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Detalle del león español contra el dragón portugués

Detalle del león español contra el dragón portugués

Por qué el león fue durante siglos uno de los grandes símbolos de España

Antes de que el toro se consolidara como símbolo cultural y de que el águila cobrara protagonismo en distintos periodos históricos, durante siglos hubo otro que desempeñó un papel destacado en la heráldica y la literatura vinculadas a España

Existen animales cuya imagen se ha acabado convirtiendo, con el devenir de la historia, en símbolo de algún país. Y antes de que el toro se consolidara como símbolo cultural y de que el águila cobrara protagonismo en distintos periodos históricos, durante siglos hubo otro que desempeñó un papel destacado en la heráldica y la literatura vinculadas a España: el león.

Este animal es, junto con el águila, «el animal heráldico por antonomasia», escribe el historiador Juan José Sánchez Badiola. Su carácter regio, como rey de los animales, lo convirtió en el «símbolo por excelencia de la monarquía y la dignidad imperial», detalla.

Así, pasó a representar a diferentes monarcas de la Europa medieval, como Enrique el León de Sajonia, Ricardo Corazón de León o Guillermo el León de Escocia.

En el ámbito hispánico, la consolidación del león como símbolo regio se suele situar en el reinado de Alfonso VII (1126-1157), quien fue «probablemente el primer rey hispano que adopta el león como símbolo regio», afirma Sánchez Badiola.

El origen de esa asociación simbólica, sin embargo, no alude al rey de los animales, sino a la evolución del topónimo León, vinculado al establecimiento de la Legión VII Gémina romana en tierras leonesas.

Óbolo de Alfonso VII con la leyenda "Imperator Leoni"

Óbolo de Alfonso VII con la leyenda «Imperator Leoni»

Según el artículo del historiador, publicado en 2006 en la revista Argutorio, algunos de los reyes cristianos que, tras la caída de la monarquía visigoda, gobernaron territorios en la mitad noroccidental de la Península fueron llamados en la documentación coetánea regnantes in Legione, es decir, «reyes de León», asociando, de esta forma, la monarquía a una ciudad heredera del campamento romano ocupado durante siglos por la Legión VII Gémina.

En algún momento, esa forma, escrita tradicionalmente como Legione, evolucionó hasta León. Según esta interpretación, la proximidad fonética entre el nombre de la ciudad y el del animal favoreció su asociación simbólica. «Por homofonía, el felino y la ciudad se acabaron asociando», recoge el estudio de Sánchez Badiola.

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Estandarte del Reino de León, el mueble heráldico de este sirvió de inspiración para concebir al león hispano como símbolo de España

1 ⁄ 8 Más detalles Estandarte del Reino de León, el mueble heráldico de este sirvió de inspiración para concebir al león hispano como símbolo de España

A mediados del siglo XII, el Poema de Almería refuerza esta idea al señalar que los símbolos del león estaban presentes en el poder imperial: «Sunt in vexillis, et in armis imperatoris», leemos en el poema. De este modo, el león no solo representaba a la monarquía, sino también a su capital y al conjunto del territorio bajo su dominio.

Como concluye Sánchez Badiola, «el león representaba […] el símbolo de la unidad política gobernada por el Emperador, es decir, España». En este sentido, puede afirmarse que el león llegó a convertirse en «el primer emblema de la propia España».

El monje y filósofo Juan Caramuel escribió sobre el protagonismo de este símbolo en el siglo XVII: «El león es príncipe de las selvas, monarca de los fuertes y emperador de todos los animales. No conoce el miedo, y por esta razón es símbolo perfecto de España, que con corazón bueno ampara con valor a todos sus súbditos».

Durante la época imperial, el león siguió empleándose como alegoría de la monarquía hispánica y, en determinados contextos, de España. Con la llegada de los Austrias, esa identificación adquirió además una dimensión cortesana y monumental.

El león no solo figuró en emblemas y alegorías, sino también en retratos regios, decoraciones palaciegas y conjuntos escultóricos vinculados a la representación del poder. En ese contexto, actuó con frecuencia como custodio visual de la realeza y de la Monarquía Hispánica.

Tras la incorporación de Portugal a la Monarquía Hispánica en 1580, la propaganda de Felipe II extendió el uso del león vinculado a una monarquía que volvía a agrupar bajo un mismo soberano a ambos reinos.

El enfrentamiento entre un león coronado (símbolo del reino de León) y un dragón (símbolo de Portugal) fue una alegoría recurrente en la heráldica de la época. Y aunque la presencia institucional ya estaba desde poco después de la unión dinástica de los Reyes Católicos, fue con el rey Prudente cuando este animal comenzó a ser citado como «el león de España».

Mascarón de proa del navío 'Real Borbón'

Mascarón de proa del navío 'Real Borbón'Biblioteca Marítima Digital

Con él se decoraron mascarones de proa de diferentes galeones y buques de guerra del siglo XVII. Asimismo, a partir del reinado de Felipe II, muchos monarcas se hicieron retratar junto a la escultura de un león.

Esa simbología no se agotó con los Austrias. También pervivió con los primeros Borbones, que mantuvieron la figura del león en retratos, grabados y escenografías regias como signo de legitimidad, continuidad dinástica y majestad. De este modo, el animal siguió ligado durante siglos a la imagen del poder español.

Ya en el siglo XIX, el león comenzó a desbordar su función estrictamente monárquica y pasó a convertirse también en una alegoría de España. Durante la Guerra de la Independencia y en la iconografía posterior, su figura apareció asociada a la resistencia nacional frente al invasor. Como señala el historiador y archivero Carlos Font Gavira «España va a ser asimilada al león, como símbolo nacional», en contraposición al águila napoleónica.

En la Edad Contemporánea, el rey de los animales pasó a ser el guardián de las instituciones democráticas. Ejemplo de ello son los leones Daoíz y Velarde, situados en la puerta del Congreso de los Diputados de Madrid y bautizados en honor a los héroes del levantamiento del 2 de mayo de 1808.

Leones del Congreso de los Diputados, Madrid

Leones del Congreso de los Diputados, Madrid

Es más, incluso fuera de la península: «El león como símbolo de la soberanía española, a lo largo del siglo XIX, traspasó su concepción nacional para ser importado como emblema de cierto proto-hispanismo», explica el historiador y archivero en El león hispano: Símbolo de la II República española.

Así, a finales del siglo XIX, como consecuencia de la política exterior que adopta la naciente Estados Unidos en Hispanoamérica, algunos escritores y literatos adoptan al león como símbolo natural de la Nación española. Ruben Darío en su Oda a Roosevelt escribiría: «Y sueña. Y ama, y vibra, y es la hija del Sol / Tened cuidado. / ¡Vive la América española! / Hay mil cachorros sueltos del León Español».

No obstante, durante los procesos de independencia de los territorios de España en América, «el león se representa como imagen de España pero derrotada», detalla Font Gavira. En este sentido, veremos lienzos como el titulado Alegoría de la independencia de México donde observamos una «estatua [que] representa América y a sus pies la piel de un león (España)».

Desde su temprana asociación con el reino de León hasta su presencia en la iconografía de Austrias y Borbones, y desde ahí a su proyección como emblema nacional e institucional, el león fue durante siglos una de las imágenes más persistentes del poder en España. Mucho antes de que otros animales adquirieran mayor protagonismo simbólico, su figura condensó la idea de monarquía, fortaleza, continuidad histórica y representación del país.

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