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02 de marzo de 2024

El Rey Carlos III de Gran Bretaña y el presidente francés Emmanuel Macron, en París

El Rey Carlos III de Gran Bretaña y el presidente francés Emmanuel Macron, en ParísAFP

Europa

Francia extiende la alfombra roja a Carlos III con el objetivo de afianzar su relación tras el Brexit

El viaje del Rey se ve también como una estrategia de 'poder blando' del primer ministro británico para restablecer la confianza entre ambos países

El Rey británico Carlos III ha iniciado este miércoles su primera visita oficial a Francia como monarca, un viaje de tres días que busca demostrar que las bases de la alianza entre ambos países siguen sólidas tras el Brexit.
El monarca y su esposa Camila llegaron sobre las dos de la tarde a bordo del avión real al aeropuerto parisino de Orly, donde fueron recibidos por la primera ministra francesa, Elisabeth Borne, bajo el cielo azul de la capital francesa.
Prevista en marzo, la primera visita de Carlos III al extranjero desde su ascenso al trono en septiembre de 2022 tras la muerte de su madre Isabel II debía ser a Francia. Pero los disturbios en contra de la reforma de las pensiones obligó a posponer el viaje. Finalmente, el primer destino fue Alemania.
Pero la agenda apretada original en París y la ciudad de Burdeos (suroeste) se mantiene en gran medida sin cambios, con una cena de Estado este miércoles en el Palacio de Versalles, al suroeste de la capital, como momento más esperado.
«Bienvenido, su Majestad», escribió el presidente francés, Emmanuel Macron, en la red social X (antes Twitter), horas antes de recibir a Carlos III.
El presidente y su esposa, Brigitte, dieron la bienvenida a los monarcas durante una ceremonia en el Arco del Triunfo de París, donde se ha encendido la llama de la tumba del soldado desconocido.
A continuación, ambos jefes de Estado han recorrido la icónica avenida de los Campos Elíseos a bordo de un descapotable Citröen DS7, escoltados por 136 caballos de la Guardia Republicana rumbo al Palacio del Elíseo, donde mantendrán una reunión.
Al término de la primera jornada, el presidente y su esposa ofrecerán en la noche a la pareja real un suntuoso banquete de Estado en el Palacio de Versalles, símbolo de la realeza francesa y de la sangrienta revolución republicana de 1789.
Al evento asistirán políticos, empresarios y diplomáticos de ambos países, así como celebridades como el cantante Mick Jagger, el actor Hugh Grant, las actrices Charlotte Gainsbourg y Emma Mackey, el escritor Ken Follet y el futbolista Didier Drogba, entre otros.

Tras los pasos de Isabel

La cena, con langosta azul, ave de corral de Bresse y 'macaron' a la rosa como postre, tendrá lugar en la Galería de los Espejos, donde Isabel II ya fue agasajada durante un almuerzo en 1957. La difunta reina volvió a Versalles en 1972.
El Rey Carlos III quería «seguir los pasos de su madre», explicó la presidencia francesa. El monarca visitará así el jueves el mercado de flores, cerca de la catedral de Notre Dame en París y que desde 2014 lleva el nombre de Isabel II, a quien le gustaba ir.
«Se trata del Rey Carlos, que hasta hace poco más de un año era aún el Príncipe Carlos, poniéndose a sí mismo en el escenario internacional como un líder público», ha señalado el historiador real Ed Owens.
Para el experto en realidad, el soberano de 74 años abordará durante el viaje sus preocupaciones sobre el clima y el medio ambiente, «en sus propios términos». Esta cuestión protagonizará sobre todo su segunda jornada el jueves en París y su visita a Burdeos el viernes.
El mandatario galo tiene previsto ofrecerle una edición original del libro de Romain Gary Las raíces del cielo, sobre la protección del planeta y los elefantes en África, así como una medalla en homenaje a sus luchas.
El viaje del Rey, que mantiene una muy buena relación personal con Macron, se ve también como una estrategia de 'poder blando' del primer ministro británico, Rishi Sunak, para restablecer las relaciones entre ambos países.

Estrechar relaciones

La salida del Reino Unido provocó tensiones políticas a ambos lados del canal de la Mancha sobre la pesca o la inmigración, entre otras, y el presidente francés tuvo una relación especialmente complicada con el exjefe de gobierno británico Boris Johnson.
«La visita llega en un contexto de estrechamiento de los lazos entre el Reino Unido y Francia», se felicitó la presidencia francesa. Los dos países deben festejar en abril los 120 años de la Entente Cordial, que puso fin a siglos de conflictos entre ambos.
Para el historiador Fabien Oppermann, «cada vez que se ha querido marcar una relación privilegiada con Inglaterra, ha habido una recepción en Versalles», como en 1957, un año después de la crisis del Canal de Suez.
Pero, en un contexto de inflación, este banquete podría afectar a la imagen de Macron, seis meses después de la crisis abierta por su impopular reforma de las pensiones.
Las autoridades movilizaron a 8.000 policías y gendarmes y serán hasta las 12.000 el viernes, cuando la visita del rey coincide con la del papa Francisco a Marsella (sureste).
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