Fachada del Congreso de los Diputados Eduardo Parra / Europa Press 05 FEBRERO 2026;CONGRESO DE LOS DIPUTADOS;MADRID;FACHADA;LEONES 05/2/2026
Los cañones marroquíes que se convirtieron en los leones del Congreso
Entre el material capturado durante la campaña había cañones de bronce. Años después, el Gobierno decidió aprovechar aquel metal para dar forma a una nueva pareja de leones destinada al Palacio de las Cortes
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comenzado su intervención este jueves ante el Pleno del Congreso recordando el origen de las dos esculturas de leones que flanquean las puertas de la Cámara Baja.
Con ello, ha asegurado que Ceuta y Melilla son españolas «a perpetuidad», al tiempo que ha garantizado que «así van a segur hasta el final de los tiempos».
Los dos leones que desde 1872 custodian la entrada del Congreso de los Diputados tienen un origen singular: su bronce procede de los cañones capturados al ejército del sultanato de Marruecos durante la batalla de Wad-Ras, en 1860. Así lo recuerda la inscripción de su pedestal: «Fundidos con cañones tomados al enemigo en la Guerra de África en 1860».
Detrás de aquellas esculturas se encuentra la historia de una guerra que enfrentó a España con Marruecos y que tuvo en la batalla de Wad-Ras uno de sus episodios decisivos.
El 23 de marzo de 1860, las tropas españolas, dirigidas por el general Leopoldo O'Donnell, se enfrentaron a las fuerzas marroquíes en el valle de Wad-Ras, después de haber tomado Tetuán el mes anterior. Tras varias horas de combates, el ejército español consiguió imponerse y abrir el camino hacia Tánger.
La derrota marroquí precipitó las negociaciones y condujo a la firma de un tratado el 26 de abril de 1860 y por el que España amplió entonces los límites de Ceuta y Melilla, obtuvo el reconocimiento de sus derechos sobre Santa Cruz de Mar Pequeña y recibió una indemnización de guerra, mientras Tetuán quedó temporalmente bajo ocupación española como garantía del pago.
Entre el material capturado durante la campaña había cañones de bronce. Años después, el Gobierno decidió aprovechar aquel metal para dar forma a una nueva pareja de leones destinada al Palacio de las Cortes.
En 1864 se puso a disposición del proyecto una cantidad de bronce procedente de aquellas piezas de artillería y se encargó nuevamente el trabajo al escultor aragonés Ponciano Ponzano, autor del frontón del Congreso y de los primeros modelos de los leones. La fundición se realizó en la Real Fábrica de Artillería de Sevilla.
Ponzano concibió dos grandes leones sedentes, de aspecto poderoso, cada uno de ellos con una pata apoyada sobre un orbe. El primer ejemplar fue fundido el 24 de mayo de 1865 y el segundo el 22 de julio de ese mismo año. Sin embargo, pese a estar terminados, no fueron instalados inmediatamente en Madrid.
Permanecieron en Sevilla hasta que, en marzo de 1872, se autorizó su traslado a la capital. El 20 de abril de aquel año quedaron finalmente colocados en la escalinata del Congreso, donde continúan hoy.
La elección de Ponzano había llegado después de dos intentos anteriores. La primera pareja, realizada en yeso, había sido colocada provisionalmente en la fachada y terminó deteriorándose. En 1859 la Comisión de Obras encargó una segunda pareja a José Bellver, esta vez en piedra caliza.
Pero sus reducidas dimensiones y su factura llevaron finalmente a sustituirlos por unos leones de bronce. Los de Bellver fueron adquiridos por el marqués de San Juan y trasladados a Valencia, donde todavía se conservan en el Jardín de Monforte.
Los leones de piedra de Bellver
Los nuevos leones, en cambio, sí terminaron convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocibles del Parlamento español. La tradición los bautizó como Daoíz y Velarde, en recuerdo de los dos capitanes que murieron defendiendo el parque de Artillería de Monteleón durante el levantamiento del 2 de mayo de 1808.
Más de una década después de aquella batalla, el bronce de la artillería marroquí terminó transformado en dos leones que, desde 1872, contemplan silenciosamente el paso de diputados, gobiernos y ciudadanos frente a las puertas de las Cortes.