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Miklós Szánthó, director del Centro de Derechos Fundamentales

Miklós Szánthó, director del Centro de Derechos FundamentalesEl Debate

Entrevista al director del Centro de Derechos Fundamentales de Hungría

Miklós Szánthó: «La élite progre de Bruselas cree que la solución en Ucrania pasa por el campo de batalla»

Explicó cómo la izquierda que antes promovían la paz ahora son lo mayores promotores de la guerra «actuando contra los valores fundacionales de la UE»

Miklós Szánthó, director del Centro de Derechos Fundamentales con presencia en Madrid desde hace poco más de un año, señaló durante la presentación del libro «Último aviso a Occidente: el triunfo húngaro contra el comunismo y la agenda woke» de Shea Bradley-Farrell, que «la coalición de guerra de Starmer, Macron y Sánchez insisten en impulsar la guerra en Ucrania a costa de poner en riesgo la Alianza Atlántica».

En entrevista con El Debate, Szánthó explicó cómo la izquierda que antes promovía la paz ahora son los mayores promotores de la guerra «actuando contra los valores fundacionales de la Unión Europea», advirtió «el peligro para el sector agrícola español de una adhesión acelerada de Ucrania a la UE y destacó cómo la sede de este centro de pensamiento húngaro en Madrid, es una «puerta de entrada a los conservadores hispanohablantes».

— ¿Cómo funciona esta «coalición de guerra» que mencionas forman Starmer, Macron y Sánchez?

— La división más importante ahora mismo en Europa es entre quienes apoyan la guerra en Ucrania y quienes apoyan la paz en Ucrania. Lo que estamos viendo es un reacomodo del orden a nivel mundial ante el nuevo liderazgo que ha llegado a la Casa Blanca.

Donald Trump está tratando de negociar con Rusia y trata de llegar a un acuerdo para poner fin a la guerra. Por el contrario, está la élite de Bruselas, Berlín, París, Madrid, Londres, etcétera, belicistas que no ven la paz como un valor fundamental de la Unión Europea como originalmente lo establecen los tratados.

Recordemos que la Unión Europea se estableció para promover la paz, pero esos líderes liberales, globalistas, progresistas de izquierda que fueron pacifistas hace décadas y promovían 'hacer el amor y no la guerra', ahora son ciegos desde un punto de vista geopolítico y creen que la única solución a este conflicto está en el campo de batalla.

Creen que es así como pueden poner a Rusia de rodillas, pero en realidad actúan en contra de los intereses de Europa, porque el verdadero interés de Europa sería la paz en Ucrania, que apoyaría nuestra economía, que resolvería en gran medida la crisis energética y que ayudaría a estabilizar también la región de Europa central y oriental.

¿Crees que la integración de Ucrania a la UE sería parte de la solución del conflicto en Europa Oriental?

— La nueva fase de la fallida estrategia de los belicistas de Bruselas es integrar a Ucrania en la Unión Europea con un procedimiento acelerado. Esto podría socavar no solo el sector financiero o agrícola, incluido el español, sino también la integración europea en general.

Si Ucrania se convierte de forma acelerada en miembro de la Unión Europea en pocos años, habrá un Estado miembro del cual desconoceremos su territorio y su población real. Los propios informes de la Comisión Europea declaran que, en lo que respecta a la democracia y al Estado de derecho, la administración estatal de Ucrania está muy por debajo de sus estándares.

La cuestión de la adhesión acelerada de Ucrania a la Unión Europea es la nueva línea divisoria dentro de Europa entre los belicistas de Bruselas, Berlín, Londres, Madrid y en general la izquierda europea y globalista que apoyan la guerra y la nueva coalición de Trump, Orbán y otros pacificadores que intentan traer la paz a Ucrania teniendo en cuenta que la guerra tuvo su origen en la agresión rusa.

¿Qué tan fuerte es la alianza entre Trump y los conservadores europeos para hacer frente a la izquierda internacional?

— Creo que la cooperación entre la derecha europea y el movimiento trumpista en Estados Unidos es sólida. Uno de los ejemplos de esa amistad es la alianza política o tal vez más bien una amistad real entre el presidente Trump y el primer ministro Viktor Orbán.

Ahora bien, lo que deberíamos ver es cómo poner en práctica las ideas, los valores fundamentales que compartimos en ambos lados del Atlántico e impulsar a los patriotas de Europa.

¿Qué hace falta para recuperar el terreno perdido ante el wokismo?

— La batalla contra esta locura del 'wokismo' no ha terminado con el triunfo electoral de Donald Trump. La izquierda tanto en Europa como en los EE.UU. es un movimiento extremadamente fuerte que no solo gobierna las estructuras formales de poder sino que gobierna Hollywood, Netflix Disney, etcétera. Y con la corrección política, con la cultura de la cancelación, con la teoría de los espacios seguros, se convirtió en parte de la vida cotidiana de la civilización occidental.

Trump intenta combatir esto, los patriotas europeos y españoles están tratando de combatir esto, pero la única manera de tener éxito es luchar unidos. Debemos establecer la misma red personal y política que la izquierda y los liberales establecieron y operaron durante décadas. Deberíamos aprender de esto que está en el ADN de la izquierda y del liberalismo y actuar así en la derecha.

¿Cuál es el papel de Hungría en este proceso de unidad conservadora en Europa?

— Creo que con el importante papel del movimiento conservador húngaro, que galvanizó mucho esta cooperación internacional de la derecha, establecimos una muy buena plataforma para la cooperación de las fuerzas antiglobalistas. Pero lo que debemos hacer ahora es fortalecer las relaciones personales, no solo políticas, con contactos de teléfono y direcciones de correo electrónico.

Por eso estamos haciendo una red de contactos y también decidimos establecer una oficina del Centro de Derechos Fundamentales en Madrid para unir a los conservadores españoles y húngaros y también por eso tendremos un nuevo CPAC en Hungría a finales de mayo.

¿Qué rol ha jugado el Centro de Derechos fundamentales tras su inauguración hace un año en Madrid?

— Una de las cuatro misiones importantes del Centro es la que ya mencioné: crear redes internacionales para crear una plataforma común para las fuerzas conservadoras de derecha a nivel nacional.

Por otro lado, desde la perspectiva húngara, nos dimos cuenta de que tenemos vínculos con los conservadores de habla alemana o anglosajona, pero no así con la comunidad hispanohablante a nivel mundial, que es bastante grande, de 600 a 700 millones de hablantes.

Nos dimos cuenta que no solo aquí en España, sino en todo el mundo iberoamericano, hay fuertes y verdaderos conservadores. Sin embargo, físicamente y geográficamente están lejos de Hungría, así que con la oficina de Madrid, nuestra misión es fortalecer la relación ya existente entre Hungría y los conservadores españoles y utilizar esta oficina como puerta de entrada a los conservadores hispanohablantes.

Cuando hablamos con nuestros amigos sudamericanos nos damos cuenta de que el enemigo es el mismo y si luchas por los mismos valores, entonces podemos unir fuerzas, podemos hacer estrategias porque nos damos cuenta de que al final del día la lucha en Europa es la misma lucha en Estados Unidos y es la misma lucha en Sudamérica también.

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