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Weidel, cabizbajo, durante la sesión de esta mañana

Weidel, cabizbajo, durante la sesión de esta mañanaAFP

El recurso bajo la manga que se ha sacado el Gobierno alemán para investir canciller a Merz esta tarde

Todos las formaciones políticas se han enfrentado a una confusa carrera a contrarreloj tras la inédita votación de esta mañana

El escenario ha sido inédito. Nadie sabía cómo proceder en Alemania porque el fracaso del democristiano Friedrich Merz en la primera ronda de votaciones para elegir canciller ni había ocurrido antes en la historia ni se encontraba en ninguna quiniela. Al ser una votación secreta, tampoco se sabe quiénes han sido los díscolos que han provocado que, pese a tener en principio 328 votos asegurados, apenas haya conseguido 310 cuando le valían 316.

Finalmente, en una segunda votación realizada por la tarde, Merz ha logrado los 325 votos que garantizan su posición como nuevo canciller alemán, sucediendo al socialdemócrata Olaf Scholz. Para lograr ser aprobado en esta segunda votación, los democristianos se han enfrentado a una carrera a contrarreloj para convencer a los —todavía desconocidos— díscolos de la mañana y encontrar un vacío en la Ley que permitiera esta segunda votación.

De primeras, la Ley Fundamental alemana establece que, después de una votación sin éxito, como la de esta mañana, el Bundestag, la Cámara Baja del Parlamento alemán, tiene un plazo de 14 días para celebrar una nueva votación. En principio se necesitan unas 48 horas para llevar a cabo las convocatorias protocolarias necesarias, lo que habría aplazado el proceso, como mínimo, hasta el jueves, pero todos los grupos políticos, a excepción de Alternativa para Alemania (AfD), han llegado a un acuerdo para que Merz se someta a una segunda votación.

Acelerar el proceso es un escenario complejo, pues se requiere una mayoría de dos tercios en el Bundestag, y la coalición entre CDU/CSU y socialdemócratas no tiene tanto poder.

Por lo tanto, sus opciones se limitaban a dos: o votar junto al principal partdo de la oposición, Alternativa para Alemania (AfD), algo que los socialdemócratas ya han dejado claro en repetidas ocasiones que no harán, o necesitar los votos conjuntos de Los Verdes y La Izquierda. Para ello, Merz tenía que revocar la resolución de incompatibilidad que prohíbe a su partido mociones conjuntas con La Izquierda y que data de 2018, algo que finalmente ha logrado y que despeja su camino.

Scholz y Merz, canciller saliente y entrante

Scholz y Merz, canciller saliente y entranteAFP

En caso de haber salido nuevamente contraria la votación, Merz se habría enfrentao, dentro de 14 días, a una nueva votación donde bastaría la mayoría simple. Es decir, el candidato con más votos podría formar Gobierno.

Sin embargo, con la intención de evitar gobiernos minoritarios, se le da al presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, en ese supuesto, la potestad de aceptar al candidato elegido en esa tercera votación u optar por disolver el Bundestag y convocar nuevas elecciones. Teniendo en cuenta que Alternativa para Alemania (AfD) no para de subir en las encuestas, apareciendo incluso en algunos sondeos como la fuerza más votada, y que Steinmeier ha pronunciado en más de una ocasión su rechazo a la formación dirigida por Alice Weidel, lo lógico habría sido que, aunque minoritario, diera luz verde al Gobierno y evitara nuevos comicios.

Ahora no sabremos qué habría pasado de llegar a ese punto, pues Merz ha logrado finalmente su objetivo, aunque para lograrlo ha tenido que pasar a la historia como el primer canciller rechazado y saltarse los límites de su partido para votar junto a La Izquierda. No es mal comienzo.

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