El vicepresidente J. D. Vance durante su intervención en la Conferencia
Vance, Trump y el resto del Gobierno ahora creen que Rusia pide «demasiado» para establecer una tregua
Se impone la frustración en Washington al no lograr avances en las negociaciones con el Kremlin ante la negativa de Putin a ceder en algo
La Administración estadounidense parece que ahora empieza a tomar conciencia de que Vladimir Putin no tiene la más mínima intención de poner fin a la invasión de Ucrania. El vicepresidente J.D. Vance admitió que el jefe del Kremlin «pide demasiado» y manifestó la frustración estadounidense ante un escenario bélico que amenaza con perpetuarse.
Lejos quedan ya la posición intransigente y las invectivas de Donald Trump y Vance contra Volodimir Zelenski en el Despacho Oval. Aquella actitud y humillación a la que sometieron al presidente de Ucrania han quedado para la historia, pero no para el recuerdo positivo del Gobierno que se las prometía muy felices para acabar con la guerra.
La entrevista entre Trump y Zelenski en el Vaticano durante las exequias del papa Francisco obraron algo parecido a un milagro, pero los antecedentes inmediatos ya habían despejado el terreno para una reconciliación o cambio de postura.
Steve Witcoff, el enviado especial para negociar con Putin, le trasladó al presidente de Estados Unidos su malestar por las largas dadas constantemente por el Kremlin y su rechazo a ceder en algo. En las cuatro rondas de de conversaciones directas con Putin tuvo que reconocer que no había logrado mover un milímetro de su posición a Putin. La decepción la compartió también el secretario de Estado, Marco Rubio.
Tampoco las advertencias del mismísimo Donald Trump calaron en Putin que ha seguido bombardeando sin descanso Ucrania. La excepción sería la tregua decretada unilateralmente por Moscú de 72 horas para celebrar el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, pero aún así, Ucrania denunció hoy mismo que ese alto el fuego interesado por Rusia había sido violado.
«No diría que los rusos no están interesados en resolver el problema», matizó Vance en la Conferencia de Seguridad de altos cargos militares y diplomáticos en Washington, como publica The Guardian. «Lo que yo diría –puntualizó– es que ahora mismo los rusos están exigiendo demasiados requisitos y cesiones para poner fin al conflicto. Creemos que están pidiendo demasiado». Dicho esto, admitió que la Casa Blanca «se retirará» si llega a la conclusión de que no hay avances posibles.
La opinión de Vance coincide con el teórico ultimátum de Washington de desentenderse del problema si no había un acuerdo de mínimos en el plazo de una semana. Los, también en teoría, buenos oficios de la Administración Trump, no dan resultados y el fracaso pone en evidencia la promesa del presidente de terminar la guerra en 48 horas. Preguntado por las reflexiones de su vicepresidente, Donald Trump, no le quitó la razón: «Es probable que sea correcto lo que ha dicho», observó antes de añadir, «Estamos llegando a un punto en el que habrá que tomar algunas decisiones. No me alegra… no me alegra», lamentó.
El buen vínculo que se atribuye a Putin y a Trump parece que ha empezado a deteriorarse. El equipo del presidente llama la atención sobre lo que el almirante Garat llama «marear la perdiz» de Putin y que equivale, en cierto modo, a burlarse de los esfuerzos de Estados Unidos.
«En particular, el paso que nos gustaría dar ahora mismo es que tanto rusos como ucranianos acuerden unas directrices básicas para sentarse a dialogar», aclaró Vance. "Obviamente, Estados Unidos está dispuesto a participar en esas conversaciones, pero es muy importante que rusos y ucranianos comiencen a hablar. Ese, es el siguiente paso que creemos necesario.»