23 de mayo de 2022

Burkina Faso soldiers are seen deployed outside the National TV in Ouagadougou on January 24, 2022. - Mutinous troops in Burkina Faso arrested and detained President Roch Marc Christian Kabore and his ministers on Monday, demanding more resources for the battle against Islamist insurgents, security sources told AFP.
The arrests came a day after soldiers at several barracks across the volatile West African country staged an uprising over the government's handling of the jihadist threat. (Photo by OLYMPIA DE MAISMONT / AFP)

Militares acordonan las instalaciones de la televisión pública en Uagadugú, capital de Burkina faso,AFP

Los motines de Burkina Faso se transforman en golpe de Estado

Los rebeldes detienen al presidente Roch Marc Christian Kaboré pero su familia logra huir

Empezó como una cadena de motines en diferentes bases de la capital, Uagadugú y termina como un golpe de Estado en toda regla. La situación en Burkina Faso es de máxima tensión. El presidente, Roch Marc Christian Kaboré, se encuentra detenido y bajo custodia de los militares rebeldes, este fin de semana, en diferentes instalaciones de las Fuerzas Armadas. Los golpistas, al menos inicialmente, demandaban unidades tácticas y capacitación para sus soldados en la lucha contra el terrorismo islámico pero, con el correr de las horas, exigieron la destitución de Kaboré.
El escenario es confuso. De acuerdo al portal de noticias africano Infowakat, el presidente se encontraría en el campamento de Lamiza. Esta información también fue difundida por Radio France Internacional que anticipa un comunicado en breve de las fuerzas sediciosas. Horas antes, otras fuentes, aseguraban que Kaboré y su familia habían partido al exilio pero, únicamente pudo escapar de los golpistas la familia del presidente.
Los rebeldes aprovecharon el éxito del golpe para liberar al general Diendéré, ex jefe de Gabinete del expresidente Blaise Compaoré, otro golpista condenado en 2015 y acusado de formar parte del complot que terminó con el asesinato del expresidente y emblema revolucionario, Thomas Sankara. Los sediciosos enmascararon durante el fin de semana el golpe, al presentarlo como manifestaciones de protestas para reclamar mayores medidas de seguridad y adiestramiento especializado. Asimismo, exigían la renovación total de la cúpula del servicio de inteligencia nacional, por su incapacidad manifiesta para combatir las actividades del autodenominado Estado islámico, 
La reacción del Gobierno, este domingo frente a los amotinados, fue decretar un toque de queda que, como resulta evidente, no fue respetado. La revuelta se produjo quince días después de que la detención de de ocho militares acusados de encabezar una conspiración para derrocar, como finalmente sucedió, al presidente y desestabilizar uno de los países más empobrecidos del continente africano.
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