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La 'Comisión de la Verdad' de la Ley de Memoria Democrática que nos acerca a la URSS

La creación de la Comisión de la Verdad, cuyo nombre ya nos recuerda al Ministerio de la Verdad, la institución ficticia ideada por George Orwell para su novela 1984, tiene la misión de proteger la versión oficial de aquellos periodos históricos

El 'Gran Hermano' ideado por George Orwell en la novela '1984'

El 'Gran Hermano' ideado por George Orwell en la novela '1984'

El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, este miércoles acordó la designación del exmagistrado Baltasar Garzón, expulsado de la carrera judicial tras ser condenado por el Tribunal Supremo por un delito de prevaricación a 11 años de inhabilitación, como presidente de la Comisión de la Verdad, que tendrá como misión elaborar un informe con la información proporcionada por su mujer, Dolores Delgado, fiscal de sala de Memoria Democrática.

Recordemos que la Ley de Memoria Democrática tiene como objetivo la reparación integral de las víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura, así como las políticas de verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición. El período comprendido es el comprendido entre el alzamiento cívico-militar de 1936, la Guerra Civil y el régimen franquista hasta la promulgación de la Constitución española de 1978. Por lo que los terroristas del DRIL, FRAP, GRAPO y ETA que cometieron sus asesinatos antes de esas fechas son víctimas para indemnizar a costa de las familias de sus víctimas.

La creación de la Comisión de la Verdad, cuyo nombre ya nos recuerda al Ministerio de la Verdad, la institución ficticia ideada por George Orwell para su novela 1984, tiene la misión de proteger la versión oficial de aquellos periodos históricos. La Comisión de la Verdad debe velar por la única versión permitida oficialmente. La selección de sus miembros, Helen Duffy, Julián Casanova Ruiz, Araceli Manjón-Cabeza Olmedo, Manuel de la Rocha Rubí, María Alejandra Vicente, Silvina María Romano, Cristina Monge Lasierra, Sebastián Martín Martín y Francisco Erice Sebares, nos garantiza el sesgo ideológico de la comisión.

Por los componentes ya sabemos que va a ser un organismo coercitivo contra la libertad investigadora y sus profesionales de la historia.

Las consecuencias van a ser la pervivencia de una única versión histórica, que responde al discurso político de uno de los protagonistas de aquel pasado, el socialismo español, que defendía un proyecto revolucionario similar al establecido en la URSS.

La siguiente, el control de la libertad de investigación, expresión y docencia, por la amenaza de la violencia coercitiva que dominan.

La tercera, la eliminación del sentido crítico de una sociedad plural y madura, como es la española, reflejo de su vida democrática en sus últimas cuatro décadas, que se verá cercenado de golpe por el miedo a los veredictos de una comisión totalitaria de la verdad, imbuida de un espíritu represivo.

Un proyecto que se iguala a los que fueron aprobados bajo las fuerzas de ocupación soviéticas en la mitad de Europa, y que cuya aparición va en contra del espíritu de la Declaración de Praga sobre la Conciencia Europea y el Comunismo, que se firmó el 3 de junio de 2008 y que fue respaldada por el Parlamento Europeo.

La Comisión de la Verdad de la Ley de Memoria Democrática no deja de ser la última institución europea que defiende a los crueles regímenes totalitarios que gobernaron en el este europeo. Sus maestros fueron Vasili Úlrij, presidente del Colegio Militar de la Corte Suprema de la URSS, y Andréi Vyshinski, fiscal en el Tribunal Supremo de la URSS, y son sus antecedentes. Bienvenidos a la disidencia, Václav Havel, ilumínanos.

  • José Luis Orella es director de la Cátedra CEU de Historia, Memoria e Identidad
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