04 de octubre de 2022

Algunos de los comandantes de Azovstal tras su liberación

Algunos de los comandantes de Azovstal tras su liberaciónAFP

211 días de guerra en Ucrania

Decepción y cólera entre los ultras rusos por la liberación de 108 combatientes del batallón Azov

Los sectores ultranacionalistas rusos no comprenden el intercambio de prisioneros y lo ven como una muestra de debilidad un día después de que se decretara la movilización parcial

La noticia de la liberación de los 215 soldados y oficiales ucranianos, en especial de los 108 combatientes del batallón Azov, no ha sentado nada bien a los sectores más ultranacionalistas y militaristas de la órbita del Kremlin.
Este grupo de «halcones» entre los que hay periodistas, antiguos militares y políticos, son muy activos en redes sociales y medios de comunicación estatales y se han convertido en el principal grupo de presión sobre el gobierno ruso.
En una de sus habituales maniobras de propaganda de guerra, Moscú había difundido las imágenes de las jaulas de hierro donde iban a exhibir a los miembros de Azov durante su juicio en el teatro de la filarmónica de Mariúpol, al que se pretendía dar una gran cobertura mediática para regocijo de los sectores ultranacionalistas.
Estos «halcones» esperaban con impaciencia la humillación que supondría para Ucrania el ver a sus combatientes encerrados como animales en jaulas y su posterior condena a muerte y ejecución.
Ahora se les ha privado de ese espectáculo y están enfadados. El estado anímico de este grupo militarista se parece, nunca mejor dicho, a una montaña rusa de emociones.
Al jubilo experimentado ayer tras el decreto de movilización parcial de reservistas y el anuncio de referéndums de anexión a Rusia de los territorios ocupados por su Ejército en Ucrania, le sucede ahora la cólera por la liberación de los soldados de Azov.
Un enfado mayor incluso que el causado tras la humillante derrota de Rusia en Jarkov, porque lo de Jarkov podría deberse a un error táctico, pero la liberación de Azov es un gol en propia meta.
Tampoco se entiende qué beneficio logra Rusia de este intercambio, más allá de la liberación del títere de Putin en Kiev, su amigo personal y padre de su ahijada, el oligarca Viktor Medvedchuk.
Una muestra es la reacción de Igor Girkin, exmilitar y antiguo miembro de los servicios de inteligencia rusos, ferviente partidario del expansionismo ruso y muy crítico con el Kremlin por los continuos fracasos en Ucrania.
En una publicación en su canal de Telegram afirma que la liberación de los combatientes del batallón Azov es una traición y responsabiliza a una persona en concreto: el comandante del batallón Vodstok, Alexandr Khodakovsky.
Para Girkin, el intercambio de prisioneros «es peor que un crimen y peor que un error. Es una estupidez increíble. Un sabotaje en toda regla. Aparentemente, resulta impensable hacer algo así solo un día después del decreto presidencial de movilización».
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