Vista aérea de la isla de Johnston Atoll
El último proyecto de Estados Unidos: convertir una isla abandonada en una base mundial de envío de armas
Pese a estar actualmente inutilizado, Este enclave ha sido un punto clave en la historia militar de EE. UU.
Unas imágenes tomadas por satélite han revelado que Estados Unidos está restaurando la remota isla de Johnston Atoll, un enclave del océano Pacífico con un amplio y oscuro historial en lo relativo a pruebas nucleares y almacenamiento de armas químicas. Tal como desvelan esas imágenes, la Fuerza Espacial de EE. UU. ha aprobado planes para utilizar la isla en el marco del programa Rocket Cargo Vanguard, que busca desarrollar cohetes reutilizables capaces de transportar carga militar a cualquier punto del mundo en cuestión de horas.
El Departamento de la Fuerza Aérea ha confirmado la construcción de dos plataformas de aterrizaje y la realización de hasta 10 pruebas anuales durante un período de cuatro años, que podrían comenzar en este mismo 2025. Johnston Atoll ha sido elegida por su ubicación remota, su control gubernamental y su acceso marítimo y aéreo, lo que la convierte en un sitio ideal para estas pruebas.
Este enclave ha sido un punto clave en la historia militar de Estados Unidos. Desde la Guerra Fría, ha servido como base naval, pista de aterrizaje y sitio de pruebas de armas nucleares, biológicas y químicas. Entre 1958 y 1975 se llevaron a cabo allí experimentos nucleares en la atmósfera, incluyendo la explosión Starfish Prime en 1962, la mayor detonación nuclear en el espacio. También fue un almacén de armas químicas hasta 2003, cuando el Ejército de EE. UU. la abandonó tras completar su limpieza.
Aunque actualmente es un Refugio Nacional de Vida Silvestre y parte del Monumento Nacional Marino del Patrimonio de las Islas del Pacífico, la infraestructura militar de la isla sigue en pie y será reutilizada en el marco del programa Rocket Cargo.
El submarino nuclear USS Springfield de Estados Unidos
El programa Rocket Cargo Vanguard, liderado por el Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea (AFRL), tiene como objetivo reducir drásticamente los tiempos de entrega de suministros militares. En lugar de días o semanas, la nueva tecnología permitiría enviar hasta 100 toneladas de carga a cualquier parte del mundo en pocas horas mediante cohetes reutilizables con trayectorias orbitales o suborbitales.
Uno de los principales candidatos para este programa es Starship, el cohete de SpaceX. En 2022, la compañía de Elon Musk recibió un contrato de 102 millones de dólares del Pentágono para desarrollar tecnologías de transporte de carga mediante cohetes.