30 de noviembre de 2022

Michelle Bachelet tras anunciar que dejará el puesto en la ONU

Michelle Bachelet tras anunciar que dejará el puesto en la ONUEfe

Chile

Michelle Bachelet sale al rescate de la Constitución indigenista de Chile

La expresidenta, todavía Alta Comisionada de Derechos Humanos en la ONU, pide el «Apruebo» a un texto que, según las encuestas, rechaza la mayoría los chilenos

Michelle Bachelet ha salido al rescate de la Constitución que deberán votar los chilenos el primer domingo de septiembre. La ex presidenta de Chile ocupa, con trayectoria poco afortunada, un cargo muy importante en la ONU: Alta Comisionada para los Derechos Humanos.
A Bachelet, según parece, su cargo no la condiciona para intervenir periódicamente en asuntos internos de Chile. Por el contrario, la predecesora y sucesora de Sebastián Piñera en el Palacio de la Moneda, opina en temas de política interna dejando claro su favoritismo ideológico.
«Aprobar esta nueva Constitución es el mejor punto de partida para hacer realidad lo que tanto tiempo nos fue negado. Con el Apruebo (al nuevo texto) es más fácil conducir las transformaciones y llegar más lejos», afirma Bachelet en una carta difundida desde su fundación, Horizonte Ciudadano.
La frase del comunicado de Bachelet viene acompañada de una reflexión optimista al dar por hecho que saldrá: Apruebo. «Lo haremos con responsabilidad, avanzando con acuerdos que llegarán inevitablemente (...) Veo en la nueva Constitución un camino abierto para vivir mejor, para conquistar lo que necesita nuestro país: más y mejores derechos sociales».
En otro renglón, añade: «Como presidenta pude comprobar el enorme muro que representa la Constitución nacida en dictadura para hacer cambios que beneficien a las grandes mayorías».
La primera mujer en ser ministra de Defensa, gracias a Ricardo Lagos y posteriormente ocupar la Jefatura del Estado en dos periodos (2006-2010 y 2014-2018), se sacude la responsabilidad que le cabe de no haber intentado, en tiempo real, hacer ella esos cambios que ahora considera indispensables.
A lo más que llegó, con escaso coraje, fue a poner sobre la mesa un texto alternativo apenas unos días antes de dejar la Presidencia en su segundo mandato. Así que tiempo, no le faltó.

La socialista hace caso omiso a las encuestas y se erige en la voz del pueblo que le está diciendo que esa Constitución «Plurinacional», no la quiere para Chile

La socialista hace caso omiso a las encuestas y se erige en la voz del pueblo que le está diciendo que esa Constitución «Plurinacional», con ordenamientos jurídicos contradictorios con las leyes indigenistas y discriminatoria, no la quieren para Chile. Lo único que admite es que «no es perfecta» y remite a las reglamentaciones posteriores para corregir ese cóctel molotov constitucional.
Bachelet, desde el comunicado que envía, recurre también al argumento descalificatorio de la actual Carta Magna chilena porque es «nacida en la dictadura» (1973-90). Ella sabe bien que entre la Constitución de Pinochet y el texto vigente, con decenas y más de 100 modificaciones, hay un abismo inmenso.

Bachelet sabe bien que entre la Constitución de Pinochet y el texto vigente, con decenas y decenas de modificaciones, hay un abismo inmenso.

La ex presidenta gobernó, conviene recordarlo, 8 años con ese texto que, parodiando a Alfonso Guerra, hoy no lo reconocería ni la madre que lo parió. Es decir, ni Pinochet resucitado.

El ex presidente Ricardo Lagos declaró recientemente: «Esa Constitución es la mía, lleva mi firma»

El ex presidente Ricardo Lagos declaró recientemente: «Esa Constitución es la mía, lleva mi firma». Aún así, la socialista que gobernó, con matices, como una liberal, recurre a ese argumento tramposo que enamora a los románticos y a los jóvenes.
Todos los presidentes vivos de la democracia chilena han terminado, de un modo u otro, tratando de dar esquinazo al inefable borrador engendrado en una Constituyente que ha dado a luz un bodrio. El orgullo histórico que se exhibe porque su composición haya sido paritaria e indigenista, todavía la deja en peor lugar.
Hasta Gabriel Boric, poco sospechoso de pinochetista, ha abierto la puerta a convocar otra Convención si sale, como hoy todo parece indicar, el NO en el plebiscito. El mensaje del actual Presidente, por el hecho de hacerlo, llevaba implícita una información: lo que se ha hecho no vale.
En Bachelet casi todo resulta difícil de entender. Desde su incapacidad de denunciar al represor con el que se tropezaba en el ascensor de su casa, hasta sus altísimos índices de popularidad, en torno al 80 por ciento, cuando dejó el gobierno en marzo del 2010, después de haber gestionado un terremoto de la peor manera posible.

Del tsunami al ¿Por qué no te callas?

Su incompetencia la llevó a un escenario insólito, emitir un mensaje a la nación invocando a la ciudadanía tranquilidad porque no había previsto un tsunami, cuándo esté se había producido instantes previos y arrasado parte de la costa chilena.
Una escena histórica puso en evidencia la falta de reflejos, torpeza o incapacidad de Bachelet ante cualquier adversidad. Su silencio como anfitriona en la Cumbre Iberoamerica de 2007 en Santiago de Chile, en la que Hugo Chávez y después Daniel Ortega, se pasaron siete pueblos con la hispanofobia y el Rey Juan Carlos mandó callar al venezolano. Increíble, pero cierto, el que tuvo que poner las cosas en orden fue José Luis Rodríguez Zapatero.
Michelle Bachelet Jería es una mujer, pese a su apariencia afable y simpática, llena de complejos y traumas no superados. Al justificar su despedida como Alta Comisionada de la ONU, donde también patinó primero con Venezuela (lo arreglo tarde, pero lo arregló) y luego con China (sin solución) justificó su decisión porque, «mi familia me necesita y porque mi país me necesita». Lo primero es probable, lo último imposible.
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