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Abascal y Feijóo

Alberto Núñez Feijóo y Santiago AbascalEl Debate

Lo que parecía imposible y ya no

Los sondeos acercan al PP y a Vox a una mayoría de tres quintos que relegaría al PSOE a la irrelevancia

Socialistas y populares se han necesitado en todas las legislaturas para reformar la Constitución y aprobar nombramientos en el Constitucional, el CGPJ y otros órganos clave. ¿Puede eso cambiar?

La corrupción que azota a Pedro Sánchez por todos los frentes -Gobierno, partido y familia- ha vuelto a situar al PP y Vox por encima de los 200 escaños en el Congreso en los sondeos. Pero no solo: por primera vez en la legislatura, el bloque de la derecha se acerca a los 210, un resultado que supondría un cambio radical en la partitocracia española. Y que, además, relegaría al PSOE a una posición irrelevante a efectos prácticos.

Esa cifra es la mayoría cualificada de tres quintos que los padres de la Constitución establecieron como listón en ambas cámaras legislativas para las reformas ordinarias de la Carta Magna y para los nombramientos en órganos clave del Estado. En el caso del Senado, el PP tiene una holgada mayoría absoluta en esta legislatura, y sumados sus 143 senadores a los cuatro de Vox, ya se quedaron a 13 escaños de los tres quintos en julio de 2023. Pero en el Congreso era impensable acercarse siquiera.

Por mayoría de tres quintos, el Congreso designa a cuatro magistrados del Tribunal Constitucional y el Senado a otros cuatro. También por mayoría de tres quintos, cada una de las dos cámaras elige a diez vocales del Consejo General del Poder Judicial. El Defensor del Pueblo y sus adjuntos también necesitan de esa mayoría reforzada en ambas cámaras. Y lo mismo con los consejeros del Tribunal de Cuentas: al Congreso le corresponde votar a seis y al Senado a los otros seis. En todos los casos, la voluntad del legislador era clara: lograr un mayor consenso político.

Hasta ahora, en toda la democracia solo el PSOE y el PP han sumado juntos esos tres quintos, legislatura tras legislatura. Eso es precisamente el bipartidismo, junto con la alternancia en el poder. Daba igual si gobernaban los populares o los socialistas. O si lo hacían por mayoría simple, absoluta o absolutísima, como la que tuvo Felipe González en 1982, que con sus 202 escaños. La cuestión es que se han necesitado mutuamente, y se siguen necesitando.

Sin embargo, por primera vez los sondeos abren una opción distinta: la de los tres quintos del bloque de la derecha: el PP y Vox se bastarían. El que publicó El Debate este lunes, de Target Point, situaba a Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal en una estimación de 205 diputados, en su franja más alta. Es cierto que las encuestas de estos días no dejan de ser una foto fija de un momento crítico para el PSOE, que ha perdido en dos meses 2,2 puntos y 554.000 votos, lastrado por el reguero de imputaciones, sumarios y juicios. Pero también lo es que el empeño de Pedro Sánchez por estirar la legislatura hasta el límite legal, con el desgaste que ello va a seguir provocando al presidente y a las siglas socialistas, hace que la oposición fantasee con esa posibilidad. De momento, lo que era directamente imposible ahora ha pasado a ser a improbable. Y de lo improbable a lo posible no hay tanta distancia.

Los tres quintos en esta legislatura

Los tres quintos son más necesarios de lo que parece. En esta legislatura lo han sido para reformar dos veces la Constitución. La primera reforma, que coleaba desde la legislatura anterior precisamente por la falta de acuerdo entre populares y socialistas, sirvió para reformar el artículo 49 y cambiar el término «disminuidos» por «personas con discapacidad». La segunda fue ratificada por el Rey hace apenas dos semanas, y con ella se modificó el artículo 69.3 para que la isla de Formentera pasase a ser una circunscripción electoral independiente y a tener su propio senador; en lugar de seguir compartiéndolo con Ibiza.

La mayoría cualificada sirvió también para renovar el CGPJ en junio de 2024, después de más de cinco años de bloqueo. Incluso fue necesaria de la mediación de la Comisión Europea. Al final, socialistas y populares acordaron repartirse los 20 vocales a partes iguales, diez y diez. Entonces, el ministro Félix Bolaños se felicitó de que «la negociación y el entendimiento de partes que son diferentes» había obrado el acuerdo. Por el contrario, Santiago Abascal reaccionó lamentando que ambos partidos «son lo mismo».

Durante los larguísimos años que duraron las discrepancias entre los dos principales partidos, el PSOE amagó con reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial para rebajar las mayorías de elección por las bravas y así no necesitar al PP. Es, de hecho, lo que le demandaban sus socios, que cambiara el requisito de los tres quintos por el de la mayoría absoluta (la mitad más uno). Sin embargo, Pedro Sánchez nunca se atrevió a dar ese paso. Por dos motivos: la Comisión Europea probablemente le habría dado alto y, además, el presidente era consciente de que una reforma así acabaría volviéndose en contra del PSOE cuando gobernara el PP.

La paradoja es que para rebajar la exigencia de los tres quintos en algunos nombramientos baste en algunos casos con reformar una ley orgánica; es decir, baste con una aprobar por mayoría absoluta una modificación legal, como habría sido el caso de la Ley Orgánica del Poder Judicial. A veces, ni eso. En octubre de 2024, el Gobierno cambió las mayorías de elección del Consejo de Administración de RTVE por real decreto ley del Consejo de Ministros. En el caso del ente público la mayoría exigida no eran tres quintos, sino el más difícil todavía: dos tercios para los consejeros que elige el Congreso y lo mismo con los del Senado. Lo que hizo el Ejecutivo fue introducir un salvoconducto: añadir a la norma que, en caso de que la votación por dos tercios no prospere, para los nombramientos bastará con una mayoría absoluta al uso. E incluso amplió el número de consejeros de 10 a 15, y estableció que 11 fueran elegidos por la Cámara Baja y solo cuatro por la baja (porque en esta última el PP tiene mayoría absoluta). Para más inri, consumó el abordaje de la radiotelevisión pública en un Pleno extraordinario el día después de la tragedia de la dana en Valencia.

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