Fundado en 1910

El hasta ahora primer ministro, Luis MontenegroAFP

¿Qué dicen las encuestas a cinco días de las elecciones en Portugal? ¿Quién es el favorito?

Desde 2019, ningún Gobierno ha conseguido agotar su mandato. Esta será la tercera vez en cinco años que los portugueses vuelvan a elegir Parlamento

Portugal vuelve a votar este 18 de mayo. Otra vez. Por tercera vez en apenas tres años. Esta vez, tras la caída del Gobierno de centroderecha de Luís Montenegro, que no logró superar una moción de confianza en el Parlamento y acabó forzando la disolución de la Asamblea. El presidente Marcelo Rebelo de Sousa no dudó: convocó elecciones anticipadas con el respaldo unánime del Consejo de Estado y de los partidos, que veían en la cita un mal necesario para salir del punto muerto. Pero la gran pregunta, a cinco días de las urnas, es si el país saldrá realmente del atasco. Y las encuestas, lejos de dar respuestas claras, solo añaden más interrogantes.

Lo único que parece estar fuera de debate es que la Alianza Democrática (AD), encabezada por Luís Montenegro y compuesta por su Partido Socialdemócrata (PSD) y los conservadores del CDS-PP, llega a estas elecciones como la fuerza más votada. ¿Cómo de favorita? Depende del día, del instituto demoscópico y del margen de error. Algunos sondeos la colocan por delante con hasta 5 puntos, otros muestran un virtual empate técnico con el Partido Socialista (PS) de Pedro Nuno Santos. Hay incluso estudios que sitúan al PS por encima. La media, según El Electoral y Radio Renascença, da una ventaja a la AD de apenas dos o tres puntos, con una horquilla que va del 27 % al 34 %, mientras que los socialistas oscilan entre el 26 % y el 31 %.

El empate no solo es técnico: es también político. Ninguno de los dos grandes partidos se acerca a una mayoría por sí solo, y la posibilidad de pactos es tan limitada como incierta. La derecha moderada de Montenegro descarta una alianza con Chega!, el partido liderado por André Ventura, que, sin embargo, se consolida como la tercera fuerza nacional. Según las últimas proyecciones, Chega! podría obtener entre el 17 % y el 18 % de los votos, cifras que consolidan su ascenso imparable desde 2022, cuando apenas superaba el 7 %. Con ese caudal, Ventura tendría peso para inclinar la balanza... si alguien estuviera dispuesto a contar con él. Pero no lo están. Al menos públicamente.

El problema es que el sistema político portugués, tal como está, no parece preparado para gestionar la fragmentación. Desde 2019, ningún Gobierno ha conseguido agotar su mandato. Esta será la tercera vez en cinco años que los portugueses vuelvan a elegir Parlamento. Y lo hacen con una mezcla de escepticismo, fatiga democrática y desconfianza. La caída de Montenegro, que optó por una moción de confianza para reafirmarse ante la investigación por presunto conflicto de intereses con una empresa familiar, fue interpretada como una jugada arriesgada pero calculada: mejor elecciones anticipadas ahora que una erosión lenta por desgaste. Pero podría no haber sido tan calculada después de todo.

En campaña, Montenegro ha intentado marcar agenda con gestos concretos: aumento de pensiones, subidas salariales para empleados públicos, y un giro más duro en materia migratoria, anunciando incluso la expulsión de 18.000 personas en situación irregular. ¡Una medida que para muchos fue una forma de competir en el terreno de Chega! sin pactar con ellos, pero que la izquierda ha denunciado como una maniobra electoralista para arrastrar votos de los sectores más radicales.

Carteles con el líder socialista, Pedro Nuno SantosAFP

Pedro Nuno Santos, del PS, ha intentado presentarse como una alternativa sensata frente al ruido, insistiendo en que el principal factor de inestabilidad es, precisamente, el propio Montenegro. Pero la izquierda tampoco parece ilusionar a un electorado cada vez más disperso. Y con el Bloque de Izquierda y el Partido Comunista en retroceso, la posibilidad de una nueva geringonça (coalición de izquierdas como la que gobernó entre 2015 y 2019) parece remota.

En este escenario, Iniciativa Liberal, con algo más del 6 % de intención de voto, podría convertirse en un comodín, al menos sobre el papel. Pero su peso no es suficiente para cerrar la ecuación de la mayoría. Y el presidente Rebelo de Sousa ya ha advertido que no aceptará proponer un primer ministro que no tenga apoyos parlamentarios claros. Lo que deja abiertas varias hipótesis: un Gobierno minoritario condenado a negociar ley por ley, una coalición inédita con socios incómodos, o incluso —si la parálisis se prolonga— nuevas elecciones en el horizonte.

Portugal, a cinco días de votar, sigue sin un rumbo claro. Gane quien gane, nada garantiza que pueda gobernar. Las encuestas lo dicen con todas las letras: hay favoritos, pero no hay certezas. Solo fragmentación, empate técnico y un electorado cansado de volver a empezar.