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Los escombros de un puesto cerrado se ven mientras un agente de policía se encuentra en el lugar de un ataque con un coche en un mercado navideño en Magdeburgo, este de Alemania

Los escombros de un puesto cerrado se ven mientras un agente de policía se encuentra en el lugar de un ataque con un coche en un mercado navideño en Magdeburgo, este de AlemaniaAFP

El terrorismo cambia su rostro: menos ataques organizados, más lobos solitarios

En 2007, el 44 % de los ataques terroristas podían atribuirse a organizaciones específicas; en 2024, ese porcentaje cayó al 8 %

El terrorismo, a nivel global, ha cambiado en los últimos años. Aunque el número total de atentados y muertes ha disminuido, la violencia se ha expandido a más países y ha tomado nuevas formas. Ya no es solo un fenómeno ligado a grandes organizaciones como el Estado Islámico o Al Qaeda, sino que cada vez más los ataques son perpetrados por individuos sin una afiliación clara.

El Índice Global de Terrorismo 2025 confirma esta transformación. Durante el último año (2024), se registraron 7.555 muertos en 3.492 ataques, un 13 % menos que en 2023. Sin embargo, la reducción se debe, en gran parte, a que en 2024 no se repitió un ataque de la magnitud del atentado de Hamás en Israel el 7 de octubre de 2023, que dejó más de 1.200 muertos. Si se excluyera este evento, la cifra total de víctimas se mantendría en niveles similares al año anterior.

El dato preocupante es que la amenaza terrorista se ha extendido a 66 países, ocho más que en 2023. En 45 de ellos, la situación ha empeorado, lo que demuestra que, aunque algunos focos tradicionales de terrorismo han reducido su actividad, la violencia está reapareciendo en otros lugares.

El informe revela que la región del Sahel africano se ha convertido en el nuevo foco del terrorismo global, desplazando a Oriente Medio y el norte de África. En 2024, más del 50 % de las muertes por terrorismo ocurrieron en esta zona, lo que supone un aumento de diez veces desde 2019.

Burkina Faso encabeza la lista de países más afectados, con 1.532 muertos en ataques terroristas, lo que representa el 20 % del total mundial. Le siguen Pakistán, Siria, Malí y Níger, países donde el impacto del terrorismo sigue creciendo. En contraste, Afganistán, que durante años lideró este ranking, ha visto reducirse significativamente la actividad terrorista desde que los talibanes tomaron el poder en 2021.

Imagen propagandística del Estado Islámico

Imagen propagandística del Estado IslámicoEP

El aumento de la violencia en el Sahel está ligado a la expansión de grupos como el Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS) y el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), la filial de Al Qaeda en la región. Ambos están en una lucha constante por el control territorial, lo que ha convertido esta parte del mundo en una zona de guerra permanente.

A pesar de la diversificación del terrorismo, Estado Islámico sigue siendo el grupo más mortífero, con 1.805 muertos en 2024. Aunque su actividad ha disminuido ligeramente respecto al año anterior, sigue operando en 22 países y mantiene células activas en distintas partes del mundo.

Además, su capacidad de operar a nivel internacional sigue siendo preocupante. Según el informe, en 2024 se frustraron al menos 24 atentados relacionados con Estado Islámico y sus filiales en países como Israel, Estados Unidos, Alemania, Francia y Turquía. Algunos de estos ataques planeaban golpear eventos de gran repercusión, como los Juegos Olímpicos de París o un concierto de Taylor Swift en Viena.

Otros grupos como Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), Al Shabaab en Somalia y el ya mencionado JNIM en el Sahel también han aumentado su letalidad, sumando un total de 4.204 muertes en 2024.

Menos ataques, más imprevisibilidad

Si bien los países occidentales han visto una drástica reducción del número de ataques terroristas en los últimos años, la amenaza no ha desaparecido. En 2016, el terrorismo alcanzó su punto más alto en Occidente, con 194 muertos en atentados. Desde entonces, las cifras han caído de manera constante, y en 2024 se registraron 15 víctimas mortales.

No obstante, ha surgido un nuevo fenómeno preocupante: los atentados sin motivación clara ni conexión con grupos terroristas organizados. En 2007, el 44 % de los ataques terroristas podían atribuirse a organizaciones específicas. En 2024, ese porcentaje cayó al 8 %, lo que significa que la gran mayoría de los atentados son obra de individuos aislados.

Este tipo de terroristas, conocidos como «lobos solitarios», actúan por su cuenta y muchas veces combinan ideas extremistas de diferentes ideologías. No responden a órdenes de un grupo ni siguen una estrategia clara, lo que los hace impredecibles y difíciles de rastrear.

Campamento de al-Hol, dirigido por los kurdos, que alberga a familiares de presuntos combatientes del grupo Estado Islámico (EI)

Campamento de al-Hol, dirigido por los kurdos, que alberga a familiares de presuntos combatientes del grupo Estado Islámico (EI)AFP

El informe del Instituto para la Economía y la Paz (IEP) resalta que entre 2014 y 2023 hubo un aumento significativo de estos ataques individuales. En 2014, solo el 20 % de los atentados fueron perpetrados por personas sin conexión con grupos terroristas, mientras que en 2020 esa cifra subió al 76 %. En 2024, los ataques sin afiliación ideológica concreta representaron el 65 % de los atentados en Occidente.

La tendencia indica que el terrorismo del futuro será más descentralizado, más impredecible y más difícil de combatir. Y que, aunque se ha logrado contener en buena parte la amenaza de grandes organizaciones, el peligro siempre puede llegar desde cualquier parte.

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