Clara Campoamor
Cuando Clara Campoamor pidió asilo a la Embajada argentina ante la represión republicana de 1936
En la página del Congreso de los Diputados, al repasar la biografía de Clara Campoamor se advierte al lector que se «exilió» al estallar la Guerra Civil, un eufemismo que oculta la verdad de su dura situación
Clara Campoamor Rodríguez (1888-1972) fue una escritora, abogada y política famosa por dedicar gran parte de su vida a la defensa de la construcción de una sociedad democrática así como a la reivindicación de los derechos de las mujeres. Su posicionamiento político la llevó a integrarse en formaciones de centro o de centroizquierda durante la Segunda República.
Su defensa del voto femenino fue muy honesta desde 1931, a diferencia de otras diputadas de izquierdas que solo querían que la mujer votara cuando se asegurara su sufragio a favor de sus partidos.
Al ganar las elecciones la centroderecha en 1933, numerosos líderes de derechas –como el carlista Fal Conde– atribuyeron el triunfo al voto femenino, lo cual fue aprovechado por las izquierdas como justificación perfecta para explicar su derrota.
No había sido culpa de su mala gestión gubernamental en los dos últimos años, sino de la aplicación temprana del sufragio femenino. Qué duda cabe de que fueron interpretaciones imposibles de demostrar, dado que el voto fue secreto, pero sirvieron para criticar duramente a Clara Campoamor.
En parte, esta situación explicó que la abogada no pudiera conseguir una candidatura en las elecciones de febrero de 1936, por lo cual Campoamor abandonó Madrid. En Londres conoció el triunfo del Frente Popular. A su regreso, publicó Mi pecado mortal. El voto femenino y yo, testimonio y reivindicación de su lucha sufragista.
Su siguiente obra, La revolución española vista por una republicana, apareció ya en el exilio en 1937. En ella, Campoamor narró la política seguida por los sucesivos gobiernos republicanos y describió su experiencia durante los primeros meses de guerra, que calificó críticamente como una revolución izquierdista devastadora.
Defendió ante sus lectores que la cruenta represión que se desató en la España republicana no solo fue contra las derechas, sino que también tuvo como objetivos a republicanos moderados, centristas y liberales, muchos de los cuales fueron asesinados y perseguidos.
Ante el temor de ser encarcelados y ejecutados, muchos decidieron solicitar asilo diplomático a las embajadas extranjeras en Madrid. Así lo hizo Clara Campoamor, que pidió la ayuda de la representación argentina.
A comienzos de septiembre de 1936, acompañada de su madre, Pilar Rodríguez Martínez, casi octogenaria, y de su sobrina, Consuelo Campoamor Aramburu, de catorce años de edad, intentó abandonar la España republicana por el puerto de Alicante en un barco argentino.
Sin embargo, su embarque fue impedido en el último momento por órdenes del Frente Popular, hecho que empujó a la autora y a su familia a subir a bordo de un buque alemán que partía hacia Génova, poniendo en riesgo su propia vida, tal como recoge Campoamor en las notas sobre su partida, reunidas en su libro La revolución española vista por una republicana.
Portada de 'La revolución española vista por una republicana'.
Debe tenerse en cuenta que, a ojos de los milicianos, Alemania era simpatizante de los militares sublevados, aunque todavía no hubiera roto relaciones diplomáticas con la República española. Desde el puerto genovés, atravesando territorio italiano, se dirigió hacia Suiza y llegó a la ciudad de Lausana, donde falleció su madre. Clara Campoamor se trasladó a Buenos Aires en 1938, donde permaneció hasta 1955.
Allí escribió –junto al diputado liberal Federico Fernández Castillejo– el libro Heroísmo criollo. La Marina argentina ante el drama español, en el que describieron la represión, los excesos revolucionarios, los avatares de las evacuaciones y el traslado de refugiados hasta Buenos Aires con el apoyo de los barcos argentinos 25 de Mayo y Tucumán.
La política y abogada Clara Campoamor (sentada) en su despacho
Entre sus líneas se lee que, a cambio de apoyar al gobierno, las organizaciones anarquistas, socialistas y comunistas mandaron en la calle, «respetando en parte a los republicanos de izquierda, pues les interesó cada día más por motivos de política exterior, conservar una fachada de régimen republicano-democrático», entregándose «con casi idéntico afán a la exterminación de republicanos de centro y de derecha, que consideraban, y con razón, por su ideario, sus más opuestos enemigos».
El autor de este artículo posee un ejemplar del libro con la dedicatoria autógrafa de Clara Campoamor, que se lo regaló al doctor Juan Juárez Núñez escribiendo que era «un cálido y siempre corto homenaje a tu patria».
La firmó en 1945, lo que indica que no se arrepentía de lo escrito años antes: un elogio a la labor humanitaria de salvación de perseguidos por el Frente Popular que realizó la Argentina, con una cifra oficial de 428 personas.
A esta cifra habría que añadir la ayuda al asilo desarrollada por otras legaciones hispanoamericanas y ciertos embarques clandestinos en buques. En su gestión y desarrollo participaron numerosos diplomáticos, políticos y marinos argentinos, entre los cuales destacaron Edgardo Pérez Quesada, Daniel García Mansilla y el canciller Saavedra Lamas.