirage III y bombarderos ligeros SO-4050 Vautour, destruyeron en un ataque rápido y eficaz casi 300 aeronaves egipcias. El éxito de este primer ataque sorprendió a los propios israelíes, pero ¿por qué empezó esta nueva guerra árabe-israelí?
En 1966, Egipto, que seguía apoyando con armamento a las guerrillas palestinas, formó una alianza militar con Siria, Jordania e Irak (apoyada por la URSS) para acabar con Israel. Casi un año después, el 17 de mayo de 1967, Gamal Abdel Nasser solicitó formalmente a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) la retirada de las tropas de interposición (UNEF), que se habían desplegado en aquel desierto para garantizar la paz tras la Guerra del Sinaí.
Las tropas de la UNEF se retiraron y Nasser incrementó la presencia militar en la zona, lo que fue visto por Israel como una clara amenaza a su seguridad. Su respuesta fue el ataque preventivo que empezó en Egipto, aunque también bombardeó posiciones jordanas y sirias el 5 de junio de 1967.
Al día siguiente, Israel emprendió una ofensiva terrestre sobre el Sinaí con carros de combate y vehículos de apoyo en combate. En el Sinaí se produjo uno de los grandes enfrentamientos de aquellas jornadas en la batalla de Abu-Ageila: unos 14.000 efectivos israelíes contra 8.000 egipcios. Además, las tropas de Nasser contaban con unos 66 carros de combate T-34/85 soviéticos de la Segunda Guerra Mundial, frente a 50 carros modernos israelíes AMX-13 y otros 100 tipo Sherman (M-50 y M-51) y Centurion, que hacían un total de 150 carros israelíes en el campo de batalla.
Invasión del Sinaí durante la Guerra de los Seis Día
En pocas horas, Israel derrotó a los egipcios y llegó a controlar la Franja de Gaza. Desde el primer momento, la guerra se había abierto a tres frentes: egipcio, jordano y sirio. De hecho, el tercer día de combates, las tropas israelíes tomaron la Ciudad Vieja de Jerusalén, Hebrón y Nablus en Cisjordania. A pesar de luchar en tres frentes diferentes, Israel parecía imparable.
El 8 de junio de 1967, cuarto día de guerra, se pactó una tregua con Egipto, lo que permitió a Israel centrar sus esfuerzos en el frente sirio. A la mañana del quinto día, aviones israelíes bombardearon las posiciones sirias en los Altos del Golán mientras las unidades terrestres avanzaban sobre la meseta. La aviación israelí acabó en pocas horas con dos tercios de las Fuerzas Armadas sirias.
El avance imparable de los israelíes terminó el 10 de junio, sexto día de combate, con una gran victoria en los Altos del Golán frente a los sirios.
Las Fuerzas de Defensa de Israel ingresan a la Ciudad vieja de Jerusalén a través de la Puerta de los Leones. 7 de junio de 1967
Israel había vencido en seis días a tres países y conseguido ampliar su territorio desde la península del Sinaí y la Franja de Gaza hasta los Altos del Golán, incluyendo Cisjordania. Los palestinos quedaron bajo el control del Gobierno israelí. Pero lo que desde el punto de vista militar fue una victoria arrolladora no lo fue a nivel geopolítico. Hasta entonces, Israel había sido una nación agredida por sus vecinos, pero la Guerra de los Seis Días fue vista por la comunidad internacional como una «agresión israelí».
La URSS de Brézhnev rompió relaciones diplomáticas con Israel y gran parte de la opinión pública occidental se posicionó en contra del país judío. Se trata de una serie de paralelismos que parecen repetirse en la actualidad, pero que tienen parte de sus raíces en un conflicto eterno que parece no tener solución.