10 de agosto de 2022

Buque de guerra taiwanés durante unas maniobras militares en julio

Buque de guerra taiwanés durante unas maniobras militares en julioMinisterio de Defensa de Taiwán @MoNDefense

La importancia estratégica de Taiwán, «el submarino insumergible»

Una hipotética invasión, ocupación y dominio de China sobre Taiwán amenazaría las rutas marítimas de todo el noreste de Asia y reforzaría su capacidad nuclear desde el mar

En la lista actual de amenazas globales, el primer lugar lo ocupa Taiwán, donde más pronto o más tarde se podría desencadenar una guerra caliente entre Estados Unidos y China. Las posibles consecuencias geopolíticas de este acontecimiento serían demoledoras.
El famoso general Douglas MacArthur decía de Taiwán que era una especie de «portaaviones o un submarino insumergible».
Pensaba que «estratégicamente tiene un importante valor militar, como acceso al mar de Filipinas», un escenario fundamental para defender a Japón, Filipinas y Corea del Sur de posibles incursiones y ataques chinos.
Si Pekín obtuviera el control de Taiwán y dispusiera allí su avanzada militar, la posición estratégica de China en el pacífico mejoraría notablemente.
Desde allí, los activos de vigilancia oceánica y los submarinos de Pekín convertirían el dominio de Taiwán en una gran ayuda para China.
Incluso sin grandes avances tecnológicos o militares, que no es el caso, la posesión en la isla mejoraría la capacidad militar china para impedir operaciones navales y aéreas de Estados Unidos en el mar de Filipinas, limitando su capacidad para defender a sus aliados asiáticos.

La escalada de tensión por Taiwán

Si, en un futuro cercano y previsible, Pekín desarrolla una gran flota de submarinos de ataque nuclear silenciosos y de misiles balísticos, y sitúa su base en Taiwán, permitiría a China amenazar las rutas marítimas de todo el noreste de Asia y reforzar su capacidad nuclear desde el mar.
Una invasión china de Taiwán cambiará el equilibrio en Asia de muchas maneras. Un giro en el orden mundial.
Si China ocupa la isla rápida y fácilmente (y ha tomado buena nota de los errores de Rusia en Ucrania) podrían subir su escalada a perseguir otros objetivos militares en el Indo Pacífico.
Pero la cuestión no es solo el tremendo valor militar de Taiwán, China también podría asimilar los recursos de la isla, como su equipo militar, su personal y su industria de semiconductores, todo lo cual reforzaría el poder de Pekín.
Los escenarios más probables giran en torno a la defensa, por parte de Estados Unidos y de sus aliados, de la primera cadena de islas frente al continente asiático, que comienza en el norte de Japón y recorre el suroeste a través de Taiwán y Filipinas antes de dirigirse hacia Vietnam.
Las operaciones navales estadounidenses en estas aguas serían esenciales para proteger a Japón contra posibles amenazas de Pekín en el mar de China Oriental y en el extremo sur de las islas Ryukyu (o Nansei, en japonés) que es el archipiélago más meridional de Japón.
Estas operaciones estadounidenses también serían importantes en la mayoría de los escenarios para defender a Filipinas, y para cualquier escenario que pudiera conducir a ataques estadounidenses en el territorio continental chino, como una gran conflagración en la península de Corea.
Si hoy estallara una guerra en el Pacífico, la capacidad de China para llevar a cabo ataques efectivos sobre buques estadounidenses, a distancias que superan la línea del horizonte, sería limitada.
China podría ser capaz de apuntar a portaaviones y otros buques estadounidenses desplegados en la vanguardia en un primer ataque que inicie una guerra.
Pero una vez iniciado un conflicto, es probable que los mejores medios de vigilancia de China (grandes radares situados en el continente que le permiten «ver» por encima del horizonte) fuesen rápidamente destruidos.
Lo mismo ocurre con los aviones o barcos de vigilancia chinos en las proximidades de las fuerzas navales estadounidenses. Es poco probable que los satélites chinos puedan compensar estas pérdidas.
Pero si China se hiciera con el control de Taiwán, podría instalar en la isla submarinos y defensas aéreas y costeras de apoyo que le darían una gran ventaja.
Aviones de combate chinos (Archivo)

Aviones de combate chinos (Archivo)nationalinterest.org

Los submarinos chinos podrían salir de sus bases, en aguas profundas, al este de Taiwán directamente hacia el mar de Filipinas, evitando los puntos de estrangulamiento donde los hidrófonos estadounidenses los podrían detectar.
El control de Taiwán añadiría a China la ventaja de reducir la distancia entre las bases de submarinos chinos y sus zonas de patrulla de una media de 670 millas náuticas a cero.
Las defensas chinas en Taiwán también impedirían que Estados Unidos y sus aliados utilizaran sus mejores herramientas para seguir a los submarinos –aviones de patrulla marítima y barcos equipados con helicópteros– cerca de la isla.
El pulso se presenta tenso y peligroso y ofrece el riesgo inminente de una guerra devastadora. Sin embargo, alterar el delicado equilibrio de la región cediendo esta isla de gran valor militar, no evitaría la guerra un poco más adelante.
Los compromisos de alianza y presencia militar de Estados Unidos ejercen un efecto disuasorio y limitador del dominio de China en el Indo Pacífico.
Tanto si Estados Unidos consolida su compromiso con Taiwán y sus aliados en Asia, como si se retira parcialmente, el potencial de la isla para alterar el equilibrio militar de la región obligará a Washington a sostener el difícil pulso con el gigante asiático, aun a riesgo de un conflicto abierto con China.
La naturaleza del problema es peliaguda porque la geopolítica y el equilibrio militar en Asia pasan necesariamente por Taiwán.

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